Según apuntan diversos medios Jordi Hereu encabezará la lista de Barcelona por el PSC. Hereu es más un tecnócrata que un político con tirón electoral. De hecho perdió la alcaldía de Barcelona frente a Trías tras de 32 años de gobierno socialista.*
Perfil personal y político
Jordi Hereu (Barcelona, 1965) procede del PSC municipal barcelonés. Es licenciado en Administración y Dirección de Empresas y MBA por ESADE. Su carrera se construyó prácticamente desde abajo en el Ayuntamiento: gerente y concejal de distrito, responsable de Seguridad y Movilidad, teniente de alcalde y, finalmente, alcalde de Barcelona entre 2006 y 2011. Desde noviembre de 2023 es ministro de Industria y Turismo.
No pertenece al perfil del político especialmente ideológico o carismático. Su trayectoria apunta más hacia un socialdemócrata pragmático, municipalista y orientado a la gestión, con especial interés por la actividad económica, la industria, las infraestructuras y la colaboración público-privada. Después de perder la alcaldía no buscó mantener un protagonismo político permanente: en 2012 dejó el Ayuntamiento y durante más de una década desarrolló actividades de consultoría y gestión empresarial, además de presidir Hispasat entre 2020 y 2023.
Su alcaldía: más problemas políticos que escándalos personales
Aquí conviene hacer una distinción. Hereu no quedó especialmente asociado a casos de enriquecimiento personal, corrupción propia o grandes escándalos de conducta, pero su gobierno municipal sí atravesó episodios conflictivos.
El gran error de su alcaldía fue la consulta sobre la reforma de la Diagonal de 2010. El Ayuntamiento impulsó dos grandes alternativas de transformación de la avenida, pero cerca del 80% de quienes participaron eligieron la opción que rechazaba ambas propuestas; además, la participación quedó alrededor del 12% y hubo problemas con el sistema de votación electrónica. Hereu reconoció entonces que el resultado era «inapelable» y cesó a su primer teniente de alcalde, Carles Martí.
También hubo problemas durante aquellos años en Ciutat Vella relacionados con licencias de apartamentos turísticos y la polémica del hotel del Palau de la Música. Fueron asuntos que afectaron políticamente a su gobierno, aunque no equivalen a imputar a Hereu participación personal en aquellas irregularidades.
Hubo asimismo críticas por determinados gastos municipales —por ejemplo, felicitaciones navideñas y publicaciones institucionales—, pero nuevamente estamos más ante controversias sobre utilización de recursos públicos que ante un caso de corrupción personal. E
Un dato bastante significativo: cómo salió del poder
En 2011 perdió la alcaldía frente a Xavier Trias, poniendo fin a 32 años consecutivos de alcaldes socialistas en Barcelona. Un político mucho más dependiente del cargo habría podido intentar prolongar su presencia pública. Hereu hizo prácticamente lo contrario: abandonó el Ayuntamiento en 2012 y pasó a una etapa profesional de perfil mucho más bajo.
Eso ayuda a entender su posterior recuperación por Pedro Sánchez para Industria. Su perfil resulta apropiado para un ministerio que exige mucha interlocución con empresas, patronales, sectores industriales, fondos europeos y administraciones autonómicas, y donde normalmente interesa más la negociación que la batalla ideológica.
La característica quizá más interesante: su discreción
Desde que llegó al Ministerio de Industria y Turismo en 2023, Hereu ha mantenido precisamente ese estilo. No ha sido uno de los ministros que estructuran su actividad alrededor de la exposición mediática o de la confrontación política. Su trayectoria anterior —incluidos más de diez años fuera de la primera línea— refuerza esa imagen de gestor antes que de dirigente dedicado permanentemente a construir perfil político propio.
En definitiva Hereu no es un político sin controversias, porque su alcaldía tuvo errores de gestión y episodios políticamente muy costosos; pero sí presenta una trayectoria personal comparativamente poco escandalosa y un estilo bastante discreto. Su principal fracaso fue político —la Diagonal y finalmente la pérdida de la alcaldía—, no un gran caso personal de corrupción.
Si se confirma , como parece seguro, su nombramiento como cabeza de lista ello implicará necesariamente adoptar un perfil mucho más político.
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