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España da un paso más hacia la censura a propuesta de Podemos y con el apoyo del PSOE y ERC

El objetivo es acabar con el "discurso de odio" en las redes en un momento de duras críticas hacia el Ejecutivo de Sánchez

Censura en redes sociales

Con el fin de acabar con la «propagación descontrolada de los discursos de odio en el espacio digital«, la Comisión de Interior del Congreso ha dado luz verde a una iniciativa de Unidas Podemos para instar al Gobierno a intervenir en las redes sociales. El objetivo es «acabar con dinámicas que lesionan partes esenciales de nuestro cuerpo social que no podemos seguir ignorando», según ha explicado en la comisión el portavoz de Unidas Podemos, Ismael Cortés, diputado de En Comú-Podem por Tarragona.

Cortés ha asegurado en su intervención que este tipo de discursos se ha agravado desde marzo, con motivo de la pandemia del COVID-19. Sin embargo, estas «dinámicas sociales» ya se daban antes de la crisis y, ha añadido, «habían sido infravaloradas desde un punto de vista político» y a pesar de que el Consejo de Europa, la UE y la ONU ya habían alertado de la situación.

La iniciativa de Unidas Podemos, un partido crecido al amparo de las redes y en el que los ataques a sus adversarios han sido de todo menos suaves, se centra en el discurso de odio contra diferentes colectivos como la comunidad gitana, los homosexuales, los inmigrantes o aquellos que son insultados por sus creencias religiosas. Los que siguen son algunos ejemplos de mensajes en redes sociales que perfectamente podrían encuadrarse en esta situación. Por ejemplo, la hoy directora del digital de cabecera de Unidas Podemos, La Última Hora, Dina Bousselman, se mofaba hace dos años de la líder de Cs, Inés Arrimadas, por decir que se sentía catalana.

Otro periodista cercano a Unidas Podemos, Moha Gerehou, de eldiario.es, equiparaba en 2018 las procesiones de Semana Santa con la organización de extrema derecha norteamericana Ku Klux Klan. Ante las airadas reacciones de muchos tuiteros, Gerehou se disculpaba diciendo que todo había sido una broma y recordaba que, a pesar de ser negro, las procesiones religiosas formaban parte también de su cultura.

La excusa de la broma la puso también recientemente el escrito Edu Galán tras tuitear que Vox había «domesticado bien» a su diputado Ignacio Garriga, afroespañol descendiente de guineanos.

Si bien es cierto que la petición de Unidas Podemos al Gobierno se centra en la defensa de las minorías frente al discurso de odio, también lo es que llama la atención que esta iniciativa se haga ahora, justo cuando el partido es objeto de durísimas críticas en el espacio digital. Del mismo modo es sorprendente que ERC se haya subido al carro de este nuevo paso hacia la censura, considerando lo importantes que han sido las redes sociales para esta formación y su proyecto separatista. Un gesto que solo se puede entender si se tiene en cuenta que el partido es diana habitual del independentismo de derechas en Cataluña en redes como Twitter. Es ahí donde ERC se enfrenta a diario a todo tipo de insultos y amenazas de perfiles que suelen estar vinculados a JxCat. Uno de sus mayores enemigos en este sentido es el escritor madrileño Ramón Cotarelo, que se suele referir a los republicanos como «cobardes», «escorias» o «fascistas».

Resulta extraño, por otro lado, el escaso rechazo que ha suscitado esta propuesta de Unidas Podemos en las mismas redes sociales en las que pretende que intervenga el Gobierno, a pesar de que las compañías propietarias de las mismas ya cuentan con estrictos y escorados mecanismos de censura. Pocos han sido los tuiteros que se han mostrado en contra de esta decisión y los que lo han hecho han publicado mensajes con escasa o nula repercusión. Y menos aún los que han recordado que el Código Penal español ya tipifica como delito este tipo de mensajes. Valga como ejemplo el caso de la tuitera Cassandra Vera, una transexual condenada por la Audiencia Nacional por hacer chistes sobre el asesinato de Carrero Blanco y, posteriormente, absuelta por el Tribunal Supremo, que entendió que las mofas estaban amparadas por la libertad de expresión. Vera contó entre sus principales defensores con Podemos y con Izquierda Unida, formaciones que ahora ya no encuentran tan divertida esa misma libertad y buscan la manera de cercenarla. Y es que, tal y como advierte el pensador israelí Yuval Noah Harari, con la excusa de la pandemia, podemos estar a las puertas de un nuevo totalitarismo.

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