Virginia Roberts Giuffre escribió su historia con el deseo de que fuese publicada tras su fallecimiento con el fin de conseguir un mundo más justo y seguro. Víctima de la trata sexual y una de las voces más decisivas en el caso Epstein-Maxwell, Virginia consiguió escapar y, con una resiliencia extraordinaria, reconstruir su vida de cero. «La chica de nadie» (Planeta) preserva para siempre su voz y su legado.
Sus denuncias resultaron fundamentales para llevar ante la justicia a quienes durante años actuaron con total impunidad. En abril de 2025, Giuffre puso fin a su vida, pero nos dejó este testimonio devastador y necesario. En estas páginas narra cómo una infancia marcada por la pobreza, los abusos y la violencia la convirtió en la víctima perfecta de una red de explotación, y cómo fue sometida a la esclavitud sexual para satisfacer a los hombres poderosos que orbitaban alrededor de su principal agresor. A los diecinueve años logró escapar y, con una resiliencia extraordinaria, reconstruyó su vida desde cero. Encontró la fortaleza no solo para exigir responsabilidades a quienes vulneraron su integridad, sino también para convertirse en defensora incansable de otras víctimas.
«Abusó sexualmente de mí y traficó conmigo»
Virginia publicó una declaración en la revista «People» en la que denunciaba públicamente por primera vez que su marido la había maltratado. Una parte de la declaración decía: «Fui capaz de enfrentarme a Ghislaine Maxwell y Jeffrey Epstein, quien abusó sexualmente de mí y traficó conmigo. Pero no logré escapar de la violencia doméstica en mi matrimonio hasta hace poco. Después de la última agresión física de mi marido, no puedo seguir en silencio». El relato en primera persona del tiempo que pasó en la órbita de Epstein y Maxwell se sustenta en miles de páginas de documentos legales públicos, incluyendo declaraciones juradas y los registros de vuelo de los acusados. Estos documentos contenían los nombres completos de muchos de los hombres que afirmaban que habían traficado con ella. Su contenido está contrastado en numerosas fuentes adicionales incluidas entrevistas que dio a la prensa y libros sobre la materia publicados por periodistas, abogados y un ex-fiscal general.
Amy Wallace, su colaboradora, señala en la presentación que dos cosas convierten las memorias de Virginia en un caso aparte: «La primera de ellas era que lo que se disponía a explicar iba a devastarla más allá de lo imaginable, y la segunda, que varios de los protagonistas de su relato se contaban entre las personas más ricas y poderosas del mundo. De hecho, algunas de esas personas ya la habían amenazado para evitar que hablara. Desde el principio, Virginia y yo entendimos que este libro habría que escribirlo con suma meticulosidad, para garantizar la precisión, por supuesto, pero también para protegerla de quienes habrían preferido que callara».
No tan beautiful people
Es, desde luego, un relato escalofriante. Lujo, buena vida, fiestas, negocios, beautiful people, amigos encantadores y chicas alegres esconden una realidad que hoy está también cerca. «Desde la muerte de Virginia, he reflexionado mucho sobre su vida, acerca de todo lo que logró y todo el sufrimiento que vivió, y no he dejado de pensar en esos tres últimos corazones que nos envió. Siempre me acompañarán. Porque, a pesar de las crueldades inenarrables que soportó a lo largo de su vida, Virginia decidió mantener su corazón abierto y, en la medida de lo posible, actuar con amor. El mundo iría mejor si aprendiera algo de ella. Fue un verdadero honor pasar los cuatro últimos años a su lado, ayudándola a contar su historia para asegurarnos de que su legado perdure». El lector encontrará un relato que no deja indiferente. La edición va acompañada de un álbum de fotografías y recuerdos. Traducido a más de veinte idiomas se ha mantenido durante meses en la lista de los más vendidos del New York Times.
«Virginia era una de las personas más generosas y cariñosas que he conocido nunca. Vivía consagrada a los tres hijos que había tenido con su marido, Robbie Giuffre (de quien acabó separándose). También era una mujer fuerte y decidida. Y esa fuerza es lo que me permitió, por indicación suya, narrar toda su historia y, lo que es más importante, investigar lo ocurrido, confirmarlo y, en última instancia, ayudar a crear el relato inspirador pero descorazonador que ahora sostienes en tus manos», afirma Wallace. No llegó a ver nunca publicado este libro porque la niña intrépida que creció en Florida, en una familia marcada por el alcoholismo y la violencia, y que únicamente encontraba refugio en los caballos, murió pocas semanas antes de que sus memorias salieran a la luz.



