ZFBarcelona

ENTREVISTA / Fran Carrillo (Cs): «El ‘seny’ es el señuelo de los autoritarios para hacer creer que son moderados»

Portavoz adjunto de Cs en el Parlamento andaluz, Carrillo habla sin tapujos de la actualidad naranja y española

El portavoz adjunto de Ciudadanos en el Parlamento andaluz, Fran Carrillo (La Voz de Córdoba).

El currículum del cordobés Fran Carrillo es apabullante. El hoy portavoz adjunto de Ciudadanos en el Parlamento de Andalucía pasó previamente por el Senado durante tres legislaturas en una corta pero intensa carrera política dentro de una formación a la que llegó de la mano de Albert Rivera. Convencido de que Ciudadanos es más necesario que nunca en España porque es el partido más parecido a los españoles, Carrillo cuenta, además, con una también larga lista de éxitos en la empresa privada. Fundador y presidente de la consultora La Fábrica de Discursos (cargo que dejó al entrar en política), profesor universitario, autor de ensayos… Carrillo es un reconocido profesional de la comunicación que ha trabajado dentro y fuera de España. Su experiencia hizo pensar a muchos que se haría cargo de la secretaría de Comunicación del partido. Algo que Rivera tenía claro.

Sin embargo, la nueva dirección presidida por Inés Arrimadas ha preferido que centre su labor política en Andalucía, donde la formación, junto con el PP, logró arrebatar al PSOE el poder ejercido durante más de 40 años. Todo un reto con el que Carrillo se siente cómodo aunque, a la vez, tenga la vista puesta en Madrid y, sobre todo, en el día a día de su partido, cuyos mensajes no terminan de calar debidamente en la sociedad. «Para volver a ser atractivos para los españoles», asegura, «Ciudadanos tiene que cambiar la comunicación interna y externa». Solo así, apunta, será posible que el electorado vuelva a confiar de forma mayoritaria en una formación que ahora mismo gobierna con el PP en Andalucía y en Madrid pero que, a la vez, coquetea con el PSOE a nivel nacional en lo que han dado en llamar «política útil».

Con 40 años, usted ha sido ya senador en tres legislaturas, diputado autonómico, portavoz del grupo de Ciudadanos en el Parlamento andaluz, coordinador del partido en Córdoba. Previo a eso, era un profesional de éxito, director de La Fábrica de Discursos, profesor universitario, autor de varios ensayos, ha recibido un par de premios… Sin menospreciar lo que es un parlamento autonómico, su experiencia me lleva a pensar que su lugar adecuado es la política nacional y no la regional. Es un talento desaprovechado por parte de Ciudadanos.

Cuando Albert Rivera me pidió en 2013 que me sumara al proyecto yo asesoraba a otro partido y estaba ayudando en Moncloa en tema de discursos sociales. Ya en 2018 me pidieron dar un paso adelante en política activa. Yo tenía mi consultora y me iba muy bien. En el sector tenía un posicionamiento muy alto, era referente en medios de comunicación y tenía clientes de alto nivel. Pero la política es vocacional y por eso entré. Es verdad que me impulsó un reto. A Albert le dije que podría hacer más en política nacional pero el reto era quitar al PSOE después de 40 años en Andalucía. Yo soy cordobés y no he conocido otra cosa en mi tierra que al PSOE. Para mí era un reto tan grande trabajar para que el PSOE dejara de gobernar que dije que sí inmediatamente. Yo estaba trabajando en las primarias del PP con uno de los candidatos que ahora es el presidente. Pero el reto me pareció maravilloso. Fue en aquella campaña en la que en cada mitin yo iba diciendo aquello de “quedan 15 días, 24 minutos, 30 segundos para que Susana Díaz deje  de ser presidenta de Andalucía”. Cada día iba restando y eso gustó mucho.

Generaba expectativa.

Claro, todo el mundo en los mítines esperaba mi frase. Yo tenía muy claro por los sondeos, por mi experiencia profesional, que podía darse ese cambio. Así que en la noche electoral, cuando ya quedó claro que habría cambio, dije “Son las 00.00 horas de la nueva Andalucía. El cambio ha llegado”. ¿Qué pasó? Muchos consideran que mi sitio estaba en nacional y así lo vio la anterior ejecutiva del partido, que me nombró portavoz adjunto del grupo en el Senado para tener visibilidad. Yo estoy muy satisfecho de mi labor en el Senado y tengo el reconocimiento de mis compañeros y de los portavoces de otros partidos. Pero hay un cataclismo electoral en noviembre de 2019. Y con la nueva ejecutiva tengo que decidir si me quedo en el Senado o en Andalucía. Ante esta tesitura, yo considero que mi labor está en aquel sitio donde he sido elegido por los ciudadanos, y ese es Andalucía.

