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Entrevista/ María de Quesada: «Es muy injusto sufrir hasta el punto de levantarte cada día con la idea de querer suicidarte»

Periodista y autora de ‘La niña amarilla. Relatos suicidas desde el amor’

María de Quesada, autora de 'La niña amarilla'/ Foto: Fran de Sousa

María de Quesada es periodista y autora de ‘La niña amarilla. Relatos suicidas desde el amor’. Tras 20 años de silencio, la comunicadora decidió abrir el cajón donde guardaba una terrible experiencia, el haber querido quitarse la vida con solo 15 años. El cajón se abrió y un sueño coloreó de amarillo la portada de una obra cargada de historias de vida y sufrimiento. También de luces y finales felices. 23 finales felices.

María decidió compartir su experiencia y demostrar que se puede lograr, que la conducta suicida o el pensamiento suicida no entiende de perfiles concretos ni de patologías determinadas. Cualquiera puede sentir en algún momento de su vida que nada tiene sentido, pero sí lo tiene. «Estar con esa persona que nos hace feliz, leer eso que nos gusta, ver el sol cada día, tomar ese café por la mañana». Así, la comunicadora les demostrará a lo largo de 254 páginas, que esa niña amarilla llegó para quedarse, porque cada uno de nosotros somos imprescindibles y porque «si estás aquí ya es un motivo suficiente para que merezcas vivir».

«Si estás aquí ya es un motivo suficiente para que merezcas vivir»

María de Quesada

¿Por qué la niña amarilla?

La niña amarilla surge de un sueño que tuve. Yo ya tenía presente escribir mi historia porque me había dado cuenta de la necesidad de hacer algo con ella. Había permanecido demasiado tiempo dentro de mí, no lo había contado a nadie y eso no me había ayudado. Estaba igual de presente que cuando me ocurrió a los 15 años. Entonces, un día soñé con la portada de un libro de color amarillo. No sé si era una niña o un niño, pero tuve claro que eso era algo que estaba dentro de mí en el subconsciente. Mi primera idea era contar la historia en un blog o en redes sociales y pasó a convertirse en algo más tangible, como es un libro, que puede quedarse ahí como una herramienta para ayudar.

¿En qué momento personal se encontraba para tomar la decisión de escribir este libro? Y ¿con qué objetivo lo escribió?

Me encontraba en el momento de procesar el hecho de que después de más de 20 años no había contado mi historia. Se había quedado enterrada en el ámbito familiar. Obviamente mis padres lo sabían, mis hermanas y unas cuantas amistades de esa etapa. Estamos hablando del año 1995.

En el año 2017 me di cuenta de que esa historia se había quedado en un cajón. Yo estaba en un proceso de transformación personal bastante grande. Hacía tiempo que practicaba yoga y meditación, pero fue viviendo en Estados Unidos, en una formación de yoga cuando un compañero compartió una experiencia muy parecida a la mía. Explicó que el yoga y la meditación le habían ayudado a integrar algunas experiencias, incluida la de su intento de suicidio. Algo dentro de mí hizo clic y mi objetivo era y es que nuestras historias, la mía y muchas otras que tienen final feliz, se puedan contar.

«Algo dentro de mí hizo clic y mi objetivo era y es que nuestras historias, la mía y muchas otras que tienen final feliz, se puedan contar».

María de Quesada

Muchas de las personas que estamos detrás de estas historias estamos en el momento de salir a la luz porque oye, es que esto ha pasado, no tengo por qué esconderme, no tengo por qué sentir vergüenza. Es una etapa más de la vida y soy una persona como cualquier otra. No estoy rota, que es como yo me había sentido durante muchos años. Así que el objetivo es transmitir que es posible salir, que hay que pedir ayuda. Entonces, el libro muestra muchas maneras de sobrevivir a un intento de suicidio, a un pensamiento suicida o conducta suicida. Busco que la gente se coja a esas herramientas, luces, personas y pasiones que hay en la vida para poder traspasar estos momentos tan difíciles y tan duros.

«El libro muestra muchas maneras de sobrevivir a un intento de suicidio. Busco que la gente se coja a esas herramientas, luces, personas y pasiones que hay en la vida para poder traspasar estos momentos tan difíciles y tan duros».

El Tabú del suicidio en los medios de comunicación no es algo nuevo. Se trata de forma residual aun siendo la primera causa de muerte no natural en España, por encima de los accidentes de tráfico.  

