Salvador Illa se ha reincorporado este lunes a sus funciones al frente de la Generalitat con una declaración institucional desde el Palau. Ha vuelto tras un mes de baja médica y ha querido marcar un mensaje de mando: ha afirmado que “es el momento de ofrecer certezas” y soluciones, y ha asegurado ser plenamente consciente de los “días difíciles” que se han vivido mientras delegaba sus funciones.
En el tramo central de su intervención, Illa ha insistido en que sabe “lo que Cataluña necesita” y “lo que hay que hacer”, y ha rechazado explícitamente tres actitudes: “fatalismos”, “conformismos” e “irresponsabilidades”. El objetivo del discurso ha sido claro: regresar sin dramatismo, pero con un aviso de que vuelve para decidir, no solo para reaparecer.
🔴 Illa admet que Catalunya ha viscut "dies difícils" durant la seva recuperació
— Cafè d'idees (@cafedidees_rtve) February 16, 2026
🗣️ "A Rodalies i al conjunt de la xarxa viària i de serveis públics hem fixat un rumb d'exigència i ambició. Venen mesos importants, decisius per al futur de Catalunya"
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“Gracias a la sanidad pública”
Illa ha arrancado su declaración poniendo el foco en el sistema sanitario público y en los profesionales que le han atendido durante el ingreso y la recuperación. Ha agradecido la labor de los sanitarios y ha convertido su experiencia personal en un mensaje político: la sanidad pública como pilar y orgullo colectivo, no como un servicio accesorio. El subtexto es evidente: en un contexto de tensión social, la calidad (y la protección) de los servicios públicos no es retórica, es agenda.
Qué ha pasado durante su ausencia
El retorno no llega en vacío. Durante las últimas semanas, el Govern ha gestionado un calendario cargado de frentes: la crisis ferroviaria de Rodalies, el impacto político del accidente de tren en Gelida, protestas y huelgas en el ámbito educativo y sanitario, episodios de alertas meteorológicas por viento y la negociación presupuestaria pendiente. En paralelo, las funciones presidenciales han sido asumidas por el conseller de Presidència, Albert Dalmau, que ha llevado el peso parlamentario y parte de la coordinación de crisis.
Illa, de hecho, ha incorporado ese clima en el discurso: ha reconocido malestar social y ha señalado preocupaciones que conectan con el día a día (la dificultad de acceso a la vivienda, la angustia que generan emergencias climáticas recientes). Incluso ha advertido contra la “deshumanización” en el debate público, como si quisiera situar su regreso no solo como vuelta administrativa, sino como un intento de reordenar prioridades y tono político
Salvador Illa :”Venen mesos importants, decisius per al futur de Catalunya.
— ᴊᴏʀᴅɪ ᴄᴏʀʙᴀʟᴀɴ (@jcorbalan) February 16, 2026
És hora de convertir els bons desitjos per al país, que estic segur que la
majoria compartim, en compromisos reals”. pic.twitter.com/QjQXTy6XcT
El president regresa con la sanidad pública como bandera, pero tendrá que demostrarlo en hechos en un contexto de recursos tensos, listas de espera y una Atención Primaria al límite. Al mismo tiempo, le espera el frente más desgastante: Rodalies, donde el malestar ya no es coyuntural sino estructural y donde cada incidencia se ha convertido en un plebiscito diario sobre la capacidad de gobernar. A eso se suma la presión de la vivienda, la negociación política que determina presupuestos y estabilidad, y un clima social más impaciente, con menos tolerancia a los anuncios y más hambre de resultados.