También es cierto que usted sale del Senado porque el partido tenía que buscarle sitio al anterior secretario de Organización, Fran Hervías, ¿no?

Sí, pero esa es la segunda lectural. Por el papel que ha tenido Fran Hervías en la construcción del partido, yo no le llamo buscar sitio sino tener delicadeza con una persona que ha sido clave en la expansión del partido a nivel nacional. 

Es que Hervías empezó desde abajo. Yo lo conocí siendo el chico para todo del partido en Cataluña. 

Sí, está desde el principio. Y lo que hay que reconocer es que, si Ciudadanos está implantado a nivel nacional, es por él. Luego puede gustar más o menos, pero hay que reconocerle de alguna forma eso. El damnificado fui yo por dos razones. Por la ley de cuotas infecta que metió el PSOE, tenía que ser hombre por hombre. Yo esto lo entendí. Hubo gente en el partido que no. Pero estoy en Andalucía y ahora con más responsabilidades porque, además de portavoz adjunto, me acaban de nombrar coordinador en Córdoba. ¿Me hubiera gustado seguir en la política nacional? Sí. Además, así lo querían la mayoría de los afiliados, de los militantes, de los cargos. Estaba previsto que me dieran la responsabilidad de Comunicación pero no ha sido así. No pasa nada, se respeta y a trabajar, que es para lo que estamos aquí.

A los nacionalistas les da igual que gobierne el PP o el PSOE porque siempre se han entendido con ellos. Con nosotros se les acababa el chollo.

Fran Carrillo

Ciudadanos fracasó estrepitosamente en las últimas generales. El único argumento que se da desde el partido a la hora de explicar la debacle es que no se supo transmitir a los votantes el rechazo al pacto con Pedro Sánchez. Como experto en comunicación y como cargo del partido, ¿comparte este análisis?

Nuestro mayor error está en la moción de censura de 2018, cuando damos por terminada la legislatura ante un Gobierno absolutamente cadavérico como era el de Mariano Rajoy. En aquel momento las encuestas nos daban como primera fuerza política en intención de voto, frente a un PP que estaba muriendo en el sumidero de la corrupción. Si hubiéramos aguantado un poquito más, seguramente se hubieran convocado elecciones y hubiéramos sido la primera fuerza para los españoles. Yo hice un informe avisando de que, al dar por terminada la legislatura, se abría la puerta a una moción de censura, como así fue. Y quien tiene la llave en una moción de censura es el PNV. A los nacionalistas les da igual si gobierna el PP o el PSOE porque siempre se han entendido con ellos. Pero a los nacionalistas no les da igual que gobernemos nosotros porque se les acaba el chollo. Nuestro error fue no haber contado a los españoles lo que pasó tras la reunión con Sánchez.

¿Qué pasó?

Sánchez dijo que no quería gobernar con Ciudadanos, que su socio era Podemos. Pero nos pidió o el voto a favor o la abstención. Y dejó claro que no iba a replicar lo que había sucedido en febrero de 2016, con aquel acuerdo que hubo entre Albert Rivera y él. Es decir, nosotros fuimos para negociar una entrada en el Gobierno y Sánchez nos dijo que eso no iba a suceder nunca, que su socio era Podemos. Nosotros dijimos que, con Podemos, a ningún lado. Y Sánchez respondió que no nos quería en el Gobierno, que quería que votáramos a favor o la abstención. Entonces nos levantamos y nos fuimos. ¿Cómo íbamos a defender eso? Teníamos que haber sido mucho más contundentes a la hora de explicarlo. Pero no solo diciéndolo sino retratando la impostura de este señor en base a documentos. 

Sí, el “me ha dicho” no sirve de mucho y más teniendo en cuenta que los votantes son cada vez menos leales a los partidos.

Estratégicamente, lo que yo hubiera hecho en la misma noche electoral es decir: mire, para que los comunistas, los separatistas y los nacionalistas estén en el Gobierno y lo condicionen, me como mis palabras y ofrezco a Sánchez un acuerdo. Esa misma noche electoral. Como Sánchez eso no lo iba a aceptar, quien tendría la pelota sobre su tejado para responder sería él. En ese momento, tú tienes el dominio del discurso. Es verdad que sabes que Sánchez no te va a dar en la vida eso, pero la presión es para él.

