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ENTREVISTA / Rafael Arenas García, catedrático de la UAB: «Estamos a las puertas de un sistema totalitario»

El vicepresidente de Impulso Ciudadano advierte de que las agresiones contra los constitucionalistas irán a más

Rafael Arenas en el momento de ser arrastrado por el suelo por los autodenominaos 'antifeixistes' en la UAB.

Catedrático de Derecho Internacional Privado en la UAB, Rafael Arenas, vicepresidente de Impulso Ciudadano y expresidente de Sociedad Civil Catalana, vivió en primera persona la semana pasada el ataque de los ultras del separatismo a los constitucionalistas de S’ha Acabat en el campus de Bellaterra. Arenas fue arrastrado por el suelo por los autodenominados «antifascistas» mientras intentaba evitar que estos derribaran la carpa en la que los universitarios contrarios a la independencia ofrecían información sobre la pretensión de imponer el catalán en las universidades de esta comunidad autónoma. Arenas tiene claro que lo sucedido es «violencia» y advierte en esta entrevista de que Cataluña está «a un paso» de un régimen totalitario.

Han pasado varios días del ataque de los ultras del separatismo a los constitucionalistas de S’ha Acabat en la UAB. ¿Qué sucedió exactamente?

S’ha Acabat había convocado un acto en la Plaza Cívica de la UAB. La presidenta de la asociación, Júlia Calvet, me había invitado a participar. Era un acto sobre la presencia del catalán en las universidades. La carpa estaba convocada para las 10.30 y antes de las 11.00 ya vimos aparecer a un grupo de los denominados antifeixistes que subían por el puente de la Plaza Cívica con formación, con una pancarta y con antorchas de colores. Se pusieron delante de nosotros y el equipo de seguridad de la UAB, que eran unas 8 personas, se colocó entre ellos y nosotros. Durante un rato, se quedaron con su pancarta delante de la carpa lanzando soflamas. Desde la carpa se ponía música. Ellos iban mandando gente para hostigar la carpa de alguna manera. Nos quitaron el cable de la música y se iban acercando poco a poco hasta que, en un momento, dado ya lograron estar encima nuestra. Estábamos encerrados allí y el personal de seguridad no era suficiente para contenerlos. Pedimos a los de seguridad que llamaran a los Mossos y alguien de S’ha Acabat también llamó. Todo fue muy lento. Pero ya tenían la idea de tirar la carpa. Intentamos defenderla durante un tiempo pero, al final, lograron tirar de las patas de la carpa en sentidos opuestos. El personal de seguridad era claramente insuficiente. Esta gente nos decía que nos fuéramos. Y nosotros entendíamos que los Mossos tenían que intervenir. Pero, cuando vimos que los Mossos no iban a venir y nos lo confirmaron los Mossos, comenzamos a hacer gestiones por otro lado. Yo llamé a Carlos Carrizosa (Cs) y Alejandro Fernández (PP). Estaban en el Pleno del Parlament y Carrizosa le preguntó al conseller de Interior, Joan Ignasi Elena, que le dijo que lo iban a arreglar. Pero allí los Mossos no llegaron en ningún momento y, al final, Carrizosa se ofreció a venir. Nosotros éramos solo 5 personas. Pero, en cuanto llegaron los diputados con las cámaras de TV, los llamados Antifeixistes se fueron.

¿Es en ese momento cuando empiezan a gritar lo de ‘Pim, pam, pum, que no quedi ni un”?

No, eso lo estuvieron gritando desde las 11.00 hasta que llegaron los diputados. Primero llegaron los de Cs, sobre las 13.45 horas, y luego llegaron los de Vox. 

Cuando uno tiene cierta edad y sabe de dónde viene ese lema, ¿qué siente?

Es difícil de decir. A mí lo que más me molestaba es que eso estuviera pasando y que no estuviéramos protegidos ni por la institución ni por los Mossos. A ver, yo doy por descontado que esta gente hará eso porque los conozco. Pero lo que realmente me indigna es que estuviera pasando todo eso y que los Mossos no aparecieran. Por desgracia, hemos tenido muchos incidentes con esta gente. Pero esta vez ha ido más allá. A mí me arrastraron por el suelo. Y lo que pienso es que la próxima vez nos pegarán. Faltó muy poquito para que nos dieran de leches. Y tengo claro que, en algún momento, nos van a golpear. En este caso, ellos estaban tirándonos cosas y con una actitud de hostigamiento total. Tienen una especie de protocolo para intentar no tocarnos pero, si lo hacen, saben que no va a pasar nada. Insisto, la próxima vez nos pegarán.

