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Comerciantes del Paseo de Gracia exigen al Ayuntamiento y a la Generalitat que frenen a los violentos

Piden al Govern "un mensaje claro y contundente" en contra de las algaradas de las dos últimas semanas

Un manifestante apedrea el escaparate de un establecimiento en Paseo de Gracia (Europa Press).

Una treintena de comerciantes y restauradores del Paseo de Gracia de Barcelona exige al Consistorio y a la Generalitat que pongan freno a los violentos que, en las dos últimas semanas, han convertido la zona en escenario de sus protestas contra el encarcelamiento del rapero Pablo Hasél. Lo han hecho a través del manifiesto #estamoshartos #recuperabcn, que este lunes han entregado a la concejal de Mercados, Montserrat Ballarín, en un encuentro en el que, además, le han trasmitido la necesidad convertir el Consistorio «en lobby de presión» para evitar que la capital catalana siga siendo protagonista de actos vandálicos.

La portavoz de este grupo, Sandra Andújar, ha explicado, en declaraciones a elliberal.cat, que «el sector ya estaba muy tocado por el tema del COVID-19». Y ha añadido que las protestas de los últimos días «han agravado la situación«. Y es que muchos de los violentos han dirigido su ira hacia los comercios de esta emblemática zona de la ciudad. Sobre todo, hacia establecimientos de lujo que han sido saqueados y destrozados. «A la crisis, que nos está golpeando con mucha dureza», lamentan estos comerciantes en su manifiesto, «se ha sumado ahora la lacra del vandalismo, la violencia de la guerrilla urbana«.

Mossos, manifestantes y periodistas junto a una tienda del Paseo de Gracia (Europa Press).

El «daño irreparable» de las restricciones

En el documento, los promotores recuerdan que los sectores del comercio y la hostelería se han visto gravemente afectado por las restricciones para hacer frente a la pandemia del COVID-19. Restricciones que definen como «decisiones absurdas y mal calculadas«, además de «medidas indiscriminadas y arbitrarias» que se han tomado «sin consenso» y que han provocado «un daño irreparable«.

Los altercados de las últimas semanas han sido la puntilla. Estos comerciantes lamentan que ninguna administración les ponga límites. Y, sobre todo, que las fuerzas de seguridad que deberían protegerles lo hacen «con las manos atadas y sin recursos, teniendo, además, que soportar a unos gobernantes que las tienen bajo sospecha«.

En el manifiesto denuncian que «cada noche de incendios son millones de euros de publicidad negativa» que convierte a Barcelona «en un lugar menos atractivo donde invertir y un destino cada vez menos atractivo para visitar».

Sin noticias de la alcaldesa

Ante esta situación, los promotores exigen al Consistorio que «visite a los afectados». Porque, hasta ahora y salvo algún caso excepcional, ningún representante del Gobierno de Ada Colau ha mostrado verdadero interés por conocer cómo están viviendo estos días unos negocios que, recuerda Sandra Andújar, «son de lujo pero dan trabajo a muchas familias de clase media«. Por ello, piden al Ayuntamiento que no tenga «complejos hacia el sector del lujo» e insisten en que estos establecimientos «son el porvenir de muchas familias».

Los autores del manifiesto se reunirán el viernes con representantes de la Generalitat, según ha anunciado Sandra Andújar. Este encuentro tendrá más peso puesto que de esta Administración depende la cuestión de la seguridad a través de los Mossos. Al Govern le exigen «una declaración unánime y contundente» en contra de la violencia. «Debe haber un mensaje claro», subraya la portavoz de estos comerciantes, «y queremos saber qué harán con las fuerzas de seguridad».

Este establecimiento fue víctima de un alunizaje en 2019 (Europa Press).

Como principales afectados de estas algaradas, los promotores del manifiesto tienen claro que la Generalitat tiene la obligación de protegerles. Pero también la de velar contra el deterioro de la imagen de Barcelona a nivel internacional. Andújar recuerda que lo sucedido estos días no es excepcional y pone como ejemplo las manifestaciones secesionistas de octubre de 2019 o los alunizajes que sufrieron algunos establecimientos poco antes de declararse la pandemia. Y a ello suma los robos que sufren numerosos clientes al abandonar estas tiendas después de realizar sus compras.

«Cuesta mucho construir una reputación», concluye Andújar, «pero tenemos también un mensaje de optimismo hacia la reconstrucción de la ciudad. Estamos sufriendo pero lo que se destruye se puede recuperar porque queremos volver a tener una Barcelona próspera, abierta, cosmopolita y que dé noticias positivas».

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