Pero ahora su partido se está acercando al PSOE de Sánchez. Inés Arrimadas ha apoyado las prórrogas del estado de alarma argumentando supuestos acuerdos entre el Gobierno y el partido, aunque no se sabe mucho de ellos. Ustedes lo llaman “política útil”.

La política útil la tenemos que explicar. Nosotros, como muchos partidos, fuimos responsables al principio apoyando el estado de alarma por una razón de servicio a los españoles. Hay una pandemia mundial y hay vidas en juego, así que hay que saber hacer las cosas.

Sí, pero, a partir de un momento determinado, ya se vio que prorrogar los estados de alarma sin tomar medidas económicas realmente potentes, traería más perjuicios que beneficios. Y es entonces cuando se produce este movimiento de Arrimadas que no ha sido precisamente bien entendido. Esto de la política útil no termina de calar. ¿Realmente creen que nuestra sociedad entiende a un partido que en Andalucía gobierna con el PP y a nivel nacional se intenta acercar al PSOE?

Hay que tener claro que Ciudadanos es sociedad civil, no sociedad política. No podemos tener los mismos errores que la política que juramos combatir porque entonces desapareceremos. Nosotros somos demócratas de verdad y tenemos claro cuál es el Gobierno que han elegido los españoles. A la vez, se están muriendo personas, se están cerrando cada día empresas, hay que pagar los ERTE… ¿cómo se soluciona esto? ¿Insultando a Sánchez, haciendo ruido, saliendo a la calle? No, porque lo que haces es radicalizarle aún más.

Ciudadanos es sociedad civil, no sociedad política. No podemos tener los mismos errores que la política que juramos combatir porque desapareceremos.

Fran Carrillo

Lo que hay que intentar es negociar todo lo que podamos para ayudar a la gente que lo está pasando mal y ya tendremos tiempo de decirle a Sánchez todo lo que pensamos de él. Los españoles tienen que entender que, si ahora mismo se pagan los ERTE o ayudas a familias que lo están pasando mal, es porque Ciudadanos ha dado un paso atrás en ese orgullo de no querer nada con este Gobierno socialcomunista pensando en los españoles. Si nosotros nos dedicamos en el Parlamento a insultar, hacer ruido, criticar pero sin hacer nada, la situación estará igual o peor y, encima, habremos conseguido que se envalentonen aún más. Esto es lo que significa utilidad y, cuando lo consigamos, ya le diremos a Sánchez todo lo que pensamos de él. Nosotros negociamos tapándonos la nariz para que los españoles puedan cobrar los ERTE, se salven vidas, llegue el material sanitario…

Mire, usted es cordobés y a mí esto me recuerda mucho a lo que en su día hizo Julio Anguita. A él lo que le importaba era el programa y sacarlo adelante llegando a acuerdos con el que gobernaba, fuera quien fuera. Y es verdad que hacían cosas de su programa pero también es que, como partido, esta estrategia no le dio buen resultado.

Buena reflexión (risas). Anguita decía que ojalá le cayera peor a los españoles y le votaran más. Fue alcalde de mi ciudad, que es muy conservadora, y fue votado mayoritariamente. Yo, la verdad, siempre he dicho que Ciudadanos es el partido más parecido a los españoles. Por nuestra esencia, por ser sociedad civil, por representar las inquietudes y el día de los trabajadores y de la clase media, por nuestro papel de equilibrio entre los extremos, por aportar razón donde hay pulsión, vísceras… Nosotros somos los moderados y eso es un concepto aplicable a la mayoría de los españoles, a pesar de la polarización buscada y conseguida por el Gobierno y por los populistas de un lado y de otro. Yo tengo claro que Ciudadanos no tiene que luchar por el centro. Tiene que luchar por la libertad, esté donde esté. Y la libertad ahora está en oponerse y combatir política, jurídica, mediática y socialmente a este Gobierno autoritario. Pero una cosa es combatirlo por todos los medios y otra muy distinta que no negociemos para que muchos españoles puedan llegar a fin de mes tragándonos nuestras palabras. Eso es lo que significa utilidad y responsabilidad.

Pero es lo que su partido no sabe vender.