Tengo claro que, en algún momento, nos van a golpear. Estaban tirándonos cosas y con una actitud de hostigamiento total

Rafael Arenas

Cada vez hay más ataques y cada vez son más agresivos.

Sí, eso es lo que yo percibo, que cada vez hay más agresividad.

¿Cómo es posible que estos ataques se hayan convertido en la norma y no generen ningún tipo de reacción, ni en los políticos ni en la propia sociedad catalana?

Esto es lo que a mí me preocupa. Hace tiempo alguien me explicó que, en el País Vasco, cuando colectivos como Basta Ya hacían protestas, los de la kale borroka les lanzaban cosas, les gritaban… La Ertzaintza les dejaba porque consideraban que si, los de Basta Ya estaban manifestándose, lo mínimo que les podía pasar era que les tiraran cosas. Aquí está sucediendo lo mismo. S’ha Acabat coloca una carpa en la Plaza Cívica de la UAB y ya se da por hecho que lo mínimo que les puede pasar es lo que hemos visto. Mientras no les peguen, lo demás está permitido. Pero un día nos pegarán y ¿qué pasará? Se está asumiendo un grado de violencia inasumible por parte de determinadas posiciones políticas. Como si nuestras posiciones fueran menos legítimas y, además, tuviéramos que soportar la hostilidad más allá de lo admisible. Esto está muy extendido. Yo recuerdo siendo presidente de SCC haberme dirigido a una autoridad académica para pedir un permiso para instalar una carpa y la respuesta fue: “Rafa, no te preocupes que pegaros no os van a pegar”. Esto es lo que hemos tenido que asumir. 

Es paradójico que la defensa de la Constitución y de la democracia sean consideradas como una provocación.

Es que el mantra que se ha extendido es que lo políticamente correcto es protestar contra la Constitución, defender el nacionalismo y, todo lo que no sea eso, es provocar. 

Se está asumiendo un grado de violencia inasumible por parte de determinadas posiciones políticas, como si las nuestras fueran menos legítimas

Rafael Arenas

Pero se defienden como democráticas posturas supremacistas y xenófobas y se justifica el empleo de la violencia. Lo que sucedió en la UAB es violencia.

Exacto. Reventaron la carpa y a mí me arrastraron por el suelo. Lo ha definido muy bien: la defensa de determinadas posiciones políticas se hace con violencia. Estamos a un pasito de ser un régimen. Además, ante esa violencia ejercida por la autodeterminada Plataforma Antifeixista, la policía se abstiene. Eso es lo más grave. Esta es la situación que tenemos. Y esto no es la primera vez que sucede.

Resulta extraño que en 2021, en un país como el nuestro, defender la Constitución en un entorno como el universitario se haya convertido en esto. Es algo que hemos visto en el País Vasco y a todos nos horrorizaba. La única diferencia entre aquello y esto es que allí había muertos y aquí todavía no.

Es una estrategia de coacción mediante la violencia. Y esto está claro. Es una violencia que aún no ha llegado a la intensidad que tuvo en el País Vasco. Pero, desde que tú no respetas las reglas del juego e intentas impedir que otro coloque una carpa con una bandera española, es violencia. Y esto se está legitimando. No tenemos ninguna garantía institucional de poder ejercer nuestros derechos. La policía no está solo para impedir que te peguen. Está también para garantizar que tú puedes ejercer tus derechos. Y esto aquí no está sucediendo.

La violencia tiene diversos grados. Ya vimos la agresión contra las chicas de Barcelona por la Selección.

Exacto. Ante esto, no hay una reacción de la sociedad, que debería ser mucho más contundente. 

La gente no quiere estar con aquellos a los que les destrozan la carpa para no ser señalados. El común de los mortales acaba yendo con el poder

Rafael Arenas

¿Estamos ante la famosa espiral de silencio de la que hablaba Hannah Arendt al explicar qué había sucedido en la Alemania nazi?

Creo que sí. Hay una espiral del silencio muy clara. A nosotros nos pasó después de la agresión. Los chavales de S’ha Acabat me explicaban que algunos alumnos que habían visto lo que había sucedido les mostraban su apoyo pero reconocían que no se atrevían a ponerse a su lado. Es más, hemos visto cómo jóvenes que estaban en una carpa con nosotros, ante estas agresiones, se van separando hasta que acaban al lado del otro grupo. Evidentemente, no llegaban a insultarnos como hacían ellos, pero se habían colocado a su lado. Es algo físico. No soportan ver que un grupo de personas está increpándote, gritándote. Entonces, no pueden con eso y se van al lado de los agresores. Al día siguiente, te llaman y te explican lo que les pasa y ves eso, que realmente no soportan la situación y que es una cosa física.

