CEUTA Y MELILLA: CUANDO CALLAR NO ES UNA OPCIÓN

Ceuta y Melilla: una cuestión de estado

personas intentando acceder a territorio español

Hay cuestiones en política ante las que resulta más cómodo pasar de puntillas. Ceuta y Melilla no son una de ellas. Cuando hablamos de fronteras, soberanía, inmigración y relaciones con Marruecos, hablamos de Estado. Y ante las cuestiones de Estado, los ciudadanos merecen información, transparencia y una política exterior que inspire confianza.

España necesita mantener una buena relación con Marruecos. Es nuestro vecino del sur, un socio comercial importante y un actor imprescindible en materia migratoria y de seguridad. Precisamente por eso, esa relación debe asentarse sobre la lealtad, la reciprocidad y el respeto mutuo. Cooperar no significa bajar la cabeza.

Ceuta y Melilla son España y constituyen, además, una de las fronteras exteriores de Europa. Cualquier situación de presión migratoria que las afecte no puede tratarse únicamente como un problema policial o humanitario. Tiene una dimensión política y estratégica que exige una respuesta coordinada entre España y la Unión Europea.

Y aquí es donde echo en falta mucha más claridad por parte del Gobierno.

Cuando se producen episodios de tensión en la frontera, no basta con atribuirlo todo a la actuación de las mafias. Naturalmente que existen redes criminales que trafican con personas y deben ser perseguidas con toda la contundencia de la ley. Pero reducir un fenómeno de esta magnitud únicamente a las mafias resulta, a mi juicio, una explicación insuficiente. El Gobierno tiene la obligación de explicar qué está ocurriendo, qué mecanismos de cooperación funcionan y qué garantías tenemos de que nuestras fronteras están adecuadamente protegidas.

La política exterior no puede construirse a golpe de improvisación ni depender de las necesidades parlamentarias de cada momento. España necesita una estrategia estable hacia Marruecos y el norte de África, gobierne quien gobierne. Los intereses permanentes de un país deben estar por encima de los intereses circunstanciales de un Gobierno.

La inmigración ordenada y legal puede aportar talento, trabajo y riqueza. Una sociedad moderna no debe tener miedo a decirlo. Pero con la misma claridad debemos reconocer que una inmigración descontrolada genera dificultades de integración, presión sobre los servicios públicos y termina favoreciendo a las mismas mafias que convierten la desesperación humana en negocio.

Defender las fronteras no es ir contra nadie. Es una de las responsabilidades básicas de cualquier Estado democrático. Y defender Ceuta y Melilla tampoco significa buscar un enfrentamiento con Marruecos. Significa exactamente lo contrario: establecer una relación entre vecinos desde el respeto y no desde la debilidad.

La historia española debería habernos enseñado que en política internacional los vacíos se pagan. Cuando un Estado transmite dudas sobre sus intereses estratégicos, otros actores intentan ocupar ese espacio. Por eso la mejor política exterior es la que combina diálogo y cooperación con firmeza y credibilidad.

Europa también debe asumir su responsabilidad. Proteger Ceuta y Melilla no es únicamente proteger dos ciudades españolas: es proteger una frontera europea. Bruselas no puede reclamar solidaridad en unas fronteras de la Unión y mirar hacia otro lado en otras.

En política se puede discrepar y se debe dialogar. Pero también hay momentos en los que hay que posicionarse. Ceuta y Melilla merecen una política de Estado, no silencios incómodos ni explicaciones que dejen más preguntas que respuestas.

Prefiero equivocarme por haber defendido aquello en lo que creo que callar por comodidad. Con respeto, con responsabilidad y siempre con la verdad por delante.

Pere Gotanegra
Empresario y concejal

Pere Gotanegra Julià
Pere Gotanegra Julià
Pere Gotanegra Julià (Roses, 1957) és empresari i regidor de Lliures x Roses – APL. Dirigeix Depuradora Servimar i Pescadors de Roses, i és cofundador del Grup Estimar. Es defineix com “empresari per devoció, polític per compromís i humanista per gratitud”.

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