Evidentemente, tenemos que saber vender mejor lo que hacemos, lo que somos y lo que decimos. Si no te vendes, estás vendido. Es decir, que otros eligen y posicionan el mensaje por ti y seguramente no lo harán conforme a tus intereses. De ahí que siempre haya defendido que la parte más importante de una organización política es su departamento de comunicación.

En relación a esto hay una crítica que se le hace mucho a Ciudadanos últimamente en redes como Twitter. Da la impresión de que se apunta tantos que no son suyos. Le pongo un ejemplo. Es verdad que ustedes denunciaron a Quim Torra por los lazos, pero quien siguió en el caso fue Vox. Y ahora, con la inhabilitación, ustedes lo han vendido como si fuera un logro de Ciudadanos cuando esto no es del todo cierto.

No podemos confundir Twitter con la realidad, que es algo que pasa continuamente. Twitter es la alteración más perversa que hay de la realidad. No obstante, a la gente hay que decirle las cosas como son, sin ningún tipo de problemas. El problema de Ciudadanos llegó cuando comenzó a tener complejos. La denuncia para la inhabilitación de Torra la puso Ciudadanos y quien la sigue y la culmina es Vox. Y no pasa nada por decir esto. Nosotros hemos empezado a perder la confianza de los ciudadanos cuando hemos empezado a tener complejos para intentar no molestar a la izquierda. En el momento en el que tú te levantas por la mañana intentando no molestar a la izquierda, lo que haces es complacerla y eso significa tu entierro político.

La denuncia para la inhabilitación de Torra la puso Ciudadanos y quien la sigue y la culmina es Vox. Y no pasa nada por decir esto.

Fran Carrillo

No deja de ser lo que ha estado haciendo el PP durante años.

Claro, es que el PP ha sido un partido acomplejado y lo sigue siendo. Pero hagamos una lectura de lo que sucedió entre abril y noviembre de 2019. Nosotros perdimos tres millones de votos. Solo uno de cada 20 votantes se fue el PSOE. La mayoría se fueron o al PP o a la abstención o a Vox. A la abstención se fue un millón. Esa gente vio que estábamos perdiendo fuelle y que, a última hora, cambiábamos el discurso al ofrecerle a Sánchez un pacto. 900.000 de nuestros votantes se fueron al PP y 500.000 más a Vox. A nosotros nos dieron 4 millones de votos los españoles por decirle que no a Sánchez. Y lo perdimos porque fuimos titubeantes en esa estrategia.

Aquello de mantener el pulso para después flojear es algo negativo en cualquier ámbito de la vida.

Sí, pero no hay que confundir moderación con firmeza ni contundencia con equilibrio. No se pueden no defender las cosas para que no te llamen acomplejado o veleta. El término veleta no significa absolutamente nada. Yo reivindico el derecho a cambiar de opinión. Es algo que nos pasa en el día a día y con las cosas más nimias. Parece que cambiar de opinión en política es un pecado cuando no es así. Lo que sí hay que hacer es explicar por qué cambias de opinión, en base a qué. Los ciudadanos no quieren debates absurdos que no llevan a nada. Ahora mismo tenemos en España un problema de libertades y ahí tiene que estar Ciudadanos, que es un partido que nació, vive y vivirá en defensa de la libertad. 

Pero da la impresión de que el ciudadano medio no percibe este problema de libertades. Y, por otro lado, quienes lo denuncian y se movilizan contra ello son tachados de negacionistas, magufos, terraplanistas, ultras… Y eso a pesar de que cada vez hay más científicos rechazando los criterios que arguye el Gobierno para este recorte de libertades.

Por eso nosotros hemos dicho que a una pandemia mundial hay que vencerla con criterios científicos, técnicos y sanitarios, no con criterios gubernamentales. También es necesaria la unidad política y, a la vez, no dejar que nos engañen. Vamos a ver, los españoles dejan de criticar cuando la corruptela se hace norma. Acaban acostumbrándose a que les mientan y les cercenen libertades por el cansancio que supone levantarse cada día ante cada atropello del Gobierno. La protesta deja de ser interesante cuando se hace  rutina. Y mientras el BOE siga actuando como sedante de ansiedades económicas, la cosa estará controlada. Pero eso es lo que hace un Gobierno autoritario. Tener controlada a la población y a los intereses que pueden alterarle esa comodidad controlando, por un lado, el BOE y por otro a los medios de comunicación y la situación social. Cuando nosotros denunciamos que el PSOE y Vox se retroalimentan no es por un capricho comunicativo. Es que cuanto más ruido haga Vox, mejor le va al PSOE. Y cuantas más barrabasadas haga el PSOE, más hace crecer a un partido como Vox. Y quien más perjudicado sale de esto es España.