Esto que cuenta es muy duro.

Pero está sucediendo. Ahora ha pasado lo de la carpa y, durante unos días, es noticia. Pero la realidad es que la gente no quiere estar con aquellos a los que le destrozan la carpa para no ser señalados. El común de los mortales acaba yendo siempre con el poder. Y esto ellos lo saben perfectamente y por eso impiden que haya normalidad en estos actos como el de S’ha Acabat. Saben que sí, que será noticia unos días. Pero que, a medio plazo, nadie quiere ponerse en la posición del perdedor. Por eso hemos de seguir insistiendo. Si no lo hacemos, no conseguiremos acabar con esto nunca. 

No se ha puesto en contacto conmigo nadie del equipo de gobierno de la UAB. Nadie me ha llamado para ver qué ha pasado o ver cómo estoy

Rafael Arenas

¿Se ha puesto el rector de la UAB, Javier Lafuente, en contacto con usted o con S’ha Acabat?

Con S’ha Acabat no lo sé. Conmigo no. Pero es que no se ha puesto en contacto conmigo nadie del equipo de gobierno de la UAB. Nadie me ha llamado para ver qué ha pasado o ver cómo estoy. Y no creo que lo vayan a hacer. A muchos de ellos los conozco y no me han dicho nada.

Usted trabaja a diario con esta gente, tanto profesores como alumnos. ¿Cómo lo lleva?

Ya me he acostumbrado. Y la próxima vez que me reúna con alguien del equipo de gobierno, hablaremos de ese tema y ya está. Como si no hubiera pasado nada. 

¿Cómo es su día a día en la UAB?

Es de lo más normal. Yo soy catedrático de Derecho Internacional Privado y hablo de los temas de esta materia en mis clases. No tengo ningún problema y es como si todo esto no existiera.

Es curioso que en las aulas se mantenga la paz.

Sí, es verdad. Salvo cuando hay huelgas, se mantiene. Además, piense que mis clases no dan lugar a polémicas políticas. Así que no descarto encontrarme mañana con alguien del equipo de gobierno de la UAB y hablar con esa persona con total normalidad. Esto es así desde hace años. Son como mundos separados.

Eso no puede ser sano emocionalmente.

Sí, yo también creo que no es sano. Hace 15 años, si tú salías en la TV por lo que fuera, en algún momento lo comentabas con tus compañeros. Ahora eso no sucede. Es algo que me llama la atención. No se habla del tema y eso indica que hay una herida sin cerrar. 

Como en el País Vasco hace años, que no se hablaba del tema para poder vivir el día a día.

Hay gente que me ha comentado lo mismo. Esto aquí empezó sobre 2012. Y yo noté el cambio de cómo en un momento dado dejabas de compartir determinadas cosas con los compañeros y era como si no existieran. Y esto le sucede también a los jóvenes de S’ha Acabat. 

Soy poco amigo de las metáforas. Creo que en Cataluña se está creando un sistema totalitario. Lo vivo cada día

Rafael Arenas

Espontáneamente no se trata lo conflictivo porque hay que convivir.

Sí, es cierto. Yo antes sacaba los temas y notaba silencio y que se desviaba la conversación. Entonces, dejaba de sacar los temas.

Es casi hasta una forma de maltrato. El silencio como forma de hacer de menos a tus méritos.

No lo había visto desde esa perspectiva pero sí, es una realidad que está ahí. Aunque es más una forma de no tocar el tema para que no haya conflicto. De todos modos, ellos tampoco comentan si han estado en la manifestación de la Diada.

¿Es Cataluña una sociedad enferma?

Yo soy poco amigo de las metáforas. Y creo que en Cataluña se está creando un sistema totalitario. Lo vivo cada día. 

Es muy preocupante que lo diga alguien como usted, que es experto en Derecho Internacional. 

Es algo objetivo. El ataque violento a S’ha Acabat y la no intervención de la policía son signo de esto. Estamos a las puertas de un sistema totalitario, es la verdad. Piense que el equipo de gobierno de la UAB no tiene ningún problema en participar en actos nacionalistas. Ya vio el comunicado que emitieron diciendo que había una instrumentalización política del campus porque unos diputados vinieron a dar apoyo a unas personas que estaban siendo rodeadas y atacadas. 

Si la Delegación de Gobierno llevara a los Mossos a la Comisión de Seguridad por inacción, habría consecuencias

Rafael Arenas

La presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie, agradeció en la Diada el apoyo de las cuatro grandes universidades a la manifestación separatista.

