No estaban ciegos, no, no, estaban cobrando pasta

El indulto parcial a Laura Borràs sirve de punto de partida para una reflexión sobre la corrupción, el uso político de la medida de gracia y la credibilidad de las instituciones del Estado

Laura Borràs a las puertas del TSJC en la primera jornada del juicio acompañada de su familia (Junts).

Los ministros y principales líderes del PSOE de Sánchez insisten en que no ven nada de nada, ni por aquí ni por allá. ¿Corrupción en el PSOE y el Gobierno? Ha habido, eso sí llegan a reconocer, alguna oveja negra a las que han expulsado del redil con determinación y las cuentas del PSOE cuadran al céntimo. Estamos ante una conspiración de la derecha y la ultraderecha en connivencia con algunos jueces que pretenden derrocar a un gobierno legítimo que cuenta con el respaldo de la mayoría social. La cantinela de la honradez hace aguas porque la plaga de imputados en los numerosos casos de corrupción que cercan al partido y al N.º 1, en el km 0 de la corrupción, el palacio de la Moncloa, crece cada día que pasa. Algo parecido puede decirse de la pretendida mayoría social que respalda al Gobierno porque los candidatos del PSOE no ganan unas elecciones desde 2019 y Sánchez, en particular, goza de tanto prestigio que no puede pisar la calle sin un despliegue propio de cualquier sátrapa, para mantener bien alejados a quienes le increpan.

De corrupción en corrupción

Todos sabemos cuál era la posición de Sánchez sobre los golpistas catalanes de ERC y CDC y sus secuelas, reos claros de rebelión y sedición llegó a decir de ellos en 2018, y cómo luego indultó en 2021 a los condenados y amnistió a condenados y prófugos en 2023 para comprar el apoyo de los diputados de Junts y 7 diputados de ERC en el Congreso. Así que difícilmente puede sorprendernos lo acordado esta semana en la reunión semanal del Consejo de Ministro, tal vez Menesterosos sería una palabra más apropiada. En medio de la oleada de incendios y en vísperas de vacaciones, con ‘agosticidad’ como apuntó García-Page, presidente socialista de Castilla La Mancha, cuando tantos ciudadanos estaban ocupados preparándose para tomarse unos días de vacaciones, el N.º 1 y sus compinches decidieron rebajar la pena de cárcel impuesta a Laura Borrás, por prevaricación y falsedad documental, de 4 años, 6 meses y 1 día a tan sólo 2 años, para evitar a la expresidenta del Parlamento de Cataluña, líder de Junts, el mal trago de entrar en la cárcel.

Sánchez llegó a decir, con esa cara dura que lo caracteriza, “siento vergüenza de que un político indulte a otro” y se comprometió “a acabar con los indultos políticos” durante una entrevista televisada en 2014. Ningún socialista honrado, líder o votante, debería cuestionar, por tanto, que García-Page se pregunte si “de verdad, ahora, con la que nos está cayendo en materia de corrupción, ¿ganamos en credibilidad indultando a gente condenada por corrupción?». Pero el indulto a la corrupta Borrás es mucho más grave de lo que da a entender García-Page porque no es la credibilidad de PSOE ante la corrupción lo que está en juego sino la credibilidad de las instituciones políticas de nuestro sistema democrático. Indultar a una política prevaricadora, condenada en firme por un tribunal de justicia por dos delitos cometidos en el ejercicio de sus funciones públicas, no puede justificarse porque “concurren razones de justicia y equidad”. ¿De qué justicia y equidad estamos hablando, Sr. Bolaños?

Resulta obsceno leer en el BOE del pasado 29 de julio el Real Decreto 670/2026, de 28 de julio, por el que se indulta a doña Laura Borràs i Castanyer y debe serlo en tal grado que hasta se omitió mencionarlo en la referencia de Moncloa sobre los acuerdos adoptados por el Consejo de Menesterosos. En el apartado correspondiente a Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, se mencionan hasta nueve reales decretos, anteproyectos y acuerdos, pero se oculta el indulto a Borrás. Quien fuera sacristán (que no notario) mayor en la exhumación del dictador Franco, el ministro Bolaños además de criticar durante toda la legislatura la actuación de algunos tribunales y acusar a algún juez de organizar una cacería gratuita (no hay caso), ha tenido la desfachatez de ocultar el vergonzante indulto a Borrás e incluir “el proyecto de Ley Orgánica de Integridad Pública, una norma clave dentro del Plan Estatal de Lucha contra la Corrupción, aprobado en 2025 y que será la base para contrarrestar desde las Administraciones Públicas todo el ciclo de la corrupción”. No se puede ser más cínico. (Subrayado mío.)

Un mensaje de largo alcance

Algunos han interpretado el indulto a Borrás como un acto dirigido a contentar a Junts y de paso sentar un precedente para disimular el futuro indulto a David Sánchez Pérez-Castejón, su hermano, condenado a 9 años de inhabilitación para ocupar cargo público, y quien sabe si también a su mujer en un futuro cercano, si como cabe presumir acaba siendo juzgada por un jurado popular y hallada culpable de los dos delitos que se le imputan. Aunque no tengo la menor duda de que el diligente sacristán mayor Bolaños, tiene ya preparados otro Real Decreto para indultar por razones de “equidad y justicia” al condenado que desconocía dónde estaba su despacho pero que lleva toda una vida dedicado a trabajar, me inclino a pensar que el indulto a Borrás es más bien un mensaje en clave a la legión de políticos corruptos del PSOE, tanto a los que ya han sido condenados y están en Soto del Real, Ábalos y Koldo, como a tantos otros que pueden acabar entre rejas en los próximos meses.

