Los Mossos d’Esquadra y la Guardia Urbana de Barcelona han desmantelado una organización criminal juvenil violenta conocida como «Los 300», asentada en Barcelona y su área metropolitana y presuntamente implicada en agresiones con armas blancas, robos violentos y tráfico de drogas.
La investigación culminó el pasado 19 de mayo con un operativo en Barcelona, Montcada i Reixac y Ripollet, que se saldó con 18 detenidos, de los que doce son mayores de edad y seis menores. Todos son hombres, excepto una menor de edad. Los arrestados están siendo investigados por presuntos delitos de pertenencia a grupo criminal, tenencia de armas, tráfico de drogas, robos violentos, lesiones y tentativas de homicidio.
Durante los registros, los agentes intervinieron un arma de fuego cargada, varios machetes y cuchillos de grandes dimensiones, espráis de defensa, defensas extensibles y pasamontañas.
Una estructura jerárquica
La investigación, iniciada en junio de 2025, permitió constatar que «Los 300» funcionaba como una organización perfectamente estructurada y jerarquizada. En la cúspide se encontraba un líder encargado de coordinar tanto las agresiones como el tráfico de drogas, mientras que otros miembros ejercían funciones de coordinación y un tercer escalón, formado por los denominados «soldados», ejecutaba las acciones violentas.
Según los Mossos, en este último nivel participaban también menores de edad, utilizados como autores materiales de las agresiones.
Los investigadores determinaron además que la banda ejercía un control de diversos espacios públicos, especialmente en los distritos barceloneses de Sant Andreu, Sant Martí y Nou Barris, donde reforzaba su presencia mediante la intimidación y la violencia.
Agresiones con machetes y robos
Los presuntos integrantes del grupo actuaban habitualmente con el rostro cubierto mediante pasamontañas y empleaban machetes y cuchillos de grandes dimensiones, lo que incrementaba el riesgo para las víctimas. Algunas sufrieron heridas graves con cortes profundos en las extremidades.
Las agresiones se cometían en grupo, principalmente contra jóvenes relacionados con otras bandas, aunque en algunos casos también se dirigían contra personas elegidas al azar. Durante estos ataques, los investigados aprovechaban para sustraer efectos personales a las víctimas.
La cocaína rosa, base de su financiación
Los Mossos consideran acreditado que el tráfico de drogas, especialmente de tusi o cocaína rosa, constituía uno de los principales pilares económicos de la organización.
La investigación apunta a una estructura de negocio consolidada, con reparto de beneficios entre sus miembros. El dinero obtenido permitía financiar la compra de armas blancas, los desplazamientos del grupo y el mantenimiento de su actividad delictiva.
Redes sociales y música para captar miembros
Los investigadores también han constatado que los integrantes utilizaban intensamente las redes sociales para comunicarse, captar nuevos miembros y proyectar una imagen de poder. Publicaban vídeos y fotografías con simbología del grupo, exhibición de armas y referencias explícitas a actos violentos.
Además, elaboraban y difundían canciones grabadas por ellos mismos en las que hacían alusión a su pertenencia a «Los 300», reforzando así la identidad, cohesión interna y capacidad de intimidación de la organización.



