Señuelos electorales y suelta de buitres en precampaña

Pedro Sánchez, Unai Sordo y Pepe Álvarez,

Este año hemos pasado un verano de lo más entretenido comentando los disparates de la
ministra Morant sobre el líder de la oposición a quien comparó con Hitler; viendo lo bien que el líder de las personas y los ‘personos’ de a pie resolvió la invasión de Ceuta mientras descansaba con todo merecimiento tres semanas en La Mareta; escuchando a la ministra Sainz y al notario menor del Reino explicarnos por qué la absolución es la única sentencia justa en cualquier causa judicial que afecta a los líderes en activo del PSOE; contemplando a la ministra de Vivienda rebuscar entre el cacao de sus papeles para aclararnos el contenido de los dos Reales Decretos que el Consejo de Ministros acababa de aprobar; y, en fin, escuchando el fluido balbuceo en silbo canario del ministro Torres sobre los “patrullajes ordinarios” de embarcaciones de la armada marroquí en aguas territoriales de Ceuta el 30 de julio.

Maricarmen, el último señuelo de Sánchez
Metidos en la recta final hacia las elecciones generales del 29-N, los dos Reales Decretos son una de las grandes bazas de Sánchez en unas elecciones que la mayoría de las encuestas pronostican servirán al menos para desalojarlo de la Moncloa. Cual un super forzudo de feria, el presidente en funciones ha lanzado el anzuelo a los arrendatarios, Maricarmen mediante, presentándose ante ellos como el defensor de los infortunados inquilinos frente a los fondos buitre: si me votáis, ha venido a decirles, tendréis congelados (o casi congelados) los alquileres al menos dos años, quien sabe si unos cuantos más, no lo sé, depende de lo que me interese hacer una vez pasadas las elecciones.

Hoy empuña sin rubor el estandarte lúgubre de Maricarmen convencido de que ninguno de los ingenuos y menos ingenuos presentes en los mítines de Dos Hermanas y Ponferrada se atreverá a levantar el dedo y reprocharle que la infortunada inquilina le escribió y grabó una carta, a instancias del Sindicato de Inquilinas en noviembre de 2025, pidiendo ayuda al “estimado presidente”, una misiva a la que el abogado de los ciudadanos de a pie y silla de ruedas nunca se molestó responder. Quizá porque estaba muy ocupado haciéndose una foto en Campamento en enero de 2026, tocado con chaleco y casco de obra, y este verano disfrutando de un (merecidísimo) descanso en La Mareta tras haber pasado varios meses en el tajo levantando las 10.700 viviendas prometidas.

Sánchez bien podría decirles a sus seguidores: me conocéis desde hace unos cuantos años y sois bastante bobos confiando en mí palabra; prometí a mi rebaño de fieles que no podría gobernar con Podemos y a las cuarenta y ocho horas me abracé, como si nada les hubiera prometido, con Pablito quitasueños; un día os prometí traer al prófugo de Waterloo para sentarlo en el banquillo y unos meses después lo amnistié y hasta acepté que podría hacer una consulta legal sobre la autodeterminación de Cataluña; me escuchasteis decir que la amnistía era inconstitucional unas cuantas veces y luego ordené a Patxi bocanegra que registrara la Ley en el Congreso y a Cándido-Pumpido que la constitucionalizara. Estos días, sin ir más lejos, os he recordado que el PP congeló las pensiones y ninguno de vosotros ha levantado el brazo para decirme que fue el expresidente con vocación de joyero quien lo hizo en 2011, y que yo, entonces diputado del PSOE, voté a favor en el Congreso. Hago lo que quiero con vosotros, nada me reprocháis, soy impune.

Cuesta creer que tantos le crean todavía
A quienes seguimos con cierta atención las políticas de Sánchez desde el 1 de junio de 2018, nos resulta difícil comprender que este personaje, un epígono aventajado de Trump en lo tocante a su inagotable capacidad para engañar y falsear la realidad, siga teniendo tanto crédito entre tanta gente a la que ha engañado una y otra vez sin rubor. ¡La última encuesta publicada por el CIS acaba de ampliar la diferencia entre el PSOE de Sánchez y el PP a casi 12 puntos porcentuales! Incluso descontando que Tezanos es un cocinero tan tramposo como su amo -recuerden que el CIS en las elecciones celebradas el 23 de julio de 2023 otorgó al PSOE 32,2 %del voto y al PP 30,8 % y el PSOE acabó perdiéndolas- y que la diferencia en esta ocasión resulta tan abrumadoramente distinta al resto de las encuestas realizadas en los últimos meses y días, uno no puede dejar de preguntarse cómo es posible haya todavía tantos ciudadanos dispuestos a votar a quien ni siquiera Felipe González, el refundador del PSOE en 1974, piensa respaldar.

Unos lo hacen tal vez porque ni siquiera parece preocuparles el papel de Pinocho en todas las tramas de la corrupción que han aflorado (y siguen aflorando) en los más de 8 años de Sánchez en Moncloa; otros porque la jerga ‘progresista’ del N.º 1, presentándose como el defensor de los vulnerables frente a los ‘oligotecnócratas’ y fondos buitre, les compensa la vaciedad de sus promesas. Conozco también a algunos entrados en años que se muestran encantados de haber recibido su carnet de militante antifranquista, expedido por el exhumador y notario menor del Reino, 50 años después de muerto Franco, y que nunca lo fueron cuando tocaba serlo y el dictador cazaba corzos en el monte de El Pardo. Están también los jóvenes embozados que ondean banderas republicanas y rojas en la Puerta del Sol, dos banderas de triste recuerdo en la Historia del siglo XX.