¿Cree que es por pudor o por miedo al efecto contagio? ¿O quizás el ‘deber ético profesional’ de tratarlo desprovisto de morbo y detalles espeluznantes lo convierten en un tema que pierde atractivo?

Creo que no hablar de ello es por las dos cosas. Por miedo al efecto contagio, que es lo que nos han enseñado en las universidades, y porque hay como una especie de pudor como sociedad tradicional cristiana que somos, eso está ahí. Tenemos un pasado y un presente histórico cristiano que nos hace aferrarnos a esa idea de que suicidarse es un pecado. De hecho, hasta el año 83 no se enterraba a las personas que se suicidaban en los cementerios de las ciudades. Esto hace que todo ese tabú permanezca. Ahora estamos en el momento de transición hacia otro paradigma.

«Tenemos un pasado y un presente histórico cristiano que nos hace aferrarnos a esa idea de que suicidarse es un pecado. De hecho, hasta el año 83 no se enterraba a las personas que se suicidaban en los cementerios de las ciudades»

María de Quesada

¿Nota un cambio favorable en cuanto al tratamiento periodístico del suicidio en los últimos tiempos?

Sí que lo noto. Es cierto que llevamos poco tiempo hablando mejor y que sigue habiendo errores garrafales. Por ejemplo, la muerte de Verónica Forqué nos trajo tanto buenos ejemplos de periodismo como malos. Sigo pensando que el hecho de que se hable de un suicidio es bueno si se hace bien, cuando hay responsabilidad. Cuando no se hacen las cosas como se tienen que hacer, mejor que no se hagan.

Realmente, no creo que cueste tanto cogerse las recomendaciones de la OMS y seguirlas, pero pienso que el periodismo no accede a esas herramientas porque hay una ignorancia global brutal. No se enseña en las universidades que esas recomendaciones existen. No creo que haya malignidad ni voluntad de utilizarlo como algo morboso, salvo en casos residuales. Por ejemplo, un reportaje que hubo este año terrible sobre cómo las personas se suicidaban en diferentes lugares.

Explicaban con lujo de detalles qué métodos utilizaban, a dónde iban a suicidarse, etc. Eso es morbo puro sin ningún tipo de voluntad de cambiar nada y la persona que lo escribió, no tuvo ningún pudor en compartirlo en sus redes y quedarse en la gloria. Después, hubo algunas otras piezas que estaban mejor. No quiero entrar a señalar a medios concretos pero sí, hay algunos que se preocupan más que otros.

Las cifras de suicidio en España son abrumadoras y una cobertura periodística bastante reducida. Generalmente, a los trágicos suicidios de personas famosas. ¿Qué opina de esto?  

Ahora se empieza a hablar más. Te voy a poner un ejemplo muy claro: Cuando se suicidó la hermana de la Reina Leticia, entonces Princesa de Asturias, el tratamiento informativo fue nefasto. Puedes buscar las noticias y observar cómo entre líneas se entiende que se ha suicidado pero no se dice la palabra suicidio. Entonces, es todo una cosa oscura, tapada y llena de horror. Ahora, por ejemplo, ha muerto Verónica Forqué y tenemos muestras de buen periodismo.

«Cuando se suicidó la hermana de la Reina Leticia, entonces Princesa de Asturias, el tratamiento informativo fue nefasto. Puedes buscar las noticias y observar cómo entre líneas se entiende que se ha suicidado pero no se dice la palabra suicidio»

María de Quesada

También es verdad que cuando se suicida una persona famosa existe el peligro de que se esté hablando del tema durante mucho tiempo, porque es como que de repente se crea un espectáculo en torno a esa figura. Eso ha pasado tanto con Verónica Forqué, porque los últimos días ya era más de lo mismo, más de sonsacar y para hablar del programa, de las redes sociales, de Televisión Española, etc. Para mí, todo eso es sacarlo de contexto y no hablar del suicidio en beneficio ni de la familia de la persona que se ha suicidado ni en beneficio de la sociedad, con lo cual, hay mucho que aprender.

¿Cree que la sociedad es consciente de la gran cantidad de personas anónimas que se quitan la vida y de la multicausalidad que hay detrás de un suicidio?. ¿Hay empatía?