Éste sería el mensaje en clave mafiosa del padrino a sus lugartenientes, capitanes y soldados: “si mantenéis la boca cerrada, cabe la posibilidad de que siga siendo presidente y os pueda indultar, pero si os vais de la lengua y caigo con vosotros, os espera una larga temporada entre rejas y el hecho de que pueda terminar haciéndoos compañía no va a serviros de gran consuelo. Puedo seros mucho más útil mientras el Consejo de Ministros y el BOE están en mis manos”. Desde que adquirió notoriedad política en el PSOE, Sánchez ha demostrado que es capaz de hacer cualquier cosa para seguir al frente del partido y del Gobierno: meter papeletas en las urnas, engañar a sus votantes, rodearse de amañadores de contratos públicos, poner las instituciones del Estado (Fiscalía y Abogacía del Estado, Tribunal Constitucional, etc.) y la Hacienda Pública al servicio de los golpistas catalanes, ensuciar la memoria de las víctimas de ETA pactando políticas con EH Bildu, y, en fin, poner en marcha la maquinaria del Ministerio de Interior para descarrilar las actuaciones de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil y de la Unidad de Delincuencia Económica y Financiera. Cualquier cosa le vale y a cualquier cosa está dispuesto a hacer este hombre salido de las cloacas sabinianas para seguir volando en el Falcon. 

Ciegos no estaban

La semana pasada dediqué está columna a una ministra, Diana Morant, que no da la talla. Arriba, ya he expresado la alta estima que me merece Bolaños, sacristán mayor al frente del ministerio de injusticia. Pero quien, sin duda, merece una atención especial esta semana es Óscar López, ministro para la Transformación Digital y la Función Pública. Por supuesto, López sabe tanto de digitalización como Ábalos y Puente sabían y saben de infraestructuras y Montero de finanzas públicas. La circunstancia significativa que justifica sus nombramientos es que esos Ministerios cuentan con grandes recursos propios y otros procedentes de la UE (como el fondo Nueva Generación) con los que se pueden licitar obras, contratar servicios, inyectar dinero en determinadas empresas, condonar la deuda contraída con el Estado y mejorar la financiación de Cataluña a costa del resto de Comunidades Autónomas, comprar voluntades, y, en fin, hasta desviar algún dinero a financiar al partido. Al frente de estos Ministerios, convertidos por Sánchez en auténticos fondos de reptiles, sólo pueden estar capitanes de lealtad contrastada al número UNO.

En una entrevista ‘concedida’ a La Hora de rtve, López afirmaba hace unos días que “tanto la ley de amnistía como la política de indultos ha sido útil, merece la pena, ha merecido mucho la pena. Los grandes problemas se crean cuando gobierna el PP y se resuelven cuando gobierna el partido socialista”. Ahora resulta que ley de amnistía que viene a decirnos que los golpistas catalanes no cometieron ningún delito y fueron arbitrariamente detenidos, juzgados y condenados por el Tribunal Supremo ha sido útil. Útil, para quién, me pregunto: para los golpistas condenados y los prófugos de la justicia y para el PSOE porque gracias a los votos de ERC y Junts pudieron investir a Sánchez presidente del Gobierno el 16 de noviembre de 2023.

Igualmente llamativa ha sido la opinión expresada por López sobre Rodríguez Zapatero en unas declaraciones a rtve el 29 de julio recogidas por la agencia Europa Press. Esto es lo que dijo el ministro antes las cámaras: “jamás he visto nada que me lleve a sospechar nada, al revés todo lo contrario, siempre me ha parecido [Zapatero] una persona que es un referente ético”. Estaría bueno, lo asombroso hubiera sido que López hubiera visto cómo Zapatero realizaba gestiones ante la SEPI y Delcy Rodríguez para rescatar la aerolínea Plus Ultra, hubiera asistido a las reuniones de trabajo en las que Zapatero y su examigo Julio Martínez pactaban las comisiones por los servicios de asesoría prestados por el “referente ético” y cómo se repartían las mordidas con las lobas de Whathefav, sociedad muy limitada.  

No, no me sorprende lo más mínimo que López considere a Zapatero un “referente ético” porque sobre Ética y corolarios morales sabe tanto como sobre Transformación Digital. Cuenta, eso sí con otras habilidades algo más turbias y siniestras. Quiero recordar que este sujeto ejercía de jefe de Gabinete del ONE cuando Sánchez Acera, su jefa de gabinete, enviófi desde Moncloa 1l 14 de marzo de 2024 a las 8:29 horas una copia del documento a Juan Lobato, entonces portavoz del PSOE en la Asamblea de Madrid, donde se recogía la propuesta de acuerdo remitida por el abogado de la pareja sentimental de la presidenta Ayuso al fiscal antifraude (Julián Salto) con el propósito de atacar a la presidenta en la Asamblea. Conjeturo que desde Moncloa se ordenó al fiscal general García Ortiz Puesyaestá obtener la propuesta del acuerdo en las horas previas y que fue éste quien hizo llegar la información a la jefa de gabinete de López. Quizá por tantos desvelos, Sánchez recompensó a López ascendiéndolo a ministro y está considerando indultar a García Ortiz pese al informe desfavorable emitido por el Tribunal Supremo. Parafraseando el estribillo de aquella refrescante rumba de Peret, bien podríamos decir de Morant, Bolaños y López que no estaban ciegos, no, no estaban cobrando pasta. Leré, lerele.

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