Mientras ellos se pelean los municipios necesitan respuestas

pleno municipal de Barberà del Vallès

Hay ciudadanos que han dejado de escuchar a los políticos mucho antes de dejar de interesarse por su pueblo. Están cansados de las broncas, de las descalificaciones y de esa campaña permanente en la que todo sirve para atacar al adversario y casi nada parece suficiente para alcanzar un acuerdo.

Ese cansancio debería preocuparnos. Cuando la política convierte cada diferencia en una batalla moral, acaba expulsando del debate a personas sensatas que tienen mucho que aportar. Y cuando pactar se presenta como una traición, gobernar se vuelve cada vez más difícil.

Mientras tanto, la vida sigue. Un comerciante espera una licencia. Una familia busca un alquiler que pueda pagar. Un autónomo necesita abrir su negocio sin perderse entre trámites. Un vecino reclama limpieza, seguridad o una acera por la que pueda caminar sin dificultades. Ninguno resuelve su problema con el último insulto pronunciado en un hemiciclo.

En medio de este desgaste crecen pequeños partidos municipalistas. Surgen de personas que conocen su municipio, participan en sus entidades y deciden implicarse porque creen que las cosas pueden hacerse mejor. Algunos tienen experiencia de gobierno; otros trabajan desde la oposición. Todos deben someter sus propuestas a una prueba muy concreta: explicar ante sus vecinos qué han hecho y qué pueden cumplir.

He participado en el reciente encuentro de Ara Pacte Local en Barberà del Vallès. Allí hemos compartido experiencias y respaldado la continuidad de las conversaciones con otras plataformas municipalistas para ampliar este espacio de cara a las elecciones de mayo de 2027.

La conclusión es clara: separados podemos hacer un buen trabajo local; organizados podemos conseguir que ese trabajo tenga más fuerza y continuidad.

Proyectos como Lliures Roses, Alternativa per l’Escala o Lliures Figueres forman parte de este camino, junto con otras candidaturas de Cataluña. Cada uno conserva su personalidad. Compartir herramientas y objetivos permite reforzar equipos, aprender de otras experiencias y defender mejor las necesidades del territorio.

Quien confunda esta unión con una simple operación de siglas se equivoca de diagnóstico. En muchos ayuntamientos faltan técnicos, se retrasan expedientes y cuesta ejecutar inversiones que ya tienen presupuesto. Los alcaldes y regidores reciben las reclamaciones, pero con frecuencia carecen de los medios necesarios para responder. Organizarse también significa reclamar una administración que funcione.

Desde una sensibilidad liberal, esta exigencia resulta elemental. La administración debe facilitar la vida de las personas y permitir que quien quiera trabajar, invertir o emprender pueda hacerlo con reglas claras. Una licencia bloqueada durante meses tiene consecuencias: detrás hay dinero comprometido, empleos y familias. La lentitud administrativa también tiene un coste social.

El municipalismo no merece confianza por el mero hecho de ser municipalismo. Debe ganársela. También puede equivocarse, acomodarse o caer en personalismos. Por eso necesita equipos preparados, transparencia y compromisos que puedan evaluarse. Prometer menos y cumplir más sería una buena manera de empezar a recuperar el respeto de los ciudadanos.

Tampoco debemos trasladar a cada ayuntamiento todas las trincheras de la política nacional. Podemos tener convicciones distintas y acordar mejoras para nuestro municipio. El adversario con quien discutimos en el pleno seguirá siendo nuestro vecino al día siguiente. Saber convivir y pactar forma parte de la responsabilidad de representar a los demás.

De cara a mayo de 2027, estos proyectos tienen mucho que decir. Su fuerza dependerá de que sepan convertir la proximidad en buena gestión y la unión en resultados.

A quienes creen que toda la política se decide desde las grandes sedes, les convendría mirar más a los pueblos y ciudades. Hay gente trabajando con seriedad, reuniendo equipos y construyendo alternativas desde los cimientos.

El hartazgo puede acabar en resignación. Nosotros preferimos convertirlo en compromiso.

Pere Gotanegra Julià
Pere Gotanegra Julià
Pere Gotanegra Julià (Roses, 1957) és empresari i regidor de Lliures x Roses – APL. Dirigeix Depuradora Servimar i Pescadors de Roses, i és cofundador del Grup Estimar. Es defineix com “empresari per devoció, polític per compromís i humanista per gratitud”.

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