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No, no suman 184

Quienes esperan que PNV y Junts abandonen a Sánchez harían bien en recordar que la debilidad de la Moncloa siempre ha sido su principal fuente de influencia

Pedro Sánchez y Aránzazu Figueroa durante un acto de Juventudes Socialistas.
Pedro Sánchez junto a Aránzazu Figueroa en un acto organizado por Juventudes Socialistas (JSE).

A la dirección del PP le ha dado por sumar en las últimas semanas olvidando que la operación carece de sentido a menos que las unidades sean homogéneas Argumentan que hay 184 diputados en el Congreso que representan a partidos que dan por agotada la XV Legislatura y consideran conveniente convocar elecciones, como si el agotamiento de la legislatura fuera una novedad, y les proponen sumar fuerzas para presentar una moción de censura con carácter meramente instrumental para disolver las Cámaras y convocar elecciones anticipadas. Sumar los diputados del PP, Vox, UPN, CC, PNV y Junts constituye una falacia, no tanto porque los dos últimos partidos sean incompatibles con Vox, sino porque los líderes del PNV y Junts sólo se sumarían a una moción de censura en caso de que Feijóo les asegurase más competencias y nuevos privilegios que ellos podrían exhibir como trofeos de la claudicación del Estado español.

No se engañen con el PNV

El PNV gobierna en el País Vasco en coalición con el partido de Sánchez (PSE, lo llaman) y la ruptura con Sánchez supondría la ruptura del gobierno vasco, y Pardales y Esteban quieren apurar también la legislatura para seguir sacando a etarras de la cárcel y conseguir alguna que otra transferencia y prebenda de un gobierno exhausto para intentar frenar el ascenso de EH Bildu. Todo apunta a que la pérdida de respaldo de los socialistas vascos en las próximas elecciones autonómicas podría resultar en otro gobierno de coalición en el País Vasco, pero el socio del PNV seria EH Bildu y no está nada claro que no sea Otegui y Cía. quienes lleven la voz cantante.

Escuché hace unos días a (Iñaki) Gabilondo en un acto organizado por La Vanguardia manifestar en relación con la imputación del expresidente Zapatero “que el procedimiento tiene la pinta de ser de mucha anchura, de mucha amplitud y de mucha extensión. Huele mal. Hay claros indicios que justifican la toma y la iniciativa judicial… los que hemos conocido a Zapatero nos gustaría que todo esto quedara en nada, pero tenemos el temor de que haya implicaciones. No sé en que quedará, pero de momento no huele bien, huele incluso muy mal”. (Subrayado mío) Resulta un tanto preocupante que quien se dedicó a informar sobre los avatares de la política española durante tantos años acabara reconociendo que “los que hemos conocido a Zapatero y lo hemos tratado, desearíamos que todo esto quedara en nada”. 

Muy revelador resultó también lo que el exdirector de Hoy por Hoy dijo a continuación sobre la actitud de Pedro Sánchez y la posición del PNV en relación al presidente y a la posible convocatoria de elecciones generales. A la pregunta de si el presidente Sánchez debería convocar elecciones, Gabilondo respondió estar sorprendido de que no lo haya hecho ya, habida cuenta de todas las dificultades y la falta de presupuestos. Y añadió Gabilondo “lo que ocurre es que el presidente Zapatero -un lapsus, sin duda- es un hombre de mucha determinación, está decidido a llegar hasta el final… Está en dificultades, pero también es cierto que, como él no va a convocar, se trata de ver que hacen los que le acompañan, los que lo acompañan difícilmente lo van a dejar de acompañar. Difícilmente el PNV, el PNV difícilmente le va a dejar de acompañar teniendo como tiene acuerdos con el PNV en el País Vasco y teniendo, además, el PP de compañía a Vox, que es absolutamente un plato totalmente indigerible para el PNV”. (Transcripción literal de la respuesta oral.) 

