El papa León XIV ha vuelto a ser protagonista de un momento viral tras repetir el gesto conocido como “six-seven” durante su primer día en Madrid, mientras recorría la ciudad en el papamóvil. La escena, captada por miles de personas, se difundió rápidamente en redes sociales y volvió a situar este fenómeno en el centro de la atención pública.
Desde su elección, el papa ha incorporado este gesto en múltiples apariciones, tanto en el Vaticano como en encuentros con jóvenes y viajes internacionales. Lo que empezó como algo puntual se ha convertido en una dinámica habitual, ya que cada vez más adolescentes se lo piden en sus actos públicos y él suele responder con gestos y sonrisas.
Un gesto muy viral
El “six-seven” es un meme muy popular entre adolescentes que consiste en mover ambas manos como una balanza, con las palmas hacia arriba y alternándolas arriba y abajo. Su rasgo principal es que no tiene un significado definido, lo que precisamente contribuye a su éxito. Mientras los adultos no suelen entenderlo, para muchos adolescentes es simplemente un código más del lenguaje digital: un gesto repetido por diversión, pertenencia y viralidad.
El origen
El “six-seven” se originó a partir de la canción “Doot Doot 6 7” del rapero de Filadelfia Skrilla, que se hizo viral entre finales de 2024 y principios de 2025. Desde entonces, la frase se independizó del tema musical y se convirtió en un meme.
Su expansión se reforzó en TikTok y en el entorno del baloncesto universitario, especialmente tras la viral entrevista del jugador Taylen Kinney, que popularizó el gesto al responder con la frase “un seis… un seis-siete”, generando miles de imitaciones en redes sociales.
Un significado abierto
El origen de los números también ha generado especulación. Algunos lo vinculan a la calle 67 de Filadelfia, mientras que otros lo relacionan con el código policial estadounidense 10-67. Sin embargo, ninguna teoría ha logrado imponerse ni darle un significado único al fenómeno.
Del meme al escenario público
El caso del papa León XIV ha llevado el “six-seven” a un nuevo nivel de visibilidad, trasladándolo del entorno digital a grandes actos públicos. En cada aparición con jóvenes, el gesto aparece entre pancartas, gritos y móviles en alto.
En Madrid, la escena se ha repetido una vez más ante miles de personas. Y cuanto más lo realiza el papa, más se lo piden sus seguidores. Lo que empezó como una broma de internet se ha convertido en una forma inesperada de interacción entre el pontífice y los jóvenes, consolidando el “six-seven” como un símbolo viral sin significado fijo, pero con enorme poder de conexión generacional.






