¿Así que la elegancia no es lo más alto? No, la vida y el arte están por encima. Esto afirma Milena Busquets, escritora y periodista de Barcelona, en Mujeres elegantes (Lumen), unos textos que van entre el ensayo personal, la autobiografía y la poética.
El origen es un blog que tuvo hace quince años. Lo empezó sin pensarlo demasiado, simplemente quería escribir. Así lo explica en la presentación de su último trabajo: «Nunca he escrito solo para mí; un escritor existe cuando alguien lo lee, aunque solo sea una persona en el universo, y cuando se expone a los demás». En teoría era un blog de moda, pero es difícil hablar de moda sin hablar de belleza, y hablar de belleza sin hablar de amor, y hablar de amor sin hablar del mundo entero. En poco tiempo encontró un grupo de lectores que se divertían con sus textos, dejaban comentarios, dialogaban entre sí, discutían y añadían valor e interés a lo que ella escribía. Lo leía más gente de lo que pensaba.

Era una escritura ligera e inmediata, a vuelapluma, cuando se le ocurría algo, lo escribía al momento. A veces metía la pata, pero a menudo acertaba. No se declara una intelectual. Y un día lo dejó, el blog ya no le divertía. Quería escribir un libro. Otras obras suyas son También esto pasará (2015), Gema (2021), Hombres elegantes y otros artículos (2019), Ensayo general (2024) y La dulce existencia (2025) y el diario Las palabras justas (2022).
Quitar hierro al difícil asunto de vivir
Ahora, su objetivo con Mujeres elegantes es entretener y acompañar, distraer y divertir. Mezclar lo serio e importante con lo alegre y liviano, no sentar cátedra, sino todo lo contrario: quitarle hierro al asunto tan difícil de vivir. La idea sigue siendo la misma. Estas páginas recorren el amor, la belleza, la amistad, la maternidad, el estilo, la literatura y el paso del tiempo con una mirada incisiva y sutil. Son una serie de textos en los que la reflexión íntima, el humor y la lucidez componen una obra de rara libertad. Desde luego, hay una sobredosis de creatividad. Y de elegancia. El lector disfrutará de ese tono inconfundible que caracteriza la narrativa irónica, vivísima.