Mientras el BOE siga actuando como sedante de ansiedades económicas la cosa estará controlada. Pero eso es lo que hace un Gobierno autoritario.

Fran Carrillo

Usted es autor del ensayo El porqué de los populismos. ¿Qué populismos reales hay ahora mismo en España y qué riesgos corremos por ellos?

El primer populismo que hay en España se llama sanchismo. Esta semana lo hemos visto con la defensa de Clara Campoamor, que fue una mujer que tuvo que salir de España perseguida por la izquierda y que abominaría hoy de gente como Carmen Calvo. Una de las cosas que tienen que saber los españoles es que el PSOE es un partido que tiene una historia absolutamente negra detrás. Su fundados amenazó de muerte a Antonio Maura en 1910. Tuvo a Largo Caballero como consejero de una dictadura como la de Primo de Rivera. Es un partido que votó en contra del voto femenino. Tuvo a un líder, Indalecio Prieto, cuyo escolta mató a un líder de la oposición. Prieto negociaba, además, estatutos casi soberanistas con el lehendakari Aguierre. Es un partido que tuvo 40 años de vacaciones, que impulsó los GAL, que ha tenido los mayores casos de corrupción de la historia de Europa. Es, desde luego, el partido que menos orgulloso puede estar de sí mismo en Europa. 

Pero hay más populismos, ¿no?

Sí, el segundo sería el comunismo, que es el que sostiene al sanchismo. El tercero es el de los separatistas de toda condición que también amparan y protegen al sanchismo. Y, en último lugar, está Vox, que se beneficia de todo esto. Si los españoles creen que la solución a un Gobierno que les miente, que se apoya en proetarras, en separatistas y en comunistas, es una opción que está todo el día haciendo ruido, nos equivocamos porque eso solo sirve para reforzarles más. El ruido no legisla, no paga los ERTE, no ayuda a las familias, no crea empleos, no abre negocios. El ruido solo genera ruido. Y al ruido de Vox le sigue el ruido del PSOE.

Los españoles dejan de criticar cuando la corruptela se hace norma y la protesta deja de servir cuando ya no es interesante, cuando ya no molesta.

Fran Carrillo

El ruido también anestesia. Llegas a un punto en el que decides pasar de la política.

Claro, pero, ¿cuántas políticas para crear empleo ha propuesto Vox en estos meses? Ninguna. ¿Quién ha llevado al Congreso que se extiendan y se paguen los ERTE? Ciudadanos. Los españoles dejan de criticar cuando la corruptela se hace norma y la protesta, como ya le he dicho antes, deja de servir cuando ya no es interesante, cuando ya no molesta. Te acostumbras y el BOE y los medios sirven para eso, para esa anestesia. ¿Para qué estamos nosotros? Para criticar esto y para hacerlo con contundencia. Y tenemos que entrar en la guerra de ideas para decirle a los españoles que somos el partido al que más se parecen porque Ciudadanos, por ejemplo, está lleno de autónomos, de empresarios, de funcionarios, de trabajadores de clase media… Cuando digo que somos sociedad civil es porque venimos de la sociedad civil para trabajar por la sociedad civil, no por intereses fuera de ella. Este partido se fundó con esa intención y, a pesar de los resultados, sigue viviendo por y para esa intención. Y repito, no tenemos que luchar por el centro. Tenemos que luchar por la libertad y por la igualdad de los ciudadanos. Y ahora estamos donde tenemos que estar, oponiéndonos a un Gobierno autoritario de comunistas, separatistas y proetarras apoyando al mayor populismo que hay en Europa y que se llama Sanchismo.

En 2019 usted publicó un tuit que generó mucha polémica al recordar las inclinaciones homosexuales de algunos líderes nazis. Esto estaba relacionado con el rechazo a que Ciudadanos participara en el Orgullo Gay. Su tuit fue duramente respondido y usted se defendió con otro mensaje: “Si te insultan, te acosan y te agreden, estás en el partido correcto”. Es una afirmación que podrían firmar sin problemas Carles Puigdemont o Gabriel Rufián.

