Un informe de la Fundación Europea Sociedad y Educación alerta de que los castellanohablantes son los «perdedores» de la inmersión

El Club Tocqueville presenta en su canal de Youtube el estudio ‘Efectos de la inmersión lingüística sobre el alumnado castellanoparlante en Cataluña’

Un colegio público catalán. EDUARDO GONZÁLEZ PALOMAR.

El modelo de inmersión lingüística aplicado en las escuelas catalanas —que excluye el castellano como lengua vehicular de la enseñanza para priorizar la lengua catalana— lastra el rendimiento de los alumnos castellanohablantes, convertidos en «perdedores claros» del sistema. Es la conclusión a la que llega el informe Efectos de la inmersión lingüística sobre el alumnado castellanoparlante en Cataluña, elaborado por los profesores de Economía de la UB Jorge Calero y Alvaro Choi. El estudio, realizado a partir de los datos PISA 2015 y publicado por la Fundación Europea Sociedad y Educación en 2019, fue presentado de nuevo ayer por Calero en un clip del canal de Youtube del Club Tocqueville.

En el vídeo, Calero recuerda las dos principales conclusiones que alcanzaron en el estudio. La primera es que el alumnado que tiene el castellano como lengua materna alcanza un «rendimiento inferior» al de sus compañeros catalanoparlantes en las competencias de lectura y ciencias, a igualdad de características personales, socioculturales y económicas.

Los alumnos varones, entre los más perjudicados

La segunda conclusión es que dicha pérdida de rendimiento es «más intensa en algunos colectivos», mientras que no es significativa en otros. Los cuatro casos en los que la pérdida es importante son: los alumnos varones, los escolarizados en centros públicos, los que no residen en la ciudad de Barcelona y, por último, los situados en el tercil superior de recursos socioculturales y económicos.

A la luz de estos resultados, Calero se pregunta: «¿Es la inmersión lingüística un modelo de éxito como tanto se ha afirmado?». Y su respuesta es «no». «Al menos, no como política que brinde resultados de manera igualitaria», completa. Y es que, a su juicio, «se trata de una política que genera perdedores claros: los alumnos castellanohablantes». Por estos motivos, Calero concluye su exposición recomendando la necesidad de replantearse la aplicación de la inmersión por medio de un «debate racional» que no eluda una cuestión básica: «¿Quién sale perdiendo con estas políticas?».

Óscar Benítez
Óscar Benítez
Periodista de El Liberal. Antes, fui redactor de Crónica Global y La Razón; y guionista de El Intermedio.

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