El gobierno de Pedro Sánchez sigue sin aprobar ni un solo presupuesto desde que llegó a La Moncloa. No hay presupuestos; no tienen la valentía de presentarlos. Sin embargo, sí funciona el recurso al real decreto para aprobar medidas sin llevarlas a votación en el Congreso de los Diputados, sede de la soberanía nacional. De ahí la nueva regularización de personas inmigrantes en situación irregular aprobada por el Gobierno, que intenta vender progresismo y humanidad cuando, en realidad, es todo lo contrario.
Por supuesto, las personas tienen derecho a construir su proyecto de vida en otros lugares, y muchas de ellas llegan a nuestro país siendo supervivientes de sus lugares de origen, con ganas de aportar y trabajar.
Pero la palabra regularización debería ir acompañada de orden y obligaciones. Y está ocurriendo justamente lo contrario. De ahí la queja, llena de coherencia, de sindicatos policiales como Jusapol por el aumento de expedientes y gestiones administrativas —desde comprobaciones de identidad hasta verificación de antecedentes—, lo que puede conllevar el colapso en las oficinas de Extranjería. Y algo muy grave es que haya personas que soliciten esa regularización y aparezcan sin antecedentes penales cuando, en realidad, están pendientes de juicio por haber cometido delitos.
La palabra regularización debería ir acompañada de orden y obligaciones
Esa regularización masiva va a comportar una mayor presión en los servicios de atención a la ciudadanía, como la sanidad o los servicios sociales, que necesitan urgentemente una mayor dotación de recursos y solo reciben la indiferencia del Gobierno de Pedro Sánchez y sus socios comunistas. Y eso es engañar: es abrir una puerta anunciando bienestar cuando la realidad es que ni siquiera se pueden garantizar esos servicios a los ciudadanos españoles. Regularizar, sí, pero con orden, legalidad, recursos y siempre en coordinación con la Unión Europea.
De ahí la acertada propuesta del Partido Popular en el Ayuntamiento de Barcelona, que denunció en el último pleno la falta de recursos en las Oficinas de Atención Ciudadana, saturadas por largas colas de gente. Esto pone de manifiesto que este proceso de regularización masiva se ha hecho sin planificación ni recursos, delegando además los problemas en los ayuntamientos.
Un anuncio sin recursos es una mentira: es permitir soñar con estabilidad a personas que luchan por tenerla, pero cuya realidad será la contraria a la que ha vendido este Gobierno. Poco se puede esperar de un líder como Pedro Sánchez, que intentó manipular una votación en la sede de su partido, buscando un proceso alejado de la transparencia democrática. Si tuvieran dignidad, él y sus cómplices no seguirían en política.
El PSOE sigue presumiendo de un progresismo que parece limitarse a sus estatutos
Sin embargo, el Partido Socialista Obrero Español sigue presumiendo de un progresismo que parece limitarse a sus estatutos, y se siente orgulloso de que Barcelona haya sido el punto de encuentro de la cumbre progresista Global Progressive Mobilisation, que reunió a líderes socialistas de todo el mundo en la ciudad.
El viernes 17 de abril hubo dos fotos: la de Pedro Sánchez en Barcelona, en la cumbre mencionada anteriormente, y la del presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, junto a María Corina Machado, ejemplo de valentía y lucha por la libertad y la democracia (por cierto, no felicitada por su Premio Nobel de la Paz por el Gobierno de nuestro país). Sin duda, me quedo con la segunda foto.



