Descartado el factor humano como causa del terrible accidente ferroviario de Adamuz, la investigación preliminar de lo sucedido se centra ahora en una brecha de 30 centímetros hallada en el carril derecho de la vía, en el kilómetro 318,7 del corredor de alta velocidad que une Madrid y Andalucía. Descrito como «un accidente extraño» por el ministro de Transportes, el socialista Óscar Puente, el siniestro se ha saldado de momento con 41 fallecidos y más de un centenar de heridos de diversa consideración.
Los investigadores intentan ahora averiguar si esta brecha en el rail ya estaba ahí antes del accidente o si fue consecuencia del mismo. El tren de Iryo que circulaba entre Madrid y Málaga el domingo descarriló a las 19.45 horas a la altura del apeadero técnico de Adamuz. En sentido contrario, circulaba el Alvia 2384 de Renfe, cuyo maquinista, Pablo Barrio, fallecido en el accidente, no tuvo tiempo apenas de reaccionar. Entre el descarrilamiento del Iryo y el choque transcurrieron tan solo 20 segundos. Los primeros vagones del Alvia salieron disparados y acabaron en un talud de cuatro metros del que aún no han sido extraídos.
¿Soldadura mal hecha?
Según recogen diversos medios, los investigadores consideran que la brecha de 30 de centímetros hallada en la vía se debe a una soldadura deficiente o deteriorada por el paso del tiempo o la circulación de los propios trenes. Una conclusión preliminar que ya avanzaron el lunes algunos usuarios de X.
Ante esta situación, el ministro Puente ha señalado que esto es «una tesis más, como todas las que pueda haber» y ha advertido que no será fácil averiguar si la brecha estaba antes del siniestro o si fue consecuencia de este. «Especular es inevitable y los medios se van a sumar a la especulación», ha dicho Puente al ser preguntado por esta posibilidad, según recoge El Mundo.





