Nueva York vivió este miércoles una escena insólita y peligrosa cuando dos acróbatas rusos lograron acceder ilegalmente a la antena del Empire State Building, a más de 440 metros de altura, para protagonizar una declaración de amor. Los “neoartistas” Angela Nikolau e Ivan Beerkus desplegaron una pancarta con el mensaje: “Cuando el poder del amor venza al amor por el poder, el mundo conocerá la paz”.
Una propuesta de matrimonio
Las imágenes difundidas en redes sociales y medios internacionales muestran a la pareja con mascarillas en la parte superior del edificio, donde uno de ellos se arrodilla para pedir matrimonio y el otro acepta entre abrazos, según testigos y grabaciones aéreas. El vídeo, publicado también por los propios protagonistas en Instagram, convirtió la escena en viral en cuestión de minutos.
Detención inmediata por la policía
Poco después del incidente, la policía de Nueva York detuvo a la pareja en torno a la una de la tarde. Ambos enfrentan cargos por allanamiento de propiedad privada y conducta temeraria por haber puesto en riesgo la seguridad de terceros.
Las autoridades recordaron que el acceso a las zonas exteriores del edificio está estrictamente prohibido. Además, la seguridad en rascacielos como el Empire State se ha reforzado desde los atentados del Atentados del 11 de septiembre de 2001.
Los “skywalkers”
Nikolau y Beerkus son conocidos en el mundo de las escaladas ilegales y protagonizan el documental de Netflix «Skywalkers: Una historia de amor«, que muestra su relación ligada a ascensos a rascacielos de todo el mundo.
Este tipo de hazañas tiene pocos precedentes, aunque destaca el caso del escalador urbano Alain Robert, quien subió al mismo edificio en 1994 y fue detenido inmediatamente.
Romanticismo con alternativa legal
El Empire State Building ofrece experiencias controladas para propuestas de matrimonio en su mirador oficial, con un coste aproximado de 1.000 dólares, evitando así cualquier riesgo o acceso no autorizado.
Mientras tanto, el incidente protagonizado por la pareja ha reabierto el debate sobre los límites entre el espectáculo, el arte extremo y la seguridad en uno de los edificios más vigilados del mundo.



