La Generalitat de Catalunya no ve una solución a corto plazo para el sistema ferroviario. El Govern ha aprobado hoy la prórroga de la contratación de emergencia de 230 autobuses interurbanos para reforzar la movilidad en los corredores más afectados por el caos en Rodalies. Esta medida extraordinaria supone una inversión de 7.073.000 euros.
Esta decisión llega en un momento de máxima tensión para los usuarios. La red ferroviaria catalana no ha logrado recuperar la estabilidad desde el trágico accidente mortal de hace unas semanas, que no solo costó una vida, sino que dejó al descubierto la fragilidad de las infraestructuras. Desde entonces, las limitaciones de velocidad, las obras de urgencia y las averías constantes se han convertido en la tónica diaria para miles de trabajadores y estudiantes.
Un ‘parche’ de 7 millones frente a las vías
El objetivo de este despliegue de autobuses, gestionado por el Departamento de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica, es cubrir total o parcialmente los recorridos de la red ferroviaria para minimizar el impacto de los retrasos. Según el Govern, el dispositivo cuenta con «flexibilidad» para redistribuir los vehículos según la demanda y las necesidades de cada territorio, reconociendo implícitamente que la normalidad en los trenes todavía queda lejos.
Las limitaciones de velocidad impuestas en varios tramos tras el accidente han mermado la capacidad de transporte de Renfe, obligando a la Generalitat a mantener este servicio alternativo por carretera. El ejecutivo de Salvador Illa asegura que la medida se mantendrá mientras el servicio ferroviario «avanza hacia la plena normalización», aunque los usuarios siguen denunciando que los tiempos de trayecto se han disparado.
Con esta inversión millonaria, el Govern intenta mitigar un malestar social creciente que amenaza con desgastar la gestión de la movilidad en Cataluña, mientras la sombra de la falta de inversión en Adif y Renfe sigue sobre la mesa.