Creo que la sociedad está preparada para hablar del suicidio y de prevención porque cada día hay personas que se acercan a la asociación, a nosotras, al libro. En fin, estoy convencida de que esto lo podemos tratar en nuestra sociedad y cambiarlo, pero por otro lado, pienso que hay mucha ignorancia todavía y que tenemos que seguir visibilizándolo.

«La sociedad está preparada para hablar del suicidio y de prevención porque cada día hay personas que se acercan a la asociación, a nosotras, al libro».

María de Quesada

Estamos en la etapa de visibilización, después vendría la acción propia. Como todavía estamos visibilizando, no creo que la sociedad esté preparada para muchas cosas, pero estamos en ello. En cuanto la empatía pues, hablar en general es difícil, pero sí hay una voluntad de entender mejor el fenómeno.

Hay muchas profesoras y profesores que se dirigen a nosotras porque quieren hablar de ello y muchas familias interesadas porque quieren saber cómo tratar el tema con sus hijos. Hay una empatía y una voluntad. Creo que cada vez más se entiende que esto le puede pasar a cualquiera, que no es algo de una minoría que está enferma mental. Hay mucha gente que no tiene ninguna patología mental y simplemente está pasando un mal momento y mucho sufrimiento. Esto es posible contrarrestarlo y prevenirlo.  

Información extraída del Observatorio del suicidio en España

«Cada vez más se entiende que esto le puede pasar a cualquiera, que no es algo de una minoría que está enferma mental».

María de Quesada

Usted ha hecho referencia a la muerte de Verónica Forqué. Ella reconoció en televisión que sufría una depresión. Cientos de mensajes de condolencias inundaron la misma red que días antes la llamaba ‘loca’, ‘estás para que te encierren’ y ‘vergüenza de mujer’. Muchas veces, el verdugo va al entierro.

¿Necesitamos educarnos como sociedad ante este terrible problema de salud pública?

Obviamente lo que ocurrió con Verónica Forqué fue un acoso, pero no podemos decir que la causa de la muerte fue el acoso que se le hizo en las redes sociales, porque eso es peligroso.

Lo que ocurrió con Verónica Forqué fue un acoso, pero no podemos decir que la causa de la muerte fue el acoso que se le hizo en las redes sociales, porque eso es peligroso.

Eso no lo sabemos nadie, probablemente no lo sabe ni su familia ni lo sabremos nunca. La única que sabía todo el conjunto de causas que se le pudieron juntar para tomar esa decisión era ella y no somos nadie para relacionarlo de una manera tan directa. Es hasta peligroso. Eso sí, es cierto que ese comportamiento es horrible y hemos de erradicar el acoso que hay en las redes sociales y no es ni la primera ni la última que se ha suicidado por acosos múltiples, que quizás no vienen solo de internet, sino de la vida real o de otras causas.

Lo que estaba claro es que ella tenía una depresión. Entonces, no podemos decir que era una sola causa y unirlo directamente. Eso no nos ayuda porque para poder entender esta realidad es necesario mucha más investigación, entendimiento y aprendizaje.  

En La Niña Amarilla cuenta su historia y da voz a otras personas que le cuentan sus experiencias. Debe ser difícil reconocer que un día la muerte le pareció la única forma de dejar de sufrir. 

¿Es habitual que las personas se enfrenten al problema y pidan ayuda? Recuerdo uno de los mitos más injustos que he leído: El que quiere hacerlo lo hace, no lo cuenta.

Es un mito, como tú bien dices. Yo sí que di señales y creo que la gran mayoría de personas, según cuentan los expertos, dan señales, ya sean verbales o no verbales. En mi caso, tengo hasta notas del cole que yo escribía manifestando abiertamente que me iba a quitar de en medio. Eso son señales muy directas. Luego hay personas que lo dicen verbalmente, lo que pasa es que no se les toma en serio o se les dice, calla, no digas eso.

«Tengo hasta notas del cole que yo escribía manifestando abiertamente que me iba a quitar de en medio».

María de Quesada

Al final, se minimiza o se invalida ese pensamiento de la persona y hace que se encierre más en sí misma. Entonces sí, todavía hay mucho desconocimiento, pero pienso que en la mayoría de los casos se dan señales y eso de que quién quiere hacerlo lo hace y no lo cuenta es un mito.

¿Dónde acudir?

Fuente: Papageno.es

¿Es un patrón relativamente común que las personas con pensamiento suicida opten por mostrar al mundo una ‘falsa felicidad construida’ para no levantar sospechas en su entorno?

