El sueño de la riqueza rápida digital se ha transformado en una pesadilla de números rojos. Bitcoin ha profundizado su caída hasta el entorno de 67.000 dólares, marcando mínimos de alrededor de 15 meses y quedando un 46% por debajo de su máximo histórico. Ya no hablamos de una “corrección” menor: el mercado está asumiendo que la volatilidad es el precio real de un activo que durante meses se vendió como “refugio”.
Can anyone please explain me in simple words what the f*ck is going on with Bitcoin??? pic.twitter.com/9gGoUm19t0
— Bitcoin Teddy (@Bitcoin_Teddy) February 5, 2026
Por qué cae tan rápido
No hay una sola causa, pero sí un clima: huida de riesgo, rotación hacia activos defensivos y pérdida de confianza en la narrativa de 2025. Reuters apunta a que el tramo más reciente del descenso se aceleró con expectativas de un giro más duro en política monetaria, tras movimientos en torno a la Reserva Federal y su balance. En paralelo, Financial Times describe que Bitcoin llegó a caer por debajo de 70.000 $ por primera vez desde 2024, borrando el “rally” asociado a expectativas políticas y a la euforia especulativa.
Bitcoin dumping.
— EliteOptionsTrader (@EliteOptions2) February 5, 2026
Gold dumping.
Silver dumping.
Stocks dumping.
Time to go shopping. ✅
El contagio: no solo cae Bitcoin
Cuando Bitcoin se resfría, el ecosistema estornuda. La caída se ha trasladado a empresas vinculadas al sector: plataformas de compraventa, brokers y mineras registraron descensos bruscos en bolsa, y compañías con fuerte exposición a Bitcoin también han sufrido el golpe. En este contexto, el “criptoinvierno” deja de ser una metáfora: algunas firmas anuncian recortes y planes de contención, mientras los inversores vuelven a desconfiar de modelos que dependen de la euforia constante para sostener valoraciones.
LIKE, IF YOU ARE NOT SELLING BITCOIN pic.twitter.com/FmV0ZmsnaJ
— Vivek Sen (@Vivek4real_) February 3, 2026
El pequeño inversor, otra vez el último en llegar
El coste social de estos ciclos suele caer donde más duele: en quien entra tarde, compra caro y descubre tarde la dimensión real del riesgo. No hace falta hablar de “apocalipsis” para describir lo que ocurre: basta con mirar el gráfico. Bitcoin puede recuperarse, sí, pero el golpe a la confianza es profundo y la volatilidad no perdona a quien confunde especulación con ahorro. En 2026, la lección vuelve a ser antigua: cuando el dinero parece fácil, el riesgo casi siempre lo paga el último en llegar.
(Nota: texto informativo/opinión periodística; no es recomendación de inversión.)





