La Guardia Civil y los Mossos d’Esquadra han vuelto a registrar este martes las instalaciones del IRTA-CReSA, en Cerdanyola del Vallès (Barcelona), en el marco de la investigación que busca esclarecer el origen del brote de peste porcina africana detectado en Cataluña.
La causa, dirigida por el Juzgado de Instrucción de Cerdanyola del Vallès, continúa bajo secreto de sumario. Por lo que las autoridades no han facilitado detalles sobre las diligencias practicadas durante el operativo.
El IRTA, bajo sospecha
El nuevo registro se produce meses después de la primera inspección realizada en el IRTA-CReSA, que sigue bajo investigación por su posible relación con el origen del brote de peste porcina africana. Los agentes tratan de esclarecer si existió alguna negligencia o irregularidad que pudiera haber desencadenado el foco.
La investigación policial está liderada, por parte de los Mossos d’Esquadra, por la Unidad Central de Consumo (UCC), adscrita a la División de Investigación Criminal (DIC), bajo la coordinación del sargento jefe Santi López. Por parte de la Guardia Civil participa la Unidad Central Operativa de Medio Ambiente (UCOMA) del Seprona, especializada en delitos medioambientales.
Registro en Madrid
De forma paralela, Guardia Civil y Mossos también registraron este martes el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, un centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad Autónoma de Madrid (UAM).
Durante el operativo, los agentes requirieron muestras y documentación relacionada con la causa. La actuación se prolongó hasta la noche y obligó a los trabajadores a permanecer en el interior del centro hasta su finalización. La Guardia Civil ha confirmado que el registro forma parte de la investigación, aunque no ha facilitado más detalles al estar el caso bajo secreto de sumario.
Investigación abierta
La investigación empezó tras el primer registro en el IRTA-CReSA, ante las sospechas de una posible relación del laboratorio con el origen del brote de peste porcina africana. Desde entonces, las diligencias continúan para esclarecer los hechos y depurar posibles responsabilidades.
Mientras la investigación sigue abierta y no se han practicado detenciones, el Departamento de Agricultura de la Generalitat mantiene que el brote no se originó en el laboratorio. La aparición de la enfermedad ha obligado a reforzar las medidas de control sanitario y la vigilancia sobre la población de jabalíes para frenar su propagación.



