La Fundación Civismo ha advertido este martes de que el peso del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) en el mercado laboral español se ha multiplicado por cuatro en apenas seis años. Según un informe difundido por la entidad, el porcentaje de asalariados que perciben hasta el 100% del SMI ha pasado del 3,5% en 2018 al 12,7% en 2024, reflejando una creciente penetración del salario mínimo en la estructura salarial española.
La organización subraya que, desde 2018, el SMI ha experimentado un incremento nominal acumulado del 66%, una evolución que, aunque ha contribuido a mejorar el poder adquisitivo de los salarios más bajos, también estaría generando efectos adversos sobre el empleo, la productividad y la competitividad empresarial.
Según el estudio, las subidas del SMI han podido contribuir a la destrucción de hasta 174.000 empleos, no tanto mediante despidos directos como a través de una menor creación de nuevos puestos de trabajo y una ralentización del crecimiento del empleo. En este sentido, un 21% de las empresas reconoce haber reducido sus contrataciones tras los últimos incrementos salariales.
El informe señala además que el impacto del salario mínimo ya no se limita a los trabajadores con menores ingresos. Hasta el 22,8% de los asalariados percibe remuneraciones cercanas al 125% del SMI, lo que evidencia, según la Fundación Civismo, una extensión progresiva de sus efectos sobre el conjunto del mercado laboral.
Los jóvenes, entre los más afectados
La entidad destaca que los trabajadores más jóvenes continúan siendo uno de los colectivos más vulnerables a estas subidas. Entre los empleados de entre 16 y 25 años, la incidencia del SMI alcanza el 19,5%, muy por encima de la media general.
Asimismo, apunta que la sensibilidad del empleo a los incrementos del salario mínimo ha aumentado en los últimos años. La elasticidad del empleo respecto al SMI se habría situado entre el -0,05 y el -0,07 en 2023, lo que reflejaría una mayor dificultad para incorporar a trabajadores jóvenes y de baja cualificación.
Presión sobre las microempresas
El informe también pone el foco en el impacto sobre las pequeñas empresas. En las microempresas con menos de diez trabajadores, la probabilidad de mantener el empleo se reduce en 5,1 puntos porcentuales tras las subidas del SMI.
Además, la Fundación Civismo señala que en los últimos cinco años han desaparecido más de 23.000 microempresas y 85.000 afiliados, una evolución que atribuye, en parte, a las dificultades para absorber el incremento de los costes laborales.
Cada trabajador afectado por el salario mínimo desde 2018 supone para las empresas un coste adicional anual de 6.791 euros, mientras que el SMI neto representa ya el 73,8% del salario medio ordinario en este tipo de negocios.
Productividad por debajo de Europa
La entidad advierte también de un desajuste entre salarios y productividad. Según sus datos, la productividad española se sitúa un 14% por debajo de la media de la Unión Europea, mientras que el SMI, medido en términos de paridad de poder adquisitivo, supera en más de un 10% la media europea.
A juicio de la Fundación Civismo, esta situación genera tensiones crecientes sobre la competitividad empresarial y plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del crecimiento económico.
Por último, el informe, que puede consultarse en este enlace, apunta a posibles efectos inflacionistas derivados de estas políticas salariales. En concreto, estima que la subida aplicada en 2023, en un contexto de productividad estancada, pudo contribuir aproximadamente en un 1% adicional a la inflación.
Asimismo, advierte de un deterioro en la estabilidad laboral. Las tasas de rotación de los contratos temporales habrían aumentado del 3,84% al 4,32%, mientras que la probabilidad de que un contrato indefinido se mantenga transcurrido un año habría descendido del 52,5% al 48%.






