El patrimonio más emblemático del Pirineo catalán asegura su supervivencia para las próximas generaciones. El Departamento de Cultura y el Obispado de Urgell han formalizado dos acuerdos estratégicos de cesión de uso por un periodo de 60 años, una fórmula que permitirá agilizar las inversiones y la gestión de tres joyas del románico: Sant Climent de Taüll, Sant Feliu de Barruera y el Monasterio de Santa Maria de Gerri de la Sal.
El primer convenio afecta directamente a dos de los templos inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. La firma entre el Obispado y la Dirección General del Patrimonio Cultural garantiza que el Consorcio de la Vall de Boí pueda seguir ejecutando labores de mantenimiento ordinario y, lo más importante, optar a nuevas líneas de financiación como el Programa del 2% Cultural.
Este acuerdo es clave para el territorio, ya que permite la convivencia entre la explotación turística y cultural con el culto católico, elemento esencial de la declaración original de la UNESCO.
Gerri de la Sal: nuevo impulso en el Pallars
Por otro lado, la Iglesia-Monasterio de Santa Maria de Gerri de la Sal, en el Pallars Sobirà, entra en una nueva etapa de gestión. En este caso, el Ayuntamiento de Baix Pallars y la Agencia Catalana del Patrimonio Cultural asumirán las riendas para asegurar su restauración arquitectónica. Este templo, de origen visigótico y refundado en el siglo IX, es uno de los máximos exponentes del románico lombardo en la zona.
Tres paradas obligatorias del románico
- Sant Climent de Taüll: El prototipo de iglesia románica. Su campanar de torre y la icónica imagen del Crist en Majestat (cuyo original reside en el MNAC) son símbolos internacionales de la cultura catalana.
- Sant Feliu de Barruera: Una muestra fascinante de la evolución arquitectónica entre los siglos XI y XII, donde conviven las arquerías ciegas lombardas con sillares más trabajados del románico pleno.
- Santa Maria de Gerri de la Sal: Destaca por su imponente planta basilical y un porche monumental que testimonia el esplendor monástico del Pallars en la Edad Media.