Exacto. En el campus hay una pancarta que pone “independencia, socialismo, feminismo” con la bandera del sindicato que nos atacó hace unos días.  Esto en un edificio universitario. Ante todo esto, ¿cómo no pensar que estamos a las puertas de un régimen totalitario?

¿Esto tiene remedio? A veces da la impresión de que desde la política se puede hacer ya muy poco.

Se puede hacer mucho más de lo que se hace. Cuando hace un par de años se condenó a la UAB por vulneración de los derechos fundamentales de los alumnos constitucionalistas, yo propuse que el ministro de Universidades, Pedro Duque, hiciera una declaración, viniera a Cataluña, se entrevistara con el rector y dijera qué iba a hacer. Evidentemente, no lo hizo. Si hubiera una declaración de la Delegación de Gobierno diciendo que llevará a la Comisión de Seguridad la inacción de los Mossos por lo que pasó con S’ha Acabat en el campus, habría consecuencias. Pero, si estas cosas no se hacen, claro que no hay solución. Lo que no se puede decir es que no se puede hacer nada. Se pueden hacer muchas cosas pero no se hacen.

¿Cómo ve usted el futuro en Cataluña?

Tenemos la obligación de actuar y movernos. No sé si será efectivo. Pero la respuesta a esta pregunta es irrelevante. Si tienes que hacer algo, lo tienes que hacer. No podemos especular con si esto cambiará o no. No lo sabemos.

¿No debería el constitucionalismo catalán actuar a una y dejar a un lado los intereses electorales de cada partido?

Lo que pasa es que, al final, todo pasa por unos resultados electorales. 

Sí, pero ahora mismo Vox, al margen del PSC, es el partido constitucionalista con más peso electoral. Sin embargo, no parece que Ciudadanos y el PP estén dispuestos a contar con ellos. ¿No deberían superar eso cuando lo que tienen enfrente es un movimiento supremacista, xenófobo, racista y autoritario?

Eso está claro y hay que decirlo. En general, yo apuesto por coincidir en cosas. Por ejemplo, se pueden exigir cosas concretas y las firmaría con cualquiera que las defienda, sea el partido que sea. Yo no prejuzgo. Cuando yo estuve en SCC, teníamos claro que estábamos dispuestos a hablar con todos. No tengo ningún problema en sentarme a hablar con la CUP, a pesar de que alienta actitudes totalitarias y violentas. Soy radicalmente contrario a los cinturones sanitarios. Pero tenemos que ponernos de acuerdo en cosas concretas. Se puede discrepar en otras, claro, pero hay que estar de acuerdo en algunas cosas e ir a una. Y, sobre todo, alejarnos de la trampa de los cordones sanitarios porque, de apoyarlos, deberíamos ponérselo a Junts, ERC y la CUP.

Puigdemont no tiene mucha escapatoria. Será entregado porque el régimen de la euroorden es claro. Más tarde o más temprano, acabarán entregándolo

Rafael Arenas

¿Cree que la mesa de diálogo servirá para algo?

Para que el nacionalismo avance a pasos agigantados. Es una aberración desde todos los puntos de vista. Solo sirve para que el Gobierno se siente a negociar la autodeterminación, puesto que acepta tratar sobre cualquier tema que se plantee. El hecho de que el tema esté sobre la mesa es un gol del nacionalismo.

¿Qué solución se debería adoptar a nivel estatal?

Garantizar la aplicación de la Constitución en Cataluña. Hay que hacer una reflexión seria sobre lo que ha pasado desde 2017 y, a partir de eso, adoptar una serie de medidas y soluciones que sean eficaces en Cataluña. Lo primero es hacer el diagnóstico. Me gustaría que los grandes partidos españoles asumieran esto. Tienen que reconocer que en España hay una comunidad autónoma donde los derechos fundamentales no están garantizados y la ley no se cumple. Esto el PP tampoco lo hizo. Le recuerdo que hubo un ministro de Educación del PP que decía que no había adoctrinamiento en Cataluña. Es verdad que con el PP se aplicó el 155, pero no quedaba más remedio. Por otro lado, una gran parte de los españoles debería asumir este diagnóstico. Es importantísimo. Y, una vez que sucede eso, hay mucho margen para adoptar medidas. 

Como experto en Derecho Internacional, ¿cree que veremos a Carles Puigdemont ante la Justicia española?

R.- Creo sí. Es un proceso muy lento pero sí. De momento no tiene inmunidad como eurodiputado y hay una cuestión prejudicial planteada que tendrá que resolverse. No tiene mucha escapatoria. Será entregado porque el régimen de la euroorden es claro. Tanto Bélgica como Alemania han intentado sortearlo de mala manera pero, más tarde o más temprano, acabarán entregándolo. 

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