Dos semanas después de la entrada masiva en Ceuta, la tensión en la frontera continúa. España y Marruecos han reforzado sus dispositivos de seguridad ante la posibilidad de nuevos intentos de cruce este sábado 15 de agosto.
Según fuentes policiales citadas por EL ESPAÑOL, miles de personas permanecen en localidades marroquíes cercanas a Ceuta, a la espera de recibir a través de redes sociales y aplicaciones de mensajería la señal para dirigirse hacia el paso fronterizo de El Tarajal.
Las redes pierden fuerza
La movilización en redes sociales ha perdido fuerza respecto a los días previos al movimiento de finales de julio. Los canales que promovían un nuevo intento de entrada han reducido drásticamente su actividad.
Según Golden Owl, las reacciones a la convocatoria del 15 de agosto han caído un 96% en la última semana. Además, las cuentas y grupos que impulsaban la movilización dejaron de publicar de forma repentina, un comportamiento poco habitual cuando se acerca la fecha prevista para una acción coordinada.
Menos confianza
Una de las razones del descenso de la movilización podría ser la pérdida de confianza de los participantes. Antes del asalto de julio circularon mensajes falsos que prometían un cruce fácil y aseguraban que llegar a Ceuta permitiría obtener documentación y trasladarse a la Península.
Según Golden Owl, esta desinformación generó expectativas que no se cumplieron. Ante ello, la Embajada de España en Marruecos ha difundido información en redes sociales para desmontar estos mensajes y explicar las consecuencias legales de entrar de forma irregular en Ceuta.
Marruecos refuerza la frontera
Mientras la actividad en redes pierde fuerza, Marruecos ha reforzado considerablemente el dispositivo de seguridad en la frontera con Ceuta, especialmente en El Tarajal y Benzú, con más efectivos de la Gendarmería y unidades antidisturbios.
En el lado español, Policía Nacional, Guardia Civil y Fuerzas Armadas mantienen también un amplio despliegue, con vehículos blindados y unidades de intervención en las zonas fronterizas.
Según fuentes de inteligencia citadas por EL ESPAÑOL, este refuerzo habría tenido un efecto disuasorio y contribuido a frenar los intentos de organizar nuevos cruces.
Más de un millón de usuarios
El Consejo Nacional de Derechos Humanos de Marruecos identificó 23 grupos en redes sociales con más de un millón de miembros en total, según un informe publicado el 7 de agosto. Estos canales difundían una media de 1.400 publicaciones diarias, y cinco de los principales fueron cerrados el 30 de julio.
El organismo también detectó mensajes falsos que aseguraban que la frontera estaba abierta y animaban a jóvenes, menores y familias a desplazarse hacia Castillejos para intentar entrar de forma colectiva en Ceuta.
Baja probabilidad de una entrada masiva
Aunque la frontera continúa bajo vigilancia, los análisis descartan, por ahora, una nueva entrada masiva como la registrada a finales de julio. Golden Owl considera muy baja la posibilidad de una acción coordinada este sábado, aunque no se descartan intentos aislados por parte de pequeños grupos.
Alerta ante posibles cruces
Estos posibles intentos estarían protagonizados principalmente por personas que ya se encuentran cerca de la frontera y mantienen su intención de cruzar, pese al descenso de la movilización.
Por ello, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado mantienen un alto nivel de alerta, ante el riesgo de acciones aisladas o una posible reactivación de los grupos que organizan los cruces.
Ceuta y Melilla, bajo vigilancia
Los servicios de inteligencia españoles mantienen la vigilancia sobre las redes sociales y los movimientos en torno a Ceuta y Melilla, con especial atención a cualquier señal que pueda indicar nuevos intentos de entrada.
Melilla también permanece bajo seguimiento tras la entrada de unas 400 personas entre el 31 de julio y el 1 de agosto. Por ahora, la situación en ambas ciudades es de relativa calma, aunque las próximas horas serán clave para determinar si la convocatoria del 15 de agosto se reactiva.
España y Marruecos mantienen así un amplio dispositivo de seguridad ante una jornada marcada por la incertidumbre, con la actividad en redes a la baja, pero con la vigilancia reforzada ante posibles intentos aislados.