Buena pregunta (risas). Por la perversidad de Twitter, yo respondía a una hipérbole de un tuitero y yo dije que todos los jerarcas nazis eran homosexuales. No era así, solo el jefe de las SA era reconocido como tal. Pero, bueno, en una de mis respuestas sí, escribí esa frase. La verdad es que hoy quienes somos acosados, agredidos e insultados somos los que defendemos la libertad de todos. El partido más feminista, por ejemplo, es Ciudadanos porque en mi concepto de feminismo caben todas las mujeres del mundo, piensen o no como yo. En el concepto de feminismo de cualquier otro partido solo caben las mujeres que piensan como ellos. Podemos y el PSOE son los partidos menos feministas de Europa. Y lo mismo en conceptos como la libertad. Nosotros nunca vamos a cercenar libertades ajenas, que es lo que está haciendo este Gobierno o lo que hacen en Cataluña los Puigdemont, los Rufián, etc. Una cosa es ser el equilibro de la pulsión extremista y otra que nos dejemos pisotear. Cuando nosotros recuperemos el discurso sin complejos que hemos tenido siempre contra el nacionalismo, contra el comunismo, contra los separatistas, contra el bipartidismo corrupto, volveremos a crecer.

A la gente como Gabriel Rufián hay que decirles lo que son: hipócritas, cínicos, mentirosos. Son delincuentes morales.

Fran Carrillo

Sí, pero Puigdemont y Rufián también consideran que luchan por la libertad del supuesto pueblo catalán. 

Sí, y Al Capone decía que luchaba por la libertad. O los terroristas del IRA. O Lenin. Puigdemont es un prófugo, es un delincuente. Toda esta gente cree que realmente lucha por la libertad y el problema de los locos es hacerle caso a su locura. A un loco hay que decirle lo que es, un loco. Y si actúa como un miserable hay que decirle que es un miserable. Y hay que dejar ya las medias tintas. En el caso de Rufián, lo único que puedo decir es que no hay en la historia de la política mundial nadie que haga más honor a su apellido que su portador. Es un mentiroso. Aún estamos esperando que se vaya del Congreso, de ese Congreso que le oprime pero que le paga el sueldo. A la gente como él hay que decirle lo que es: hipócritas, cínicos, mentirosos. Son delincuentes morales, son aquellos que atentan contra la verdad, la decencia, la ética y la convivencia. Y ese es el mayor peligro de una democracia, que gobiernen delincuentes morales. 

Ciudadanos nace en Cataluña. En 2017 gana las elecciones aunque no puede gobernar. Las encuestas hoy les auguran un resultado desastroso en las próximas elecciones autonómicas. ¿Por qué cree que está sucediendo esto?

Hemos cometido errores en la estrategia y los ciudadanos han dejado de vernos como el partido que tiene que tiene que luchar contra el nacionalismo.

Aquí ha dolido mucho la marcha de Rivera y Arrimadas a Madrid. Muchos votantes y militantes se han sentido abandonados. 

El trabajo que ha hecho Ciudadanos durante años en Cataluña como dique de contención del nacionalismo pasará a los anales de la historia. Lo que logramos fue un hito histórico. Pero ahora, con esta polarización y con un territorio en el que no hay libertades, no se cumple la ley, Ciudadanos sigue siendo ese dique de contención. Nosotros no queremos saber nada de los separatistas ni de los comunistas. Pero sí con el PSOE constitucionalista, que no existe ahora mismo en Cataluña. Nosotros no hemos dejado de defender al constitucionalismo social catalán pero hemos tenido circunstancias internas que han imposibilitado que volvamos a esa esencia. De todos modos, también he de decirle que España no es solo Cataluña. Y está en el debate constantemente a pesar de que, fuera de Cataluña, Cataluña no importa. Nos importa Cataluña como parte de España. Queremos a Cataluña como una región que ha sido locomotora de España, una maravilla cultural, gastronómica… Pero todo eso se lo han cargado los nacionalistas, los separatistas y Ada Colau.

No hemos dejado de defender al constitucionalismo social catalán pero hemos tenido circunstancias internas que han impedido que volvamos a esa esencia.

Fran Carrillo

La clase política española no ha dejado de rendirse al narcisismo del nacionalismo catalán. Hablamos de unos políticos catalanes que, por ejemplo, se refieren al sentido común, el seny, como si fuera algo que solo se da en Cataluña. 

