Un estudio combina genética y neuroimagen en trastornos mentales

La investigación mejora la comprensión de la depresión, la esquizofrenia y el TDAH al integrar datos biológicos y cerebrales

Un nuevo estudio, recogido por El Periódico, propone una forma más completa de entender los trastornos mentales al combinar datos de neuroimagen y expresión génica. El trabajo permite relacionar cambios en el cerebro con la actividad de los genes en enfermedades como la depresión, la esquizofrenia y el TDAH.

Publicado en la revista Molecular Psychiatry, la investigación integra dos niveles de análisis que hasta ahora se habían estudiado por separado: la estructura cerebral y la actividad genética. Según los autores, esta combinación permite detectar patrones biológicos que no se observan con un único enfoque.

Un puente entre genes y cerebro

El estudio utiliza resonancia magnética y secuenciación del ARN para analizar cómo se expresan los genes y cómo estos cambios se reflejan en el cerebro. De esta integración surge una nueva herramienta, el índice GEDAR, que relaciona la actividad génica con el riesgo de desarrollar trastornos mentales.

“Los factores genéticos crean vulnerabilidades, pero no determinan el resultado final”, señala el investigador Alessio Giacomel. La genética influye, pero no es determinista.

Diferencias entre trastornos

Los resultados muestran que la relación entre genética y cerebro no es uniforme, sino que varía según la enfermedad.

En la depresión, esta relación se observa en regiones corticales y subcorticales, asociadas a cambios estructurales e inflamación.

En el TDAH y la esquizofrenia, la conexión genética se concentra en áreas subcorticales como el hipocampo y el estriado, vinculadas al desarrollo cerebral, la conectividad y el sistema inmunitario.

Trastornos con menor relación genética

En otros casos, como el autismo, la anorexia o el TOC, la relación entre genética y estructura cerebral en la edad adulta es limitada. Esto sugiere que algunos mecanismos podrían actuar en etapas muy tempranas del desarrollo.

Un modelo complejo

Los investigadores subrayan que no existe una relación directa entre genes y enfermedad mental. Factores como el desarrollo, el entorno, el estrés o la respuesta inmunitaria también influyen en cómo se expresa el riesgo genético.

“Dos personas con el mismo riesgo genético pueden tener trayectorias muy distintas”, destacan los autores.

Implicaciones futuras

El estudio podría ayudar a entender mejor por qué los trastornos mentales presentan síntomas tan diversos y abrir la puerta a tratamientos más personalizados, especialmente en la depresión.

El psiquiatra Narcís Cardoner destaca que este tipo de investigaciones no buscan establecer causas directas, sino “abrir nuevas vías para entender los trastornos y formular nuevas preguntas”.

Hacia una visión más completa

Los autores plantean ampliar el enfoque incorporando más niveles biológicos, como la epigenética o el análisis de células individuales.

En conjunto, la investigación refuerza una idea clave: los trastornos psiquiátricos no dependen solo de los genes, sino de la interacción continua entre biología, cerebro, desarrollo y entorno.


María Riera
María Riera
Licenciada en Ciencias de la Información por la UCM.

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