No sé si la añoranza de aquellos años trágicos responde a la mera ignorancia de los abanderados porque quienes conocen lo sucedido durante la II República saben que no fue precisamente el paradigma de la democracia, sino un período donde la dudosa legalidad republicana quedó pronto anegada por el deseo de algunos líderes del PSOE y casi todos los líderes de las organizaciones anarquistas y comunistas de imponer la revolución social por la fuerza. Cuando escuché el otro día a Manuela Bergerot, líder de Mas Madrid, decir en la Asamblea que “no va a haber paz en las calles de Madrid” me resultó imposible no recordar la peculiar forma de entender la alternancia democrática en la II República a partir de la victoria de la CEDA en las elecciones de noviembre de 1933, y el desorden público que se produjo en la primavera de 1936 después de la victoria del Frente Popular. Curioso que quienes hoy reivindican con tanto ardor la memoria democrática se atrevan a desacreditar la actuación de los jueces en nuestra democracia y acusarlos de ‘lawfare’.

Mínguez al desnudo
Con motivo del desahucio de Maricarmen, Rodríguez, ministra de vivienda calificó a
Urbagestión como “una pyme buitre, muy carroñera”. En una entrevista en RNE, Montserrat
Mínguez, portavoz del PSOE y diputada en el Congreso, reivindicaba que “de lo que se trata es de que la vivienda sea considerada como un derecho, no como un negocio”. En la tribuna del Congreso, la flamante socialista con gestos enérgicos y a pleno pulmón planteaba el dilema: “se trata de la especulación o de apoyar a la mayoría social”. Y señalaba con dedo acusador a quienes no respaldaban los Reales Decretos porque “vamos a ser claros, caretas fuera, o estamos con los fondos buitre o con las familias”. En realidad, Urbagestión es una pequeña empresa, una pyme desde luego, propiedad de dos hermanos que se dedica mayormente a la compraventa de locales comerciales.

La encendida defensa de Maricarmen y del derecho a la vivienda de las familias por parte del PSOE y el PSC se han venido abajo como un sombrajo playero en una tarde de tormenta.
Apenas unos días después del fallecimiento de Maricarmen, los españoles nos enteramos de que la pareja de la diputada socialista se dedica a tiempo completo a hacer negocios inmobiliarios: sus empresas alquilan decenas de viviendas y han impulsado unos cuantos desahucios por impago. La palmera vocacional de Sánchez tuvo que salir en defensa de Sergi Vélez, su pareja, y poco más pudo decir en su favor es que se trata de “una empresa familiar que se dedica al alquiler y cumple con la legalidad”. Ningún problema señora Mínguez con su legal nidito decapital (Nest Capital), pero uno tiene derecho a preguntar si acaso Urbagestión no es también “una empresa familiar que se dedica al alquiler y cumple la legalidad”. Hasta donde sé, el desahucio de Maricarmen lo ordenó un juez aplicando una ley de arrendamientos aprobada por un gobierno socialista en 1994. ¿Cuál es la diferencia entre la ‘pymebuitre’ de los hermanos Alonso y el ‘nidobuitre’ de Vélez? Mínguez, te han pillado comiéndote el bacalao y te marchas porque, como diría Corleone, esto “no es personal, estrictamente negocios”. No te preocupes, seguro que el PSC te hará pronto un homenaje.

Echarlos y prepararse para lo que venga
Mientras algunos centenares de agitadores vandalizan los monumentos en la Puerta del Sol, un tal Fernando Martín, delegado del Gobierno en Madrid, se niega a desalojar a quienes ocupan ilegalmente un espacio público emblemático en la capital de España. Pep y Unai han puesto sus manos en la masa para organizar una huelga general el 11-N, sin otro propósito conocido que calentar las elecciones para favorecer a su patrono principal. Un diario afín al régimen (¿estará preparándose para abandonar la nave antes del naufragio?) informó de que barcos de la armada del Reino de Marruecos y algunos barcos de pesca marroquíes se adentraron en las aguas territoriales de España y la UE, una circunstancia ocultada por el Gobierno de Sánchez hasta ahora y calificada por un ministro como ‘puntual’, por otro como patrullaje rutinario y hasta como incidente grave que “se resolvió de manera ágil y muy rápida” según el notario menor del Reino. El ‘incidente’ ha vuelto a repetirse horas después de la visita a Ceuta de los Reyes deEspaña el 13 de octubre.

Por su parte, Cándido-Pumpido, el García Ortiz del Tribunal Constitucional, se afana en
amnistiar la malversación para allanar la vuelta del prófugo de Waterloo y no duda en
deslegitimar al Tribunal Supremo del que dijo haber actuado “en contra del espíritu y finalidad de la ley de amnistía”. Todo lo que toca Sánchez se corrompe y ahora resulta que es Cándido-Pumpido, no el Tribunal Supremo, el órgano jurisdiccional encargado de interpretar el alcance de las leyes. Pese a los pronósticos de Tezanos, pese a la ocupación de la Puerta del Sol y el juego socio de las sindicales de Zipi y Zape, pese a los fuegos artificiales organizados por el PSOE para desviar la atención del fracaso de su política de vivienda, y pese a los amaños de Cándido-Pumpido para salvar al soldado Sánchez, confío en que los españoles van a enviar el 29-N a la oposición. a esta banda de mentirosos, cínicos, truhanes, abusadores y propietarios de viviendas camuflados de progresistas.

Por pura higiene democrática, hace falta ir a votar (no en blanco) el 29-N a partidos que no han pactado con el PSOE de Sánchez para quitarles el BOE de sus sucias manos, y prepararse para lo que vendrá después, porque, como dijo la líderesa de Más Madrid hace unos días, “no va a haber paz en las calles de Madrid”. Y me permito añadir, no la habrá en ninguna otra ciudad o Comunidad donde puedan armarla. Especialmente, me atrevo a pronosticar, en Cataluña.

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