Sí, y el ejemplo soy yo. Nadie podía decir que estuviera sufriendo de esa manera, al margen de esos mensajes que podían llegarle a personas muy concretas de mi entorno más cercano. Era y soy una persona muy introvertida, siempre intento sacar el lado positivo. Hacia afuera es todo maravilloso, pero hacia adentro es otro tema. Sí pienso que puede ser un patrón común aunque todo el mundo no es igual pero sí, puede ser. Esa falsa felicidad construida viene de muchos lugares. Es una manera de esconder tu propia vergüenza de sentirte así.

¿O quizás buscan una perfección como último recurso para valorarse a sí mismas y descartar la fatal decisión?

Esto es muy difícil de responder. No lo sé. En mi caso lo que yo quería era que nadie lo supiera porque realmente me avergonzaba de ese pensamiento. Pensaba que estaba loca y que a nadie más le pasaba. Entonces, sí que lo escondía por eso. No se me ocurría contarlo, a parte de que no tenía herramientas ni tenía esa confianza ni con mis padres ni con nadie para abrirme de esa manera, ni pensaba que en la sociedad hubiese un espacio donde poder hacerlo. Por eso es importante que se hable para abrir esos espacios que naturalmente no existen.

«Yo quería era que nadie lo supiera porque realmente me avergonzaba de ese pensamiento. Pensaba que estaba loca y que a nadie más le pasaba».

Uno de los testimonios que cuenta en su libro es el de ‘Encarna, superdotada y psiquiatra’. Una mujer brillante y autoexigente, capaz de sacar adelante lo que se propusiera. ¿Es fácil detectar que alguien así esté pensando en desaparecer?

Es un patrón bastante común, pero no es el único. No todas las personas perfeccionistas tienen pensamientos suicidas. Yo también era muy perfeccionista y creo que las personas perfeccionistas sí pueden tener una mayor tendencia a la baja autoestima porque siempre están esperando la aprobación de los demás. Era mi caso y es el caso de Encarna. Muchas veces si que hay detrás, yo no diría tanto un pensamiento suicida, pero si una baja autoestima que te puede llevar a una depresión y a un pensamiento suicida. Es una cadena de cosas.

Llama la atención también la historia de Antonio a quien su ego no le permitía aceptar que su novia le había dejado por otro. Entró en un duelo provocado por el ego, no por el amor.

«Me sentía como cuando quieres usar precisamente esa camiseta que nunca te pones y, de repente, descubres que alguien te la ha tirado a la basura»

Antonio

El caso de Antonio también es muy común en la sociedad patriarcal en la que vivimos. Su propio ego de «es que a mí no me pueden quitar lo que es mío”. Pero es que nadie es tuyo. Esa persona no es tuya. Primero plantéate si lo estás haciendo por esa persona o por tu propio ego.

De la historia de Antonio se habla poco y a mí me parece muy interesante, porque nos está mostrando el machismo total, tóxico absoluto. El comportamiento de creer que las personas nos pertenecen, que no me puedes quitar lo que es mío. Y no, una relación se acaba cuando una de las partes no quiere que eso siga. Es muy significativo que un hombre haya tenido pensamientos suicidas porque se le haya quitado lo que él pensaba le pertenecía.

«Es muy significativo que un hombre haya tenido pensamientos suicidas porque se le haya quitado lo que él pensaba le pertenecía».

Es una historia muy interesante y habrás visto que se suicidan el triple de hombres que de mujeres. Entonces, eso también es importante, el por qué los hombres no exteriorizan y sufren tanto que llegan a ese lugar donde solo ven esa salida.

En las antípodas está el caso que nos cuenta de Beatriz y su maternidad. Ella se repudia por no sentirse capaz de amar a su bebé. Esto le hace odiarse a sí misma como persona. También el de Valentina, cuya falta de autoestima la llevaba a buscar un ideal que le desestabilizaba y le hacía sentirse insuficiente. ¿Es más fácil detectar el problema en estos casos?

Para analizar las historias, sería muy recomendable hacerlo con un psicólogo o psicóloga. Yo no me siento capaz de analizar psicológicamente cada historia. Lo que sí siento es que cada una trae mucho sufrimiento, pero lo importante es que lo han conseguido integrar en su vida y han conseguido vivir con esas experiencias.

¿Alguno de los testimonios le impactó de forma especial?

