Orriols renuncia a Madrid y da oxígeno a Junts

La coherencia es una apuesta arriesgada

Silvia Orriols
Silvia Orriols en el ayuntamiento de Ripoll/

Sílvia Orriols ha dado la sorpresa a quiénes no la conocían y ha ratificado que Aliança Catalana no se presentará a las próximas elecciones generales. La decisión tiene una lógica difícil de discutir desde su propio discurso: si España es un Estado ajeno y el objetivo es la independencia de Cataluña, ¿qué sentido tiene aspirar a ocupar escaños en el Congreso de los Diputados?

Orriols ha optado por la coherencia. Y eso, en política, es una apuesta arriesgada.

Su decisión contrasta además con el comportamiento habitual de los partidos políticos. Las organizaciones que alcanzan cierto nivel electoral raramente renuncian voluntariamente a concurrir a unas elecciones en las que podrían obtener representación. Los escaños proporcionan visibilidad, financiación, asesores, capacidad de negociación y puestos desde los que consolidar una organización. Aliança Catalana renuncia, al menos de momento, a todo ello.

El principal beneficiario puede ser Junts.

La irrupción de Aliança Catalana ha colocado al partido de Puigdemont ante una situación especialmente incómoda: por primera vez tiene un competidor independentista capaz de disputarle directamente una parte de su electorado por la derecha, pero también de atraer a votantes procedentes de otros espacios políticos.

La ausencia de AC en unas generales ofrece a Junts la posibilidad de salvar la cara. Y llega, además, en un momento en que el partido confía en recuperar iniciativa política. La vuelta de Puigdemont puede tener un importante efecto movilizador sobre el electorado independentista y la posición de Junts ante los decretos de vivienda le permite alejarse de Sánchez y reconectar con sus bases sociales.

La gran pregunta es qué harán los votantes de Orriols si su partido no está en la papeleta.

No parece razonable trasladar mecánicamente todo el voto de Aliança Catalana a una única formación. Orriols ha construido un electorado heterogéneo. Una parte procede del independentismo tradicional y especialmente de Junts; otra ha llegado desde posiciones identitarias y contrarias a la inmigración que pueden tener vasos comunicantes con Vox; y otra probablemente está formada por electores desencantados que encontraron en AC una opción de protesta contra el conjunto del sistema político catalán.

Sin Aliança Catalana en las papeletas, muchos pueden volver circunstancialmente al partido que habían votado anteriormente. Para unos será Junts; para otros, Vox. Otros, de forma minoritaria, podrían optar por fuerzas distintas.

Pero probablemente el destino más importante será la abstención, especialmente si Orriols pide expresamente a sus seguidores que no participen en unas elecciones españolas. Sería, de nuevo, la consecuencia lógica de su discurso.

La paradoja es evidente. La coherencia de Orriols puede proporcionar a su principal rival, Junts, exactamente el respiro que necesitaba.

El partido de Puigdemont podría obtener en las generales un resultado considerablemente mejor del que conseguiría si tuviera que competir directamente con Aliança Catalana. Podría incluso usar ese resultado como el comienzo de una recuperación electoral.

Sería prudente, sin embargo, no confundir unas elecciones con otras.

En las municipales Aliança Catalana sí estará presente y allí Junts volverá a encontrarse frente a frente con Orriols. Y para entonces AC puede intentar recoger el rendimiento político de haber renunciado previamente a cargos y escaños en Madrid. Orriols podrá presentarse ante sus electores como alguien que hizo precisamente lo que dijo que haría, una mercancía relativamente escasa en política.

Por eso la decisión tiene algo de apuesta estratégica. Orriols sacrifica representación, recursos y visibilidad inmediata para reforzar la credibilidad de su proyecto. Junts recibe mientras tanto una oportunidad inesperada para recomponer su espacio.

Puigdemont puede ganar tiempo. Orriols puede ganar credibilidad.

La cuestión decisiva será cuál de las dos cosas pesa más cuando ambos vuelvan a encontrarse en las urnas catalanas.

Francesc Moreno
Francesc Moreno
Abogado y editor. Ha sido profesor de derecho financiero en la UAB y derecho mercantil en la UB. Fundador de cronicaglobal.com y SCC .

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