La Agencia Estatal de Administración Tributaria (AEAT) es el órgano fundamental del Ministerio de Hacienda. Tiene a su cargo la gestión, inspección y recaudación de los impuestos del Estado, básicamente: IRPF, Sociedades, No residentes, IVA e Impuestos Especiales. Para ello cuenta con 28.000 funcionarios, repartidos por toda España (salvo en País Vasco y Navarra, que van a su aire).
El Presidente de la AEAT es el Secretario de Estado de Hacienda, Jesús Gascón. Dependiendo de él hay una Dirección General y 6 Departamentos: Gestión, Inspección, Recaudación, Aduanas, Informática y Recursos Humanos.
LA DIRECTORA GENERAL DIMITE
El miércoles 1 de julio todos los medios de comunicación informaban de una noticia inesperada: la Directora General de la AEAT, Marisol Fernández Doctor, que llevaba cuatro años en el cargo, había presentado su dimisión al Ministro de Hacienda, Arcadi España.
La sorpresa era total. España es un país en el que no dimite nadie. Algo raro tenía que estar pasando. Surgieron explicaciones variopintas. Unos lo relacionaban con la tardanza de la AEAT en personarse como parte perjudicada en el tema de Zapatero y sus joyas. Otros hablaban de discrepancias con la cúpula del Ministerio por temas de selección de personal (hay una peligrosa tendencia a suavizar las oposiciones). Otros creen que Marisol es reacia a ceder la gestión del IRPF desde la AEAT a la Agencia Tributaria de Cataluña (ATC).
No pocos hablaban de crisis total en la AEAT, destacando que dos directores de Departamento (Inspección y Recaudación) también habían anunciado su salida. Pronto se comprobó que esto no tenía ningún fundamento: estos dos directivos habían solicitado un cambio de destino hace varios meses.
LA VERSIÓN OFICIAL NO SE SOSTIENE
La versión oficial insistía en que la salida de Marisol era un asunto pactado desde meses atrás. Que ella había culminado un ciclo exitoso. Que se había decidido esperar al fin de la campaña de Renta para materializar la salida. Pero mucha gente piensa que, cuando las salidas son pactadas, no se dejan pasar los días sin anunciar el nuevo nombramiento. Lo suyo es anunciar al mismo tiempo quién sale y quién entra. Y nada de esto ocurría en este caso. Pasaron varios días sin saber quién iba a ser el sustituto de Marisol. Por fin, el martes 7 de julio se anunció el nuevo nombre: Antonio Ansón Latorre, jefe de Gabinete de Jesús Gascón.
Todo lleva a pensar que la dimisión de Marisol pilló de sorpresa a Jesús Gascón y que éste recurrió in extremis a su hombre de máxima confianza, su jefe de Gabinete, para sustituir a Marisol.
El BOE del 8 de julio publica el cese de Marisol, a petición propia y agradeciéndole los servicios prestados. Y el nombramiento de Antonio Ansón Latorre como Director General de la AEAT.
POR QUÉ HA DIMITIDO MARISOL
En mi opinión, en la salida de Marisol han influido dos factores. Uno es el de la política de selección de personal y el esquema de carrera profesional que ella defendía para la AEAT, encontrando escaso eco en la superioridad. El otro factor es el tema catalán. Y este último factor es el que explica el carácter repentino de la dimisión de Marisol. Veamos.
El martes 30 de junio (día anterior a la dimisión de Marisol), en la sede del Departamento de Economía de la Generalitat en Barcelona, se reunieron Jesús Gascón, Secretario de Estado de Hacienda, y Alicia Romero, consellera de Economía y Finanzas de la Generalitat, acompañados de varios funcionarios. Sin Marisol.
¿Qué decidieron Jesús Gascón y Alicia Romero en esa reunión? No nos lo han dicho. Es seguro que hablaron del nuevo sistema de financiación autonómica general y de la condonación de parte de la deuda autonómica con el Fondo de Liquidez Autonómica. Son dos asuntos tremendos. El Gobierno quiere relanzar el tema de la financiación autonómica general (en el que Cataluña resulta claramente beneficiada) y se prevé su aprobación en el próximo Consejo de Política Fiscal y Financiera del 29 de julio. Basta el voto a favor de Hacienda y de la Generalitat. Pero el caso es que ni las autonomías del PSOE lo apoyan ni está nada clara una mayoría parlamentaria favorable.
Pero creo que las decisiones sobre esos temas, con ser importantes, tienen poco que ver con la dimisión de Marisol.
LA CESIÓN DEL IRPF A LA GENERALITAT
Probablemente, lo más grave tratado en esa reunión, y lo que sí tiene que ver con la dimisión de Marisol al día siguiente, es la decisión de compartir entre la AEAT y la ATC las plataformas informáticas que dan soporte a la gestión y recaudación del IRPF. Tiene que ver con la iniciación de las pruebas para una gestión en red entre ambas administraciones. Y tiene que ver con los 529 millones de un contrato-programa presupuestado por la Generalitat entre los años 2026 y 2029 para dotar a la ATC del músculo necesario para
asumir la gestión integral del IRPF. ERC exige que se cumpla lo pactado en julio de 2024 para investir a Illa como President. Y acaba de insistir en lo mismo en el pacto de mayo de 2026 para aprobar los Presupuestos 2027 de la Generalitat. Y Salvador Illa y Pedro Sánchez avalan eso.
Y, por supuesto, tiene que ver con el traspaso a la Generalitat de los 4.000 funcionarios de la AEAT que trabajan en Cataluña. La ansiedad e incertidumbre que pesa sobre todo este personal es enorme.
Desde la perspectiva de la igualdad en la aplicación de los tributos, y de la lucha contra el fraude, los defensores de una Hacienda general se oponen radicalmente a esta cesión del IRPF. Sería romper la AEAT e iniciar el camino hacia un Concierto Económico y un cupo.
En mi opinión, es muy verosímil que Marisol no haya querido pasar a la historia como la Directora General que consintió la ruptura de la AEAT.



