El balance de seguridad de Barcelona en 2025 deja una lectura agridulce en lo que respecta a la violencia más íntima y social. El Sistema Integral de Atención a las Víctimas cerró el año atendiendo a 4.679 personas, lo que supone un descenso del 14% respecto al ejercicio anterior. Sin embargo, este dato convive con un aumento en la presión judicial: las órdenes de protección crecieron un 2% y el seguimiento policial a las víctimas aumentó un 4%.
Los delitos de violencia de género (pareja o expareja) han registrado un descenso global del 4,8%. Destaca la caída en las amenazas (-20,3%) y el maltrato habitual (-6,8%). No obstante, la cara amarga la ponen los homicidios, con dos casos registrados en este ámbito durante 2025, y el aumento de los quebrantamientos de condena.
Por su parte, la violencia doméstica (en el entorno familiar) ha seguido el camino contrario, con un incremento del 1,4%. En este apartado, han crecido tanto los maltratos (1,7%) como las amenazas (2,6%).
Agresiones sexuales en la pareja
Uno de los datos más llamativos del informe es el comportamiento de los delitos contra la libertad sexual. Aunque a nivel general en Barcelona disminuyeron un 4,8%, se ha detectado un preocupante repunte del 14,7% en las agresiones sexuales cometidas dentro del ámbito de la pareja. Por el contrario, en el ámbito doméstico (familiares no pareja), estas agresiones cayeron un 14,6%.
Aflora la «cifra oculta» en delitos de odio En cuanto a los delitos de odio y discriminación, Barcelona ha registrado una reducción del 5,2%. Las autoridades atribuyen la evolución de estas cifras a una mayor confianza de las víctimas en el sistema y a la especialización de las unidades policiales.
El patrullaje en entornos de ocio nocturno ha resultado clave, ya que los datos revelan que solo 1 de cada 5 delitos sexuales o de odio ocurre en este ámbito, lo que demuestra que la presencia policial está logrando desplazar o prevenir estas conductas en la vía pública.