El seny es el señuelo que utilizan estos totalitarios para hacer creer que son moderados y centrados. La realidad es que en Cataluña hoy hay nacionalsocialismo. Hay un terrorismo social y un terrorismo institucional que hay que combatirlos de todas las maneras posibles. ¿Qué es eso de que quemen ciudades, paren autovías, cierren negocios o persigan a la gente por pensar diferente? Eso es fascismo, nazismo. El peor totalitarismo del mundo y con esa chusma no se negocia. Con la ley en la mano, a esa chusma hay que combatirla a diario y denunciar lo que están haciendo. Y hay que denunciar también que el mayor aliado de esto se llama Pedro Sánchez.

El PP catalán ha estado meses pidiendo a Ciudadanos una alianza de cara a las elecciones. Arrimadas no quería este acuerdo. Ahora, sin embargo, son ustedes los que lo piden, cuando las encuestas no les auguran buenos resultados y al PP, por el contrario, sí que le dan cierta subida en votos y escaños.

Las encuestas son encuestas.

Sí, pero sirven para ver la tendencia. Y está claro que la de Ciudadanos es a la baja y la del PP es al alza. Negar el acuerdo al PP para ahora pedírselo es algo que no gusta.

Es que yo creo que Ciudadanos tiene que ser autónomo. Puedes llegar a acuerdos después de las elecciones. 

¿Sirve de algo la experiencia del Gobierno andaluz?

Nosotros fuimos por separado y con nuestro propio mensaje, que era que hay que cambiar la Andalucía de la corrupción. Mucha gente confió en nuestro partido porque se vio representada. Vieron que podíamos  gobernar con unos y con otros, llegar a acuerdos eliminando los extremos. Llegamos a algo histórico porque al PP le ganamos en votos pero negociamos muy mal. Le dimos al PP todo el poder mediático y todo el poder de gobierno y eso nos está castigando. 

El pacto andaluz, también conocido como trifachito, tiene luces y sombras.

Esto del trifachito es algo que se inventaron la izquierda extrema y los comunistas. Pero la verdad es que en las comisiones del Parlamento andaluz vota en muchísimas ocasiones con el PSOE y con Adelante Andalucía en contra del criterio del PP y Ciudadanos. Nosotros no gobernamos con Vox. Han apoyado la investidura y los presupuestos, pero nada más. Ellos quieren imponer una moralidad con sus propuestas y nosotros no queremos eso. Y la realidad es esa, que vota en muchísimas ocasiones con el PSOE y con Adelante Andalucía porque están de acuerdo con ellos y no con el Gobierno. Sobre lo del trifachito, creo que deberíamos dejar ya a un lado el marketing político y estar al día a día de los ciudadanos.

Vox quiere imponer una moralidad con sus propuestas y nosotros no queremos eso. La realidad es que votan en muchas ocasiones con PSOE y Adelante Andalucía.

Fran Carrillo

Usted participó en la obra #Podemos, deconstruyendo a Pablo Iglesias. Muchos pensaron que Iglesias sería un bluf pero hoy es vicepresidente del Gobierno. ¿Es mejor comunicador que el resto de políticos?

Iglesias sigue siendo un bluf, pero ahora vestido de vicepresidente. Yo lo conocí en Venezuela en 2013. Allí me hablaban de los asesores españoles que trabajaban con Hugo Chávez y que vivían en hoteles de lujo. Al regresar a España y escuchar los primeros discursos de Iglesias, los comparé con los primeros de Chávez y vi que eran calcados. Luego me invitó a su programa, La Tuerka, para hablar de Venezuela y vi lo que pretendía. La verdad es que han conseguido algo muy interesante, que es que la hemeroteca no valga de nada. Han conseguido que el patrimonio principal de un político, que es su palabra, no valga nada. Es el ejercicio de hipocresía y cinismo más grande de la historia política. Ha criticado lo que ahora es, ha obviado lo que ahora significa como política, representa los valores de todo lo contrario de lo que debería ser la política. En realidad, es un dictador en potencia y, si le dejamos, lo será. España tiene un problema presente y futuro de falta de libertades si Iglesias sigue en el Gobierno. Y eso hay que frenarlo democrática y legalmente. Como comunicador, la verdad, no creo que haya ganado por su persuasión. Ese tono de curita redimido o de franciscano que ponía en las tertulias era una impostura deliberada. Yo se lo desmontaba una y otra vez. 

Pero su papel de líder dentro del partido es brutal. Se compra el chalet de Galapagar y es tan egocéntrico como para convocar una consulta entre los simpatizantes de Podemos para que digan si debe irse o no. Y consigue una abrumadora mayoría de apoyos. Es delirante.