Para mí, el más impactante fue el de Alma porque es una persona muy joven y lo cuenta ahora.

No es lo mismo que yo cuente que cuando tenía 15 años me intenté suicidar, que ahora tengo 42, que su caso, que le pasó a los 15 y ahora tiene 17. Luego, además la historia en sí, de abuso, de maltrato, de pérdida por suicidio de su padre, de reconstrucción de la persona completamente. A mí me ha impactado muchísimo y de hecho he creado una relación especial con ella también porque al final esas historias pasan a convertirse en muy nuestras.

EL OTRO LADO

Nos hemos preguntado si es fácil explicar que estás pensando quitarte la vida y si es fácil detectarlo en alguien que, aparentemente, es feliz. Llegados a este punto, me gustaría hacer referencia a un hilo muy interesante que publicó el psicólogo clínico y experto en suicidio Miguel Guerrero, de UPI Cicerón en su cuenta de Twitter.

Alguien le preguntaba:

«¿Qué pasa con la persona que quiere ayudar? “es fácil estar al otro lado? ¿ayudarlas a dejar atrás ese pensamiento?«

Guerrero contestó:

«Es importante que antes de actuar reflexiones con el objetivo de no dañar y preguntarte a ti mismo : ¿Cómo te sientes? ¿puedes brindar apoyo a esa persona en caso de necesidad? ¿Sabes a dónde puedes orientarla o conoces los recursos profesionales de ayuda? ¿Ayudarla te hará sentir inseguro o angustiado?»

Conozco a Miguel por Twitter y me encantan todos sus hilos. Es un maravilloso profesional especializado en prevención.

¿Qué consejo daría María Quesada a aquellas personas que sufren por el temor de que un ser querido esté pensando en quitarse la vida? ¿o a quienes lo intentaron y no llegaron a hacerlo?

Mi consejo sería hablar sobre ello y no tener miedo a decir la palabra suicidio. Si yo tengo una pareja, un amigo una amiga, que sé que está sufriendo y que siento que puedo hablar con ella, que quiero ayudar, le diría abiertamente y le haría la pregunta. ¿Has pensado en quitarte la vida? Porque creo que eso abre el espacio para que la persona se exprese.

«Si yo tengo una pareja, un amigo una amiga, que sé que está sufriendo y que siento que puedo hablar con ella, que quiero ayudar, le diría abiertamente y le haría la pregunta. ¿Has pensado en quitarte la vida?».

María de Quesada

Es una pregunta muy directa en la que no hay salida porque si lo ha pensado te lo puede decir y si no lo ha pensado, también. Si vas con segundas o se lo dejas caer no es lo mismo. Así que hay que perder el miedo a preguntar. Si la respuesta es que sí, ofrecer toda la ayuda para acompañarle a un profesional de la salud mental, a buscar cualquier ayuda. Si es muy urgente, llamar con esa persona al teléfono de la esperanza, de emergencias, acompañarla a un centro de salud, o lo que sea.

¿Qué le puede decir a todas esas personas que están agotadas de sufrir y no quieren morir, pero no ven otra salida?

Yo les diría que suicidarse es una solución eterna para un problema temporal. Lo que sea que les esté pasando ahora mismo, todo ese sufrimiento que sé que es muy profundo y muy pesado, sé que es temporal porque a mí también me ha pasado.

«Suicidarse es una solución eterna para un problema temporal. Lo que sea que les esté pasando ahora mismo, todo ese sufrimiento que sé que es muy profundo y muy pesado, sé que es temporal porque a mí también me ha pasado».

María de Quesada

Sé que es temporal porque yo me he sentido sin fuerza y sin ganas de vivir pero eso se pasa, y la vida tiene tantas cosas para vivirlas. Si estás aquí ya es un motivo suficiente para que merezcas vivir. Eso es lo que yo sentía, el no merecer vivir y eso es suficiente como para levantarte cada día y centrarte en lo que te hace la vida feliz. Es muy injusto sufrir hasta el punto de levantarte cada día con la idea de querer suicidarte y fantasear con esa idea de no querer estar aquí.

No se me ocurre una forma mejor de despedirme que apropiándome, con su permiso, de una cita que incluyó en La Niña Amarilla y que espero que ayude a todo aquél que se encuentre en una situación desesperada.

“Desde todas las ventanas de Alcatraz se ve San Francisco”.

Susanna Kaysen, Girl, Interrupted, 1993

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