Ada Colau está dispuesta a dar un paso al lado y renunciar a encabezar el Frente Amplio si con ello consigue que Podemos se incorpore a una candidatura unitaria de la izquierda para las elecciones generales del próximo 29 de noviembre. La exalcaldesa de Barcelona, propuesta como candidata a la presidencia del Gobierno por esta coalición, ha abierto la puerta a ceder el liderazgo a otra persona que genere un mayor consenso entre las formaciones situadas a la izquierda del PSOE.
Según informa El Nacional, Colau ha expresado esta disposición en una entrevista en RTVE, en plena carrera contrarreloj para cerrar las alianzas electorales antes del viernes 16 de octubre, fecha en la que finaliza el plazo para registrar las coaliciones.
«Todo se puede discutir. A mí se me presenta como candidata a la presidencia y me honra. Si soy útil, ya he dicho que lo haré con muchísima ilusión y pondré toda mi energía. Pero si más adelante se suman más formaciones al Frente Amplio y el consenso es que haya otra persona, adelante», ha manifestado.
La oferta llega en un momento de profundas divisiones entre los partidos de la izquierda alternativa. Mientras varias formaciones trabajan para articular el Frente Amplio, Podemos se mantiene al margen del proyecto y ha alcanzado un acuerdo de colaboración electoral con Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), que contempla actos conjuntos de Gabriel Rufián e Irene Montero.
Colau presiona a Podemos y cuestiona su pacto con ERC
La exalcaldesa de Barcelona ha intensificado sus intervenciones públicas para defender una candidatura única y trasladar la presión a Podemos y Esquerra Republicana.
En declaraciones a RAC1, Colau ha calificado de «extraño» el acuerdo entre ambas formaciones, al considerar que no constituye una candidatura conjunta ni responde a un proyecto político compartido. «El acuerdo que ha hecho Podemos con Esquerra es legítimo, obviamente. Pero es un acuerdo extraño, porque no es de candidatura. No hay un proyecto común al que sumarse», ha señalado. Frente a esta fórmula, ha defendido que los cuatro partidos impulsores del Frente Amplio ya mantienen conversaciones con otras organizaciones para ampliar la coalición.
Colau también ha restado importancia al rechazo expresado por Irene Montero, quien ha descartado que Podemos se integre en este proyecto electoral. La exalcaldesa sostiene que la unidad constituye una demanda de los votantes de izquierdas y considera que las diferencias entre dirigentes no deberían impedir un acuerdo.
«Más allá de cómo nos llamemos, sea Gabriel Rufián, Irene Montero o Ada Colau, debemos poner toda nuestra energía, todo nuestro talento y nuestra capacidad al servicio de conseguir una candidatura única», ha defendido, asegurando que esta aspiración es actualmente «un clamor popular».
Pese a su disposición a ceder el liderazgo estatal del Frente Amplio, Colau mantiene su intención de encabezar la candidatura por Barcelona.
ERC y los Comuns, una relación marcada por los desencuentros
La posición de Esquerra Republicana añade nuevas dificultades a las negociaciones. La formación independentista ha decidido que Gabriel Rufián sea su candidato a las elecciones generales y ha alcanzado un entendimiento con Podemos para colaborar durante la campaña.
Sin embargo, dentro de ERC existen diferencias sobre la conveniencia de ampliar las alianzas. Mientras su portavoz, Isaac Albert, ha descartado la incorporación al Frente Amplio, el propio Rufián ha defendido la necesidad de alcanzar acuerdos con los Comuns. «No tiene ningún sentido reclamarlos por Madrid y no quererlos por Cataluña», ha afirmado el dirigente republicano en referencia a la posibilidad de una colaboración entre ambas formaciones.
Las relaciones entre ERC y los Comuns arrastran importantes desencuentros políticos. En 2019, Ernest Maragall ganó las elecciones municipales en Barcelona, pero Ada Colau logró mantenerse en la alcaldía gracias, entre otros apoyos, al de Manuel Valls. Posteriormente, en 2024, el rechazo de los Comuns a los presupuestos de Pere Aragonès precipitó el adelanto de las elecciones autonómicas, en las que Esquerra sufrió un importante retroceso electoral.
A estas diferencias se suman las críticas internas al pacto entre ERC y Podemos. La exconsejera republicana Dolors Bassa ha cuestionado que el acuerdo se haya alcanzado sin consultar a la militancia.
Con el plazo para registrar coaliciones a punto de expirar, el Frente Amplio afronta sus últimas negociaciones sin haber conseguido incorporar a Podemos ni a ERC. La disposición de Colau a ceder el liderazgo introduce una nueva posibilidad de acuerdo, aunque por ahora ninguna de las dos formaciones ha anunciado cambios en su posición.