Es buen hijo de Lenin. Elimina a toda la oposición interna porque no cree en la democracia. Como buen totalitario, para él la democracia es un medio para lograr un fin. Es un vehículo pero no cree en ella. La única forma que tú tienes de llegar al poder es la democracia, salvo que quieras hacer una revolución que puede acabar en una guerra civil. Por eso la palabra que más utiliza Iglesias es democracia. Pero él no es demócrata. Recuerde que la parte comunista y no libre de Alemania se llamaba República Democrática de Alemania. Iglesias también habla mucho de progresismo y libertad y no cree tampoco en ninguna de esas dos cosas. Pero lo peligroso es que, además, Sánchez piensa igual. Y digo esto porque hace 10 años dije quién era Zapatero y lo que pensaba de verdad como radical de izquierda. ¿A quién asesora hoy Zapatero? Estos acabarán igual. Pero antes intentarán cambiar la forma de Estado de España.

Cuando colectivizas la memoria individual estás intentando imponer una visión única del pasado y eso se llama totalitarismo o dictadura.

Fran Carrillo

Por eso yo entiendo que lo primero que tiene que hacer un Gobierno decente que derrote al sanchismo es derogar la Ley de Memoria Histórica. Cuando tú colectivizas la memoria individual, estás intentando imponer una visión única del pasado y eso se llama totalitarismo o dictadura. Lo estamos viendo con los ataques a la forma de Estado o con los ataques a Madrid. ¿Quiénes son los que quieren que caiga Madrid? Los comunistas de Podemos, los separatistas de ERC, los proetarras de Bildu y el sanchismo. Solo por eso merece la pena que el Gobierno de coalición de Madrid continúe.

Para acabar, me gustaría conocer su opinión, como experto en comunicación, sobre la figura de Fernando Simón, que es la cara más conocida del Gobierno en la gestión de la crisis del COVID-19. Usted es autor del libro Tus gestos te delatan y los de Simón son llamativos. Da la impresión de que le asesora su peor enemigo. 

Fernando Simón es un guiñol político. En cualquier otro país, estaría en programas de comedia. No hay diferencias entre él y Carlos Latre. Parece que se está riendo de los españoles cuando dice una cosa y la contraria. Afirma barbaridades, reconoce que nos ha engañado y no pasa nada porque estamos anestesiados. Pero tenemos que entender de una vez por todas que estamos ante un Gobierno orwelliano que quiere que la rebelión en la granja esté controlada. Y Simón es el mayor exponente. 

Sus vacaciones haciendo surf, su participación en el programa de Jesús Calleja, sus comentarios como el de almendra o el de meterse el dedo en la nariz llevan a cuestionarse que alguien como él esté ahí. 

Sí, pero es que Simón es el portavoz de los Monty Python. Es una parodia, un guiñol político. Y eso refleja la podredumbre moral, la caída progresiva de la democracia en España. No nos estamos dando cuenta pero la democracia en España se está cayendo poco a poco. Es como cuando ves que la cornisa se va agrietando y no haces nada. Ellos están en eso. Quieren levantar un edificio nuevo y lo están haciendo poco a poco. El problema es que ahora mismo en España están decidiendo delincuentes morales y guiñoles políticos pensando más en el marketing que en los ciudadanos. 

NOTICIAS RELACIONADAS

DEJA UN COMENTARIO

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Publicidad -

Lo Más visto

El Consejo de Europa da la espalda al separatismo catalán: no admitirá referéndums que no respeten la Constitución

La Comisión de Venecia, órgano del Consejo de Europa encargado de velar por todo lo relativo al derecho constitucional en la UE,...

ENTREVISTA | David Mejía: «El objetivo del separatismo es expulsar culturalmente a España de Cataluña»

Profesor de Humanidades en IE University y flamante fichaje como columnista en El Español, el también articulista de The Objective David Mejía...

ENTREVISTA / Santiago Camacho: «La peor mentira sobre la pandemia es la que dice que no se podía prever»

Santiago Camacho es uno de los periodistas españoles que mejor se mueve entre las denostadas teorías de la conspiración. Hipótesis que, en...

El diputado Ignacio Garriga, «el negro de Vox», levanta la ira de la izquierda en Twitter

Hay que admitir que quien en Vox tuvo la idea de poner al parlamentario Ignacio Garriga a defender la moción de censura...