El Papa León XIV llama a España a «pasar de la noche a la luz» y pide construir un país «acogedor para todos»

El Pontífice toma la figura de Nicodemo para invitar a los fieles a no temer las "noches" personales, eclesiales y sociales, y a renovar la fe desde la humildad y el diálogo

El Papa León XIV pronuncia su homilía durante la celebración celebrada en el Estadio Olímpico Lluís Companys de Barcelona.
El Papa León XIV lee su homilía en el Estadio Olímpico Lluís Companys, donde invitó a los fieles a "pasar de la noche a la luz" y pidió construir una España "acogedora para todos".

El Papa León XIV apeló este martes a la esperanza, la renovación y la búsqueda sincera de la verdad durante la homilía pronunciada en el Estadio Olímpico Lluís Companys, en Barcelona, donde utilizó la figura evangélica de Nicodemo para reflexionar sobre las dudas, los fracasos y las incertidumbres que atraviesan tanto las personas como la propia sociedad española.

«También nosotros somos como Nicodemo, peregrinos en la noche», afirmó el Santo Padre al inicio de su intervención, en la que describió al ser humano como un «mendigo de amor», hambriento de verdad y en constante búsqueda de un sentido pleno para su existencia.

León XIV reconoció que la vida está marcada por la fragilidad y por la imposibilidad de comprender plenamente el misterio de uno mismo y de los demás. «Buscamos una luz que ilumine el camino», señaló, subrayando que la fe no constituye una senda separada de la experiencia humana, sino que ambas realidades están profundamente entrelazadas.

Oportunidad de transformación

En este sentido, el Pontífice admitió que incluso los creyentes atraviesan momentos de oscuridad. Habló de «la noche de la fe«, del cansancio espiritual, del miedo a no estar a la altura del Evangelio y de la amargura que provocan los propios fracasos. Sin embargo, lejos de interpretarlas como derrotas, defendió que esas experiencias pueden convertirse en oportunidades de transformación.

«Estas noches son un lugar de bendición, un espacio para renacer», aseguró. Según explicó, esos momentos de crisis despojan a las personas de las «máscaras humanas y religiosas» y las devuelven a lo esencial, favoreciendo una mirada más humilde y sincera sobre la propia realidad.

El Papa insistió además en que tampoco deben juzgarse las «noches» colectivas. Por ello, invitó a reflexionar sobre los desafíos que afrontan actualmente la Iglesia y la sociedad española.

Convivencia en la diversidad

«Pensando en las noches de nuestro camino eclesial y de España, en sus ciudades, en sus antiguas y nuevas pobrezas, en su sociedad y cultura, podemos preguntarnos: ¿cuáles son las noches que atravesamos?», planteó ante los asistentes. A partir de esa reflexión, animó a preguntarse qué debe cambiarse y qué tipo de sociedad se desea construir, apostando por la renovación desde la humildad y sin prejuicios.

En uno de los pasajes con mayor carga social de su homilía, León XIV hizo un llamamiento al entendimiento y a la convivencia en medio de la diversidad. «No dejemos de buscar, de cuestionarnos y de dialogar, con Dios y entre nosotros, también en el corazón de la noche«, pidió.

Vida eterna

El Pontífice reclamó caminar juntos «en la fe que armoniza la diversidad de nuestras ideas y sensibilidades» para buscar el bien común y trabajar por «un país acogedor para todos, donde cada uno sea respetado en su dignidad de persona y amado por lo que es».

La homilía concluyó con una invitación a abrirse a la acción del Espíritu Santo y a confiar en que Dios acompaña incluso en los momentos más oscuros de la existencia. «Porque Dios quiere que nada se pierda y ya desde ahora desea darnos la vida eterna«, concluyó León XIV, antes de encomendar a los fieles a la intercesión de la Virgen María para dejarse «sacudir por el viento de su Espíritu».

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