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Caos en las carreteras de Cataluña: Los payeses cortan los puntos clave contra el acuerdo UE-Mercosur

Las protestas bloquean puntos estratégicos como la AP-7 y el Puerto de Tarragona: el campo catalán se planta contra la competencia desleal de los países sudamericanos y exige "cláusulas espejo" a Bruselas

Tractores bloqueando el acceso por carretera al puerto de Tarragona.
Los payeses catalanes han bloqueado este jueves el acceso al puerto de Tarragona.

Varios puntos importantes de la red viaria de Cataluña se encuentran en estos momentos bloqueados por las protestas de los payeses catalanes contra la entrada en vigor del acuerdo de libre comercio alcanzado entre la UE y Mercosur. Según informa Trànsit, las vías cortadas son la AP-7 entre Figueres y Vilademuls, la N-II de Bàscara a Pontós, la T-11 y el carril de la A-27 que accede al puerto de Tarragona. Las protestas han sido convocadas con carácter de indefinidas aunque los manifestantes están permitiendo la circulación de coches en algunos de los puntos cortados. Solo bloquearán el paso de camiones.

El motivo del rechazo: competencia desleal y falta de reciprocidad

El principal motivo de rechazo entre los agricultores y ganaderos de Cataluña es la competencia desleal que supone la entrada masiva de productos procedentes de Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay. Mientras que los productores catalanes están sujetos a las estrictas normativas de la Unión Europea en materia de bienestar animal, trazabilidad y uso de fitosanitarios, los productos de Mercosur suelen producirse bajo estándares mucho más laxos. Esta falta de reciprocidad, denunciada por organizaciones como Unió de Pagesos, sitúa a las explotaciones locales en una desventaja estructural, ya que no pueden competir en precio contra importaciones que no juegan con las mismas reglas de juego ambientales y laborales.

Amenaza directa al porcino y la agricultura de proximidad

En el caso específico de Cataluña, el impacto se prevé especialmente severo en sectores estratégicos como el ganadero (vacuno y porcino) y el de los frutos secos o cítricos. El acuerdo facilitaría la llegada de carne a bajo coste, lo que amenaza con hundir los precios en origen y acelerar el cierre de explotaciones familiares que son el motor económico de muchas comarcas del interior y del Pirineo. Para el sector, este tratado no es solo un acuerdo comercial, sino una «sentencia de muerte» para el modelo de agricultura de proximidad y calidad que define el paisaje y la economía rural catalana, priorizando los intereses de las grandes corporaciones industriales y automovilísticas europeas sobre la soberanía alimentaria.

Exigencia de «cláusulas espejo» ante la hipocresía de Bruselas

Finalmente, los agricultores critican la hipocresía medioambiental de la Comisión Europea. Mientras Bruselas impone a los payeses catalanes objetivos de descarbonización y reducción de químicos cada vez más ambiciosos, el tratado con Mercosur fomentaría indirectamente la deforestación en el Amazonas y aumentaría la huella de carbono debido al transporte transoceánico de mercancías. Esta desconexión entre las políticas verdes de la UE y sus acuerdos de libre comercio es vista como una traición al campo catalán, que exige la implementación de cláusulas espejo: que no entre en el mercado europeo ningún producto que no haya sido cultivado o criado bajo las mismas exigencias que se le imponen a un productor en el Empordà, el Segrià o las Terres de l’Ebre.

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