La Diada secesionista de 2026 vuelve a sembrar unos de los números más bajos de seguimiento, siendo el independentismo incapaz de movilizar a tantas personas como movilizó en 2017 y los años previos al golpe. Se mascaba la tragedia y se venía venir algo así en el seno separatista, pero los diversos actos y protestas independentistas, al margen de los meramente institucionales liderados por el socialista Salvador Illa, han evidenciado de manera rotunda el fracaso del separatismo catalán.
Además, como periodista y analista, me he paseado por las calles de Barcelona y veo muchas menos ‘esteladas’ que otros años, incluso algunos independentistas me comentaban que se sentían defraudados por los partidos procesistas y que está Diada ya era puro postureo y cito textualmente. También, reconocían que mantienen fuertes divisiones que dificultan la hoja de ruta postprocesista. Se comprobó claramente en el Fossar de les Moreres con una Aliança Catalana en crecimiento que muerde la tostada a Junts, el partido del prófugo y golpista Carles Puigdemont que espera volver pronto a Cataluña con una amnistía que pese a ser aprobada por las Cortes Españolas, es contraria a un Estado de Derecho ejemplar y de buen Gobierno.
Pero parlamente a los diversos comentarios y análisis que se puedan extraer de la Diada 2026, el independentismo ha sufrido duros golpes estos últimos años, porque muchas de sus mentiras y delirios han sido tumbados por la realidad y contrarrestados con argumentos. Y Cataluña ha visto las consecuencias del ‘procés’, porque muchas empresas han sido destruidas o se han marchado de Cataluña y no se plantean venir otra vez a Cataluña y en cambio Madrid ha tomado el liderazgo. Además, otros problemas que se describen de manera muy esquemática, problemas con la vivienda, mayor inseguridad en las calles catalanas, con una delincuencia disparada y unos peores servicios públicos, fruto de dejar prioridades de todos los catalanes aparcadas a un lado por enfocarse en un camino rupturista que ha traído una fractura social y falta de libertades que se han hecho notar de una manera muy notoria en los medios de comunicación.
De hecho, está Diada se han registrado números incidentes que han provocado heridos y detenidos, y por supuesto cargas policiales de los Mossos d’Esquadra contra la antifa, porque se han detectado enfrentamientos entre el separatismo de ultraizquierda y de extrema derecha y también con personas que portaban la bandera de España y la Senyera para defender la españolidad de Cataluña convocadas en este caso por Núcleo Nacional y también por catalanes que de forma anónima quisieron recordar este pasado 11 de septiembre que Cataluña es España.
Por lo tanto, es incuestionable que muchos catalanes en 2026 no desean formar parte del deseo de conseguir la independencia, porque lo ven una utopía que traería más problemas que mejoras en un contexto histórico por cierto muy grave y en el que nos jugamos mucho también como país a nivel geopolítico, porque España incluso ha sido invadida en Ceuta con un ataque de guerra híbrida por parte de Marruecos. Además, buena parte de las encuestas
realizadas recogen precisamente esto, como ha aumentado en los últimos años el ‘no’ a la independencia.
Por ello, muchos catalanes han vivido la Diada como un día festivo más, trabajando o en familia y con amigos, pero no participando en los actos sectarios e ideológicos ni violentos.
En definitiva, lo que ha quedado demostrado también, es Cataluña necesita un cambio de rumbo y en la Diada se ha visto de manera significativa, porque es inconcebible que con este panorama catalán tan convulso, el PSC mantenga las estructuras de poder políticas y mediáticas separatistas para seguir gobernando, porque en parte esto está desgastando a los socialistas, dado que hay bastantes personas que votaron a los socialistas que no son independistas. Y esto sólo hará que incremente la violencia política y la división que tanto se quiere ahora tapar por intereses de poder.



