A propósito de La Vanguardia y El País: censura, libertad editorial y línea ideológica

López Burniol, no. Ben Jelloun si.

Cabecera de El País.
El diario 'El País'.

Los medios de comunicación privados tienen plena libertad para decidir qué publican y qué no publican. Forma parte de la libertad de prensa y de la propia naturaleza de una empresa periodística. Un periódico no está obligado a convertirse en una plataforma abierta a todas las opiniones, ni a mantener entre sus colaboradores a quien discrepe de su línea editorial.

Conviene recordarlo porque en pocos días hemos conocido dos episodios que, siendo distintos, resultan ilustrativos.

La Vanguardia decidió no publicar un artículo de Juan-José López Burniol colaborador habitual del medio. El artículo era muy crítico con Sánchez a quién acusaba de pactar con independentistas acabar con la Monarquía.

El País, por su parte, ha publicado un artículo defendiendo la entrega de Ceuta a Marruecos, pese a que Ceuta nunca ha formado parte del Estado marroquí contemporáneo. El autor un escritor franco-marroqui Tahar Ben Jelloum.

¿Puede La Vanguardia rechazar el artículo de uno de sus colaboradores? Naturalmente. ¿Puede El País publicar una opinión que defienda la cesión de Ceuta a Marruecos? Exactamente igual. La libertad de prensa consiste precisamente en eso. Pretender imponer a un periódico privado la publicación de una determinada opinión sería bastante más preocupante que el hecho de que decida no publicarla.

Pero reconocer esta libertad no obliga a ignorar lo que estas decisiones revelan. Los periódicos seleccionan las noticias que consideran relevantes, deciden qué firmas incorporan a sus páginas, cuáles dejan fuera y qué opiniones merecen espacio. Y a través de todas esas decisiones van definiendo una línea editorial y unas preferencias ideológicas perfectamente legítimas, pero que el lector también tiene derecho a conocer y valorar. Que en casos delicados las decisiones coincidan con los intereses del Gobierno es significativo.

Por eso quizá deberíamos utilizar con cierta prudencia la palabra «censura». En sentido estricto, la censura verdaderamente preocupante es la que ejerce el poder público cuando impide que una información u opinión pueda difundirse. Que un periódico privado rechace un artículo es, en principio, una decisión editorial. Otra cuestión es que esa decisión pueda resultar contradictoria con la imagen de pluralismo que el propio medio pretende proyectar. En ambos casos los editores han decidido alinearse con el Gobierno para publicar o no.Y eso debe conocerse. ¿Existen consultas con algún representante gubernamental para decidir si publicar o no un artículo o una noticia?. Porque eso si sería censura

Y ahí está, probablemente, el aspecto más interesante del debate. Un periódico puede defender una determinada orientación política y seleccionar sus contenidos de acuerdo con ella. Lo que resulta más discutible es presentarse ante el lector como un observador completamente neutral mientras aplica criterios editoriales claramente distintos según la orientación de las opiniones que recibe.

La pluralidad informativa no exige que cada periódico sea neutral. Se consigue, sobre todo, mediante la existencia de muchos medios con líneas editoriales diferentes y mediante lectores conscientes de que ningún periódico es ideológicamente aséptico.

Los dos episodios recientes sirven para recordarlo. La Vanguardia y El País están en su derecho de decidir qué opiniones publican. Y los lectores estamos exactamente en el mismo derecho de extraer de esas decisiones nuestras propias conclusiones sobre cuál es la orientación ideológica de cada medio.

La libertad de prensa protege al periódico frente al poder, pero también protege al lector frente a cualquier pretensión de que una determinada línea editorial sea confundida con la neutralidad.

De ahí la importancia de las redes sociales y de pluralidad de medios en internet: acaban con el monopolio de los grandes medios que presumen de ser garantes de la objetividad y la verdad. Y eso es lo que les hace agresivos: pierden poder y dinero.

Francesc Moreno
Francesc Moreno
Abogado y editor. Ha sido profesor de derecho financiero en la UAB y derecho mercantil en la UB. Fundador de cronicaglobal.com y SCC .

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