El independentismo no levanta cabeza: solo 45.000 personas salen a la calle por la Diada en Barcelona

La manifestación separatista mejora los paupérrimos datos de 2025, pero queda a años luz de las movilizaciones millonarias de los años del ‘procés’

Esteladas en Barcelona durante la manifestación del 11 de septiembre.
Los separatistas vuelven a pinchar en 2026.

El independentismo catalán sigue muy lejos de recuperar la capacidad de movilización de los años del procés. La manifestación separatista celebrada este viernes con motivo de la Diada ha congregado en Barcelona a 45.000 personas, según los datos facilitados por el Ayuntamiento.

La cifra supone una mejora respecto al auténtico desplome registrado el año pasado, cuando únicamente 28.000 personasparticiparon en la movilización de la capital catalana. Son 17.000 asistentes más, pero la comparación con las grandes concentraciones separatistas de la década pasada continúa mostrando la enorme pérdida de músculo del movimiento.

El independentismo alcanzó su techo de movilización en 2014, con 1,8 millones de participantes. Las concentraciones volvieron a alcanzar el millón de asistentes coincidiendo con el referéndum ilegal de 2017 y también al año siguiente.

Desde entonces, el retroceso ha sido acusado. La participación había caído hasta las 540.000 personas en 2016 y en 2021 se quedó en 108.000. El mínimo llegó en 2025, cuando apenas 28.000 personas acudieron a la manifestación de Barcelona y se contabilizaron 41.500 participantes en el conjunto de Cataluña.

El puente tampoco ayuda al independentismo

La Assemblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural, que organizan conjuntamente la movilización, tampoco han logrado este año recuperar las imágenes de las multitudinarias Diadas del pasado.

La circunstancia de que el 11 de septiembre haya caído en viernes y haya generado un puente de tres días ha podido restar participantes a la convocatoria. Una situación que difícilmente habría tenido el mismo impacto durante los años de máxima movilización independentista, cuando las concentraciones de la Diada llevaban a cientos de miles de personas a las calles.

El problema del separatismo, sin embargo, va más allá de su capacidad para movilizar a sus simpatizantes. El movimiento carece actualmente de un objetivo compartido equivalente al que consiguió aglutinar a sus diferentes partidos y organizaciones durante el procés.

Uno de los principales frentes políticos es ahora la nueva financiación autonómica planteada por ERC. Sin embargo, ni siquiera esta cuestión permite reconstruir la antigua unidad independentista.

Junts aspira a un concierto económico y amenaza con tumbar la reforma en el Congreso, mientras que la defensa del catalán como lengua prioritaria constituye uno de los escasos terrenos en los que siguen coincidiendo las diferentes fuerzas separatistas.

Aliança Catalana agrava la fractura

A las diferencias entre los partidos tradicionales del independentismo se suma la irrupción de Aliança Catalana, liderada por Sílvia Orriols, que amenaza con alterar profundamente el reparto de fuerzas dentro del espacio separatista.

El crecimiento electoral atribuido a la formación complica todavía más cualquier reconstrucción de un bloque independentista unido. Aunque los resultados de Aliança Catalana podrían resultar determinantes para alcanzar una eventual mayoría parlamentaria separatista, ERC y la CUP rechazan cualquier alianza con el partido de Orriols.

El independentismo llega así a una nueva Diada dividido políticamente y con una capacidad de movilización muy inferior a la que exhibió durante sus años de mayor fortaleza. Los 45.000 manifestantes de Barcelona permiten mejorar el mínimo de 2025, pero continúan siendo una pequeña fracción de aquellas concentraciones que llegaron a reunir a más de un millón de personas en las calles de la capital catalana.

María Riera
María Riera
Licenciada en Ciencias de la Información por la UCM.

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