Juzguen ustedes mismos.
🗣️ "Carles Puigdemont tindrà problemes per caminar per Catalunya" ☕ @AdaColau diu que el líder de Junts "haurà de respondre" al ‘no’ als decrets d’habitatge 📲 https://t.co/evDRSEW1bm https://t.co/IyKH7lUI3b
— Cafè d’idees (@cafedidees_rtve) October 6, 2026
Sembla que ha tornat per destruir la poca credibilitat que li quedava. Hi ha 1.000 maneres de criticar Junts, però ella ha triat la més abjecta: dient que no podrà caminar per Catalunya a qui porta prop d’una dècada sense poder caminar per Catalunya per culpa de la repressió. 🤮
— Albano-Dante Fachín (@AlbanoDante76) October 6, 2026
Ada Colau, el que acabes de dir és d’una indignitat absoluta. Com t’atreveixes a parlar així del president Puigdemont i del seu retorn a Catalunya després d’anys d’exili? Quina misèria política! Tornes a demostrar que la indecència és el teu terreny.
— Marta Madrenas 🎗 (@MartaMadrenas) October 6, 2026
Esta mañana, Ada Ada Colau, entrevistada en Cafè d’idees de RTVE Catalunya, ha cargado duramente contra Junts por haber votado junto a PP y Vox contra los decretos. Colau sostiene que esa decisión ha dejado sin determinadas protecciones a millones de inquilinos y personas amenazadas de desahucio.
La frase que ha provocado la polémica ha sido esta:
«Carles Puigdemont tendrá problemas para caminar por Catalunya».
Colau añadió inmediatamente la explicación: Puigdemont se encontrará, según ella, con «una ciudadanía muy cabreada» y tendrá que responder políticamente por el voto de Junts contra los decretos de vivienda. Es decir, en el contexto completo, Colau parece referirse a que Puigdemont tendrá dificultades para moverse políticamente por Cataluña sin encontrarse con reproches ciudadanos, no formula expresamente una amenaza física pero la ambigüedad de sus palabras es evidente
La reacción de Junts
La expresión «problemas para caminar por Catalunya» ha sido interpretada por dirigentes de Junts como una amenaza o, al menos, como una insinuación particularmente grave teniendo en cuenta la situación personal y política de Carles Puigdemont y su regreso.
Las respuestas han sido muy duras. Gemma Geis la ha calificado de «vergüenza»; Meritxell Budó ha afirmado que «la perversión de este personaje no conoce límites», y otros dirigentes independentistas han empleado calificativos como «abominable» o «indigno».
El trasfondo es más importante que la frase
La controversia tiene en realidad dos niveles. El primero es semántico: Junts presenta las palabras como una advertencia intimidatoria; Colau las pronunció en un contexto en el que estaba hablando del coste político y del enfado ciudadano por la vivienda.
El segundo es electoral. Colau está convirtiendo la vivienda en uno de los ejes del futuro Frente Amplio y desde el sábado viene acusando a PP, Vox y Junts de formar una «alianza reaccionaria» favorable a los intereses de rentistas y especuladores. Incluso afirmó que quienes tumbaron los decretos serían políticamente responsables de los posteriores desahucios.
Por su parte, Junts niega que su voto equivalga a desproteger a los inquilinos. Su argumento es que los decretos estaban mal planteados, podían reducir todavía más la oferta de alquiler y perjudicaban a pequeños propietarios; además, se ha declarado dispuesto a negociar un texto alternativo.
Por tanto, la frase de Colau ha actuado como detonante de una batalla electoral que ya estaba abierta: Colau intenta situar a Junts junto a PP y Vox en el bloque contrario a las políticas de intervención del mercado de vivienda, mientras Junts intenta presentar su rechazo como una defensa de una política de vivienda distinta y aprovecha ahora la frase sobre Puigdemont para cuestionar el tono de Colau.
Y hay un elemento adicional interesante: esto sucede precisamente cuando Colau vuelve a aparecer como posible figura del Frente Amplio para las generales del 29-N, aunque ella insiste en que el proyecto no debe girar alrededor de un único nombre.



