Una partitura abandonada en el suelo de la Sagrada Familia durante la visita del Papa León XIV activó una alerta en el dispositivo de seguridad desplegado para la ceremonia religiosa celebrada en Barcelona.
Lo que en principio parecía una hoja más del repertorio del coro escondía, en realidad, una estelada doblada junto con instrucciones precisas para mostrarla durante la misa y entonar «Els Segadors«, una pieza que no figuraba en el programa oficial del acto.
Un documento oculto
El hallazgo se produjo cuando un vigilante de la Sagrada Familia detectó una de las partituras destinadas al coro durante la ceremonia. Al revisarla, encontró en su interior instrucciones en catalán sobre exhibir una estelada en un momento concreto del acto.
Según el documento, la bandera debía mantenerse oculta entre las partituras y mostrarse durante el inicio del «Virolai«, acompañada del canto de «Els Segadors«, que no formaba parte del programa oficial. Además, el texto incluía otras consignas, como la posibilidad de corear mensajes de carácter independentista al final de la actuación.
Reacción de seguridad
El vigilante comunicó el hallazgo a la Policía Nacional, responsable de la seguridad interior del evento. Tras analizar la situación junto a la basílica, se decidió desalojar preventivamente al coro, formado por unas 600 personas, incluyendo alrededor de 500 adultos y un centenar de niños.
Posteriormente, los miembros fueron acompañados al exterior del templo y concentrados en la calle Lepant, donde permanecieron bajo supervisión de la Mossos d’Esquadra hasta la finalización de los actos.
Versión dividida
Las fuentes de seguridad interpretaron el episodio como un intento de alterar el desarrollo de la ceremonia. Por otro lado, algunos miembros del coro niegan que se tratara de un sabotaje organizado. Aseguran que la iniciativa partió solo de un pequeño grupo de tres o cuatro personas, sin implicación del conjunto. Pese a la situación, el acto continuó con normalidad para la mayoría de asistentes. Sin embargo, la parte musical prevista fue finalmente sustituida por una grabación.
Sin símbolos políticos
Desde la organización de la basílica se recordó que la misa se desarrolló conforme al programa establecido y que, como norma general, no se permite la introducción de banderas durante celebraciones religiosas.
El acto contó con la presencia de autoridades como el Rey Felipe VI, el presidente del Gobierno Pedro Sánchez y el president de la Generalitat Salvador Illa, junto al Papa León XIV.
Contexto previo
La visita papal estuvo precedida por cierta controversia política y por movilizaciones simbólicas, entre ellas intentos de acercamiento con esteladas durante el recorrido del papamóvil protagonizados por el cantautor Lluís Llach y miembros de la Assemblea Nacional Catalana, que fueron contenidos por los dispositivos de seguridad.
Además, distintos sectores del independentismo habían criticado previamente la organización de los actos y la presencia del catalán en la ceremonia, mientras que las campañas impulsadas para llenar los espacios de esteladas no lograron una respuesta de participación relevante.
Un episodio sin impacto
A pesar del incidente, el desarrollo del evento se mantuvo sin cambios aparentes para el público general. La seguridad optó por medidas preventivas para evitar cualquier alteración en un acto considerado de alta sensibilidad institucional y religiosa en la Sagrada Familia.



