«Leer es un combate que se entabla entre un texto apasionante y su lector; la novela gana siempre por puntos, mientras que el cuento debe ganar por knock-out«. (Julio Cortázar)
I.- Se inicia este espacio, desde el postigo de una ventana envuelta en la magia del ciberespacio, para buscar y esparcir los cuentos latinoamericanos, como si los estuviera leyendo en persona, una pretensión que quiere hacer que este espacio literario pueda relumbrar desde la hora encantada de Megan Cox Gurdon periodista estadounidense, quien nos dice que:
“Una milagrosa alquimia sucede cuando alguien lee a otra persona. Una alquimia que convierte las cosas ordinarias de la vida en un alimento increíble para el corazón, la mente y la imaginación”.
Por ello, trataré de situarlos en el acto sublime de sentir un cuento desde una lectura sosegada, acercarlos a una sencilla ecuación, para que se pueda desentrañar su anécdota envolvente caminando por una hojarasca crujiente e imaginar su silencio, o lograr que el cuento los invada por su intensidad o por su brevedad sugerente.
Desde el principio de los tiempos la vasta Amazonía siente los ríos horadando caminos impetuosos en sus entrañas. Desde entonces, el hombre recorre fascinado aquellas aguas misteriosas de los interminables ríos Amazonas, Paraná, Orinoco, Magdalena o del más castizo de todos: el Marañon (vocablo de origen euskera). Van libérrimos traspasando fronteras, a veces retorciendo su camino para besar los pueblos dos y hasta tres veces, dejando en sus riberas bellezas y riquezas naturales inagotables.
En ese espejo de agua dulce, se refleja el cuento latinoamericano desde México hasta Chile, género literario que engloba una amplia variedad de relatos cortos escritos por nuestros narradores de América Latina. Narrativas que dan cuenta de diversos temas que van desde la realidad social y política hasta lo mágico y lo fantástico, como retratos que dibujan destellos inspiradores para recrear su propia identidad.
El cuento latinoamericano encierra una diferencia con el concepto francés “nouvelle”, género situado a medio camino entre el cuento y la novela. En cambio en América el cuento ha tenido a lo largo de casi 190 años, un proceso de gestación particular por su brevedad, estructura rígida, trama única y gusto por los finales sorprendentes, por knock-out según Julio Cortázar.
A la hora de iniciar estos Apuntes para sentir un cuento, no sé de cuál de estos ríos fantásticos de la cuentística latinoamericana sacar el oro mágico, para compartir con ustedes. Y en un acto puramente de economía de espacio, me atrevo a degustar el café con cuatro maestros de la ficción mínima, que nos ofrecen los microrelatos más breves de la literatura universal.
1.- Luis Felipe Lomelí. (México)
EL EMIGRANTE
-¿Olvida usted algo? -¡Ojalá!
Este cuento de cuatro palabras es el más corto del mundo desde 2005.
2.- Augusto Monterroso. (Guatemala)
EL DINOSAURIO
Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.
Este cuento de siete palabras hasta 2005 era el más corto,sin embargo seguirá siendo el más célebre de la literatura universal, porque ahora tenemos tratados interminables descifrando el despertar del dinosaurio.
3.- Gabriel Jiménez Emán. (Venezuela)
EL HOMBRE INVISIBLE
Aquel hombre era invisible, pero nadie se percató de ello.
4.- Juan José Arreola. (México)
CUENTO DE HORROR
La mujer que amé se ha convertido en fantasma. Yo soy el lugar de sus apariciones.
Finalmente en este primer Apunte los invito a sentir el cuento.
II.- Julio Cortázar
El cuento más corto (o microrrelato) más famoso de Julio Cortázar es «Amor 77», incluido en su libro Un tal Lucas (1979).
Este brevísimo relato dice así:
«Y después de hacer todo lo que hacen, se levantan, se bañan, se entalcan, se perfuman, se visten, y así progresivamente van volviendo a ser lo que no son.”
«Cortísimo metraje»: Un relato de apenas unas líneas sobre un encuentro en un tren que termina de forma trágica y circular.
«Continuidad de los parques»: Aunque es un poco más extenso (cerca de dos páginas), a menudo se cita como su relato breve más perfecto por su estructura magistral de ficción dentro de la ficción.
«Instrucciones para llorar»: Un microcuento clásico perteneciente a Historias de cronopios y de famas que desmenuza un acto cotidiano con precisión surrealista.