Que PNV y PSOE estén coaligados en el País Vasco y la debilidad del gobierno de Sánchez constituyen los dos factores determinantes del respaldo del PNV, en tanto que la dependencia del PP de Vox en un futuro gobierno de España es un factor muy secundario, pero muy conveniente de exhibir a efectos propagandísticos. Porque si un partido racista y xenófobo ha habido en España ese ha sido el PNV con su fundador Sabino Arana a la cabeza. Ahora que se ha puesto de moda pedir perdón por haber conquistado territorios, participado en guerras de religión, torturado o abusado del prójimo centurias atrás, resulta patético que el PNV no haya pedido todavía perdón por su ideología xenófoba y racista en un pasado no tan lejano y se muestre en la actualidad tan condescendiente con quienes sumieron a España entera en el terror, incluso con más ahínco y determinación una vez instaurada la democracia tras aprobarse la Constitución de 1978. Por cierto, no está de más recordar que el PNV se jacta todavía de haberse abstenido de votar nuestra Carta Magna.

En mi artículo “Los avalistas de Sánchez”, publicado en El Liberal el 13 de agosto de 2023, dediqué un apartado “El extraño caso de los herederos de Arana” en el que clarificaba la rotunda  negativa expresada por Ortuzar y Eguibar, presidente del PNV y presidente del Buru Batzar, respectivamente, a apoyar la investidura de Feijóo a pesar de haber obtenido el PP el mayor número de votos y escaños en las elecciones generales celebradas el 23 de julio:

El rechazo del PNV a respaldar la investidura de Feijóo y su apoyo condicionado a Sánchez, al igual que en los casos de ERC y EH-Bildu, no pasa de ser la constatación de que con un gobierno en La Moncloa tan débil como el de la pasada legislatura les resultará más fácil extraer nuevas concesiones políticas y más recursos e inversiones. Las primeras socavarán aún más los cimientos del orden constitucional y las segundas debilitarán económicamente al resto de España. Porque, como subrayaba Eguibar en Mutriku, «la voluntad popular no debe quedar acotada por una norma [la Constitución] que se presenta como inmutable». Ya se sabe: para los dirigentes del PNV lo único inmutable y sólido en este mundo fugaz y traidor es la figura del racista Sabino Arana, fundador y ángel guardián de su partido.

Nada nuevo crece bajo la sombra alargada de la estatua del racista Sabino Arana en Bilbao, muy próxima a la sede del PNV, cuya dirección actual exhibe notables dosis de hipocresía, egoísmo y connivencia con los asesinos de ETA. Quizá el empeño de los líderes actuales del PNV de mostrarse tan democráticos y progresistas y marcar distancias con Vox obedezca más a las coincidencias que a las diferencias ideológicas con la formación de Abascal, a la postre dos organizaciones tan patrioteras como críticas con la inmigración, pues si bien el PNV se muestra contrario a criminalizar a los inmigrantes, apuesta por una inmigración “ordenada, segura y regular”, es decir, rechaza como Vox la inmigración ilegal. Como la rechaza también la Comisión Europea.

Ojo a los PGE de 2027

En cuanto a la interpelación de Feijóo a Junts, la respuesta ha sido inmediata: vayan ustedes a hablar con el prófugo a Waterloo. Ni con el PNV ni con Junts pudo contar Feijóo para su investidura ni puede contar ahora. Por si no les había quedado claro a los líderes del PP después del 23-J, la respuesta a la reciente propuesta avanzada por Feijóo de armar una moción de censura instrumental contra el PSOE les habrá servido de recordatorio. Junts, la cada día más desdibujada formación política del prófugo a la que le ha salido un duro competidor más xenófobo y más independentista, se ha apresurado a recordar a los líderes del PP que nada les deben y nada van a dar gratis en el futuro. No tengo ninguna duda de que sus siete diputados están en venta, pero el precio debe ser tan alto que ni siquiera el PSOE de Sánchez, que no dudó en comprarlos a cambio de registrar en el Congreso la Ley de Amnistía para investir a su líder, se ha atrevido a presentar unos presupuestos en lo que va de Legislatura.

