Una tragedia sin precedentes ha sacudido a la ciudad de Shreveport, en el estado de Luisiana, donde un hombre ha asesinado a tiros a ocho niños, siete de ellos sus propios hijos, en lo que las autoridades consideran un caso extremo de violencia doméstica.
El autor de los disparos, identificado como Shamar Elkins, de 31 años, murió tras una persecución policial que terminó cuando los agentes abrieron fuego contra él. El suceso se produjo en la madrugada del domingo y se desarrolló en dos viviendas de un mismo barrio, generando una fuerte conmoción en la comunidad.
Las víctimas, con edades comprendidas entre los 3 y los 11 años, fueron localizadas en una de las casas. Según fuentes policiales, siete de los menores murieron en el interior del domicilio, mientras que otro fue hallado sin vida en el tejado, aparentemente tras intentar escapar. Otro niño logró sobrevivir después de lanzarse desde el techo y ser trasladado a un hospital.
En proceso de separación
Además, dos mujeres resultaron gravemente heridas, entre ellas la esposa del agresor y madre de varios de los menores. La investigación apunta a que la pareja estaba en proceso de separación y había mantenido discusiones en los días previos a la masacre.
Las autoridades han señalado que no existen indicios de que se trate de un ataque indiscriminado, sino de un episodio circunscrito al ámbito familiar. No obstante, el impacto del crimen ha sido enorme: se trata del tiroteo con mayor número de víctimas en Estados Unidos en más de dos años.
El jefe de policía de Shreveport ha reconocido el impacto emocional del suceso, calificándolo como uno de los episodios más duros vividos por la ciudad. También el alcalde ha descrito la jornada como “terrible” para la comunidad.
Flores y velas en homenaje a las víctimas
Vecinos de la zona han relatado escenas de pánico durante la huida del atacante y han destacado el fuerte despliegue policial posterior. Horas después, numerosos ciudadanos se congregaron para rendir homenaje a las víctimas con flores y velas en una vigilia improvisada.
El caso ha reabierto el debate sobre la violencia doméstica y el acceso a armas en Estados Unidos, especialmente tras conocerse que el autor ya había tenido antecedentes relacionados con armas de fuego, según recoge La Vanguardia.



