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Un estudio liderado por el Clínic mejora el pronóstico de los pacientes de ictus de forma significativa

En el estudio publicado en JAMA participaron 121 pacientes atendidos en los centros terciarios de ictus en Cataluña

De izquierda a derecha: Josefina Castro, directora del ICN, Ángel Chamorro, jefe de la Unidad de Ictus, Arturo Renú, neurólogo de la Unidad de Ictus, Maria Barranco, paciente del estudio (Foto: Francisco Avia).

Un estudio coordinado por investigadores del Hospital Clínic-IDIBAPS y publicado en la revista JAMA demuestra que la administración de un tratamiento después de la intervención para atrapar el trombo mejora el pronóstico de los pacientes de forma significativa. Según ha informado el Clínic, la circulación después de un ictus isquémico es clave para preservar la función del área del cerebro afectada y conseguir que los pacientes se recuperen con las menores secuelas posibles. Por tanto, celebran, este trabajo supondrá un cambio de paradigma en el tratamiento del ictus isquémico.

«La circulación después de un ictus isquémico es clave para preservar la función del área del cerebro afectada y conseguir que los pacientes se recuperen con las menores secuelas posibles».

El Dr. Ángel Chamorro, jefe de la Unidad de Patología Vascular Cerebral y del grupo de investigación Enfermedades cerebrovasculares del IDIBAPS ha diseñado y coordinado el estudio y presenta sus resultados en la International Stroke Conference en Nueva Orleans. El primer firmante del trabajo y coordinador del ensayo en el Hospital Clínic ha sido el Dr. Arturo Renú, del mismo equipo.

El estudio ha contado con la financiación obtenida a través de La Marató de TV3 del año 2016, dedicada al ictus y las lesiones medulares y cerebrales traumáticas, y han participado todos los hospitales terciarios de Cataluña dedicados a la atención del ictus: los hospitales Clínic, Germans Trias i Pujol, Josep Trueta de Gerona, Bellvitge, Sant Pau, Hospital del Mar y Vall d’Hebron.

¿Qué es el ictus isquémico?

El ictus isquémico representa el 85% de los casos de ictus y se produce a causa de la obstrucción de un vaso sanguíneo que lleva la sangre al cerebro. Cuando la sangre no llega de forma adecuada, la función de la parte del cerebro afectada puede quedar alterada de forma transitoria o permanente.

Durante las primeras horas del ictus actuar rápido es clave ya que, de promedio, cada minuto que pasa mueren dos millones de neuronas. Por ello, los tratamientos que permiten recuperar el flujo sanguíneo deben utilizarse hasta 24 horas después del ictus.

Restablecer la circulación, la clave en un ictus isquémico

La trombectomía mecánica es un tipo de tratamiento que consiste en la introducción de un catéter por la arteria femoral a través del cual se hace avanzar un stent hasta la arteria obstruida con el objetivo de capturar, entre las mallas del stent, el trombo y extraerlo después de la circulación. Se trata de un procedimiento de elevada complejidad que sólo se realiza en hospitales terciarios con profesionales altamente cualificados.

«En cerca de un 80% de los casos conseguimos que la sangre vuelva a circular con normalidad pero hemos observado que a los tres meses el porcentaje de personas que están completamente libres de secuelas es del 27%«, explica Ángel Chamorro. «Somos mucho más eficaces restableciendo la normalidad de la circulación respecto a la eficacia clínica que observamos«, añade.

Esta diferencia de porcentajes evidencia que el tejido del cerebro cercano a la formación del trombo va a morir, aunque la sangre vuelva a circular con aparente normalidad.

Lo que se plantea en el estudio es que, aunque la arteria principal esté abierta, existe afectación a nivel de la microcirculación cerebral. “Esta microcirculación queda obstruida, es como si abriéramos una autopista, pero mantuviéramos cerradas las salidas”, apunta el Dr. Chamorro.

Tratar lo que no se ve

La microcirculación queda por debajo del nivel diagnóstico de la arteriografía cerebral que se utiliza para ver la reperfusión después de la trombectomía mecánica. Para restablecerla, los investigadores se plantearon la administración de un fármaco fibrinolítico, que potencia la disolución de los trombos y ayuda a restablecer el flujo sanguíneo, después de la realización de la trombectomía. “Con esta aproximación, tratamos lo que no vemos pero que sabemos que está ahí”, explica Arturo Renú, responsable del ensayo en el Hospital Clínic.

En el estudio publicado en JAMA participaron 121 pacientes atendidos en los centros terciarios de ictus en Cataluña. A un grupo de pacientes se les administró el tratamiento fibrinolítico (r-tPA) después de la trombectomía mecánica y al otro grupo, placebo después de realizar el mismo procedimiento.

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