Barcelona, paraíso de las drogas disfrazadas de golosinas: 250 tiendas de cannabis y cada vez más intoxicaciones

El Ayuntamiento alerta del aumento de urgencias por vapeadores y derivados sintéticos de la marihuana vendidos a turistas en establecimientos del centro de la ciudad

Chucherías y snacks fabricados con THC e incautados a una organización en Badalona.
Chucherías y snacks fabricados con THC e incautados a una organización en Badalona.

Barcelona se enfrenta a un problema creciente relacionado con la venta de productos derivados del cannabis que se comercializan a plena luz del día en establecimientos del centro de la ciudad. Vapeadores, piruletas y otros artículos con sustancias psicoactivas se ofrecen principalmente a turistas en tiendas situadas en el Raval, el Gòtic y la Rambla, mientras los servicios sanitarios advierten de un incremento de las intoxicaciones.

Según informa La Vanguardia, el Ayuntamiento de Barcelona ha puesto en marcha una campaña de concienciación ante la proliferación de estos productos, elaborados en muchos casos con derivados semisintéticos del cannabis cuya composición y efectos no siempre están claros para los consumidores.

La situación preocupa especialmente por la facilidad con la que pueden adquirirse. Barcelona cuenta con al menos 250 establecimientos dedicados a la venta de artículos relacionados con la marihuana, muchos de ellos concentrados en las zonas más turísticas de la capital catalana.

«No queremos que se banalice el consumo de drogas. Hemos de informar sobre los riesgos de estos productos», advierte la concejal de Salud, Marta Villanueva, en declaraciones recogidas por La Vanguardia. La edil explica que los principales consumidores son turistas angloparlantes de alrededor de 30 años y confirma que los centros sanitarios están comunicando a la Agència de Salut Pública de Barcelona un incremento de las intoxicaciones.

Vapeadores de 70 euros y productos sin etiquetar

La investigación publicada por La Vanguardia describe cómo algunos establecimientos ofrecen abiertamente productos con efectos psicotrópicos, incluso invitando a los clientes a probarlos. En una tienda de la Rambla, un dependiente ofreció vapeadores de hasta 900 caladas por 70 euros, aunque rápidamente propuso una rebaja de diez euros. También mostró piruletas verdes que presentó como más potentes y económicas que las antiguas gominolas de cannabis. Cuando se le preguntó por la composición de estos productos, algunos de los cuales carecían de etiquetado, el vendedor evitó ofrecer explicaciones precisas.

Los vapeadores comercializados contienen, según la información facilitada en estos establecimientos, derivados semisintéticos del cannabis capaces de producir efectos psicoactivos. Sin embargo, la falta de información sobre determinadas sustancias dificulta que los compradores conozcan realmente qué están consumiendo. El riesgo resulta especialmente elevado entre personas sin experiencia previa con este tipo de productos, que pueden sufrir reacciones adversas inesperadas.

Intoxicaciones, ataques de pánico y vómitos

Las consecuencias de este consumo ya han llegado a los hospitales barceloneses. El Clínic alertó el año pasado del aumento de las intoxicaciones relacionadas con nuevas sustancias psicoactivas. El centro sanitario había atendido 24 casos durante el año anterior, una cifra que reflejaba que las intoxicaciones se habían duplicado en apenas dos años. Entre los efectos adversos descritos figuran ataques de pánico, crisis de ansiedad, sudores fríos, aturdimiento y vómitos.

La Vanguardia recoge el testimonio de un hombre de 45 años que adquirió junto a su mujer un vapeador sin marca ni etiqueta en una tienda del Gòtic. El dispositivo, que costó 30 euros, fue rellenado por la dependienta con un líquido que aparentemente contenía principios activos del cannabis. La pareja utilizó el aparato durante toda la tarde sin experimentar los efectos esperados. Sin embargo, al día siguiente, la mujer sufrió un episodio de vómitos que se prolongó durante la mañana.

Los expertos advierten, además, de que se trata de sustancias relativamente recientes, por lo que todavía no existen estudios suficientes sobre las consecuencias de su consumo a largo plazo.

Más de 300.000 euros en sanciones

El Ayuntamiento de Barcelona ha intensificado las inspecciones sobre los establecimientos que comercializan estos productos. Durante 2025, el Consistorio llevó a cabo 25 actuaciones en una veintena de negocios y abrió 15 expedientes sancionadores, con multas comprendidas entre los 2.000 y los 60.001 euros. El importe conjunto de las sanciones supera los 300.000 euros y está relacionado con la comercialización de productos alimentarios que incorporaban ingredientes no autorizados.

Además, el Ayuntamiento trasladó siete comunicaciones a otras administraciones, una de las cuales desembocó en la apertura de un expediente de alerta alimentaria. La concejal de Salud asegura que el gobierno municipal está reforzando tanto las actuaciones administrativas como las posibles acciones penales para combatir estas prácticas.

Paralelamente, el Consistorio ha distribuido 300 carteles y 5.000 folletos informativos en hostales y albergues, además de elaborar vídeos dirigidos a advertir a los visitantes sobre los riesgos del consumo.

Nuevas sustancias para esquivar las prohibiciones

El problema se ha complicado por la capacidad de adaptación de los fabricantes y distribuidores. En la primavera de 2025, el Gobierno central prohibió la comercialización de golosinas y otros productos alimentarios elaborados con determinados derivados semisintéticos del cannabis. La normativa también incluyó sustancias utilizadas habitualmente en vapeadores, resinas y preparados para fumar.

Sin embargo, según explica La Vanguardia, la industria ha recurrido a nuevos compuestos que todavía no estaban incluidos en las restricciones específicas. Uno de los principales cambios ha sido la sustitución del HHC, anteriormente muy extendido, por otros derivados como el 10-OH. Esta evolución permite que continúen apareciendo productos psicoactivos cuya regulación no siempre avanza al mismo ritmo que su comercialización.

El centro de Barcelona, saturado de tiendas de cannabis

La proliferación de estos establecimientos también ha provocado críticas entre los comerciantes tradicionales del centro de Barcelona. Aunque el Ayuntamiento ha impulsado moratorias y restricciones para limitar nuevas aperturas, estas medidas únicamente han conseguido ralentizar el crecimiento del sector. Algunos negocios continúan abriendo con licencias correspondientes a floristerías o tiendas de regalos, pese a que buena parte de su actividad gira alrededor de productos relacionados con el cannabis.

Teresa Llordes, representante de Barnacentre, la asociación de comerciantes del Gòtic, denuncia en declaraciones a La Vanguardia que el centro de Barcelona está cada vez más dominado por negocios dirigidos al turismo. La entidad lleva años reclamando medidas eficaces contra la proliferación de establecimientos dedicados a souvenirs, accesorios de telefonía, manicura y productos relacionados con la marihuana.

Ante las dificultades para frenar estas aperturas, el Ayuntamiento ha optado ahora por intentar reducir la demanda mediante campañas de información y prevención. El objetivo es evitar que los visitantes consuman sustancias cuyos efectos desconocen y que, pese a comercializarse en establecimientos abiertos al público, pueden provocar intoxicaciones y otros problemas de salud.

María Riera
María Riera
Licenciada en Ciencias de la Información por la UCM.

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