Las relaciones entre Indra y Santa Barbara: compas de espera

El relevo en la cúpula de Indra abre una nueva etapa con Santa Bárbara Sistemas tras meses de enfrentamiento judicial: ambas compañías negocian fórmulas de colaboración para los grandes programas de Defensa, aunque todavía quedan importantes obstáculos para cerrar un acuerdo

Fachada de Indra.
Fachada de Indra.

Las relaciones entre Indra y Santa Bárbara Sistemas (filial española de General Dynamics European Land Systems) dos de las principales empresas españolas de Defensa, han pasado de una fuerte tensión y enfrentamiento judicial a un acercamiento negociador orientado a una posible alianza industrial, aunque el acuerdo definitivo aún no está cerrado.

Contexto del conflicto

Las desavenencias se intensificaron especialmente durante la presidencia de Ángel Escribano en Indra:

  • Escribano mostró interés en comprar la fábrica de Santa Bárbara en Trubia (Asturias), donde se fabrican los blindados 8×8 Dragón, y criticó la gestión de General Dynamics. La oferta fue rechazada.
  • En diciembre de 2025, el Ministerio de Defensa adjudicó a las UTE formadas por Indra y Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) los programas de artillería autopropulsada (sobre ruedas y sobre cadenas), valorados en unos 7.200-7.240 millones de euros. Santa Bárbara quedó fuera y consideró que era la única empresa española con capacidad real para producirlos.
  • Santa Bárbara recurrió las adjudicaciones (y préstamos asociados de unos 3.000 millones) ante el Ministerio de Defensa, la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo.

Ambas empresas ya colaboraban en el consorcio Tess Defence (junto a EM&E y Sapa) para el 8×8 Dragón y el Vehículo de Apoyo a Cadenas (VAC), pero con fricciones y retrasos.

Situación actual

Tras la salida de Escribano y la llegada de Ángel Simón (presidente) y Josep María Recasens (CEO) a Indra, el tono cambió. Indra busca alianzas industriales para ganar capacidad de fabricación y cumplir plazos de entrega, mientras el Gobierno impulsa la pacificación del sector para evitar conflictos judiciales que afecten al rearme.

  • Negociaciones avanzadas: Se estudia principalmente una joint venture entre Indra Land Vehicles y Santa Bárbara, con un posible reparto del 51% para Indra y 49% para Santa Bárbara. El objetivo es incorporar a Santa Bárbara a los programas de artillería (y potencialmente a otros como el VAC, mantenimiento de Leopard, lanzapuentes, etc.), con un horizonte de impacto de hasta unos 14.000 millones en programas actuales y futuros.
  • Gestos de distensión: Santa Bárbara ha pedido al Tribunal Supremo suspender la tramitación de su recurso contra los préstamos de 3.000 millones (gesto de buena voluntad, sin retirar el recurso de alzada en la Audiencia Nacional).
  • Obstáculos pendientes: Las negociaciones están todavía lejos de cerrarse. Son problemas pendientes: Estructura societaria, reparto de cargas de trabajo, papel de EM&E (que mantiene participación en las UTE y estaciones de armas), y el acuerdo vinculante de Indra con la surcoreana Hanwha para la plataforma K9 (que podría requerir su visto bueno o incluso la ruptura del contrato si se prioriza a Santa Bárbara). Algunas fuentes rebajan el alcance y hablan de fórmulas de colaboración más flexibles que una JV plena.

En conclusión el cambio de dirección en Indra ha significado un giro realista a su política respecto a sus competidores. Las relaciones han mejorado notablemente: de rivalidad abierta y judicialización a conversaciones constructivas impulsadas por la nueva dirección de Indra. El objetivo es unir capacidades (tecnología e integración de Indra + capacidad industrial y experiencia de Santa Bárbara en plataformas terrestres) para crear un actor más fuerte en defensa terrestre española/europea.

Veremos cuando se concluye el pacto porque en las actuales circunstancias de las inversiones en Defensa el tiempo es oro.

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