Pero no les extrañe que sea Sánchez quien esté ya negociando a la desesperada con Junts, en Waterloo o donde haga falta, porque las situaciones judiciales de su partido y sus familiares más próximos es tan desesperada que cualquier cosa cabe esperar de un personaje tan audaz como amoral y falto de escrúpulos. Descubierta la presunta trama organizada en Ferraz por Cerdán, el segundo exsecretario de organización de Sánchez imputado, con la imprescindible colaboración de (Ana María) Fuentes, gerente del PSOE, imputada, con Leire y Dolset, a cargo de las operaciones de fontanería, ambos imputados, y con (Andrés) Hernando, director adjunto del gabinete del presidente, en calidad de observador monclovita, y (Cristina) Narbona, presidenta del PSOE, como conocedora de la trama, a Sánchez sólo le quedan la Abogacía del Estado, Peramato al frente de la Fiscalía General, y Conde-Pumpido en la presidencia del Tribunal Constitucional para poner palos en la ruedas en los procedimientos judiciales en curso y para corregir y anular las condenas que puedan producirse. Hoy sabemos que mientras Sánchez se dedicaba a meditar sobre su suerte en el palacio de la Moncloa, Cerdán ponía en marcha en la sede de Ferraz su plan para atacar a los jueces y a la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil que investigaban las presuntas tramas corruptas que cercan a su partido y a su familia.. 

En su intervención en el Cercle d’Economia, el presidente anunció su intención de iniciar los trámites para presentar aprobar los Presupuestos Generales del Estado 2027, «más ambiciosos, aún más sociales y aún más responsables». El Consejo de Ministros, celebrado la víspera de la visita del presidente a Barcelona, preparó el camino al anunciar la intención del Ejecutivo de realizar una nueva “quita de parte de la deuda de las comunidades autónomas, de en torno a 83.000 millones de euros, que asumirá la Administración General del Estado”. No tengan la menor duda de que, como en la condonación anterior (véase, mi artículo “Quién pagará el exceso de deuda condonada”, El Liberal.cat, 15 de marzo de 2025), Hacienda se inventará algún criterio ad hoc para beneficiar a la Generalidad de Cataluña y traspasar la deuda de los catalanes al conjunto de los españoles.

La aritmética parlamentaria obliga a Sánchez a contar con los votos de los diputados de Junts y PNV, además de por supuesto de los de ERC y EH Bildu, y al negociado catalán iba dedicado el anuncio hecho en el Cercle de que las nuevas cuentas públicas resolverán «el problema de la financiación autonómica, culminando el camino que llevamos recorriendo hace unos años». Los PGE 2027, si llegan a aprobarse, asegurarían a Sánchez resistir un año más en la Moncloa para intentar desbaratar los procedimientos judiciales, pero el precio exigido por sus avalistas va a ser muy alto:  financiación singular para Cataluña, cesión de la gestión y administración de los impuestos estatales a la Agencia Tributaria de Cataluña comenzando por el IRPF, y mayores competencias en inmigración  y fronteras, entre otras. Illa y Junqueras ya lo dan por hecho y han acordado destinar 527 millones para reforzar la Agencia Tributaria de Cataluña (ATC). No hace falta que les diga de donde saldrán los 527 millones de marras para que la ATC haga peor lo que la Agencia Tributaria ya realiza.

Ni un clavo ardiendo donde agarrarse

Que nadie se haga ilusiones: esto es lo que la selecta audiencia de aplaudidores, entre la que se encontraban antiguos convergentes y la plana mayor del PSC, deseaba escuchar en la reunión del Cercle, no la promesa de Feijóo de devolver la decencia al gobierno de España “con o sin ayuda”. Pues, será sin ayuda. Un diario afín a Sánchez, no ha dudado en titular que “Feijóo vuelve a decepcionar a los empresarios catalanes. Otra oportunidad perdida”. A ninguno de quienes acompañaron a Sánchez esa mañana pareció incomodarles lo más mínimo las saunas, los pucherazos,  las imputaciones de Zapatero, Ábalos, Cerdán, Leire y los familiares de Sánchez, en fin, todo ese fango que está emergiendo de las cloacas de Ferraz.

Tal vez porque Cataluña es una de las Comunidades con mayor experiencia en financiación ilegal de partidos, amaños de contratos públicos y mordidas, a la selecta audiencia congregada en el Cercle para escuchar la homilía del N.º1 lo único que parece preocuparles es si la Generalidad de Cataluña recibirá más fondos del Estado, aunque ello perjudique al resto de las Comunidades sujetas al régimen común de financiación. A la postre, cuando los gastos de las Administraciones Públicas ascienden a casi la mitad del PIB, la salud democrática y la decencia política pasan a ser consideraciones muy secundarias para las élites políticas y económicas. Así que Sánchez va a echar el resto en Cataluña “para tratar de acabar la legislatura” y al PP va a resultarle muy difícil mejorar allí sus resultados en las próximas elecciones generales. Los hados no lo quieran.

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