Sánchez contra Felipe y Emiliano

Pedro Sánchez en una rueda de prensa

En una de sus frecuentes apariciones en la cadena televisiva del régimen (TVE), siempre a beneficio del entrevistado, Sánchez se despachó con su habitual rudeza, falta de honradez y cobardía para ningunear a Felipe González, presidente de España entre 1982 y 1996 y a Emiliano García-Page, presidente de Castilla La Mancha desde 2015, de quienes dijo representan posiciones muy minoritarias, marginales, dentro del PSOE. Una verdadera lástima porque González, a diferencia de Sánchez, gozó de amplio respaldo dentro de su partido sin recurrir a pucherazos y tuvo una capacidad de convocatoria en la sociedad española que ya quisiera para sí este personaje tan pagado de sí mismo y de su inmaculada esposa.

Vale la pena detenerse a comparar siquiera brevemente la trayectoria política de Sánchez y el expresidente González para darse cuenta de quien merece nuestro aprecio. Sólo los ‘ocupados’ en el Congreso, el Senado, el partido, los medios afines al régimen y la gente de buena fe que todavía se cree que este señor es un socialdemócrata sin mácula acechado por la internacional ultraderechista se tragan el discurso manido de un presidente acorralado por la falta de respaldo en las urnas y las múltiples tramas de corrupción, en su partido y su gobierno, que se aferra como una garrapata al poder con la esperanza de mantenerse en el poder para escapar de la justicia.

Una entrevista a huevo

Apareció Sánchez en “Mañaneros 360” de RTVE y Jesús Ángel Cintora, presentador principal del programa, le formuló la siguiente pregunta: “Hay tanta gente que, por así decirlo, a usted o le tiene manía o le odia, o considera que usted es un problema. En lo de que es un problema, podríamos hablar desde dirigentes del PSOE como García-Page o Felipe González que consideran que usted sería o podría ser un problema de desgaste para los suyos. Entre aquellos que le señalan están desde los que cantan en algunas fiestas Pedro Sánchez hijo de tal a los que consideran que si no está usted se acaban determinados problemas. ¿Usted es consciente de eso y a qué cree que se debe?”. Me quedé con ganas de saber si era eso lo que se cantaba en las fiestas de Tito Berni y cuanta pasta cobra Cintora por hacer este tipo de preguntas a beneficio del entrevistado.

Pero vayamos a lo relevante: la respuesta de Sánchez, otro despliegue gramatical de altura. “Ahora, yo lo primero, lo de Felipe y Emiliano es que es, como no sé, es como normal, corriente, esto me pasa desde el año 2014. Incluso si, creo que el titular sería si salieran un día apoyando alguna acción del gobierno de España, con lo cual eso lo doy por descartado porque además son posiciones muy minoritarias, marginales dentro de la organización. Respecto a lo segundo, yo creo que hay una estrategia que, por cierto, ahora se ha visto agudizada por las redes sociales, y por una presencia mayor de la internacional ultraderechista y por haber roto todos los códigos de respeto institucional, en fin, en las causas judiciales que se han abierto a David Sánchez y Begoña Gómez, a mi esposa y a mi hermano. Pero la deshumanización, siempre ha formado parte de la estrategia de la ultraderecha, Se hizo con Felipe González, se hizo con Zapatero y se hace también en mi caso.”.

Ya saben ustedes, cuando alguien se atreve a denunciar la presunta corrupción del PSOE y el entorno familiar de Sánchez, deshumanizan al corrupto. Si tienen alguna dudan, pregúntenle al Sr. Ábalos, experto consumado en la materia y hoy a la sombra en la cárcel de Soto del Real. Quizá recuerden las palabras que pronunció durante la moción de censura al presidente Rajoy y resuenan todavía en las paredes del hemiciclo del Congreso: “nosotros tenemos un código ético… los españoles no podemos tolerar la corrupción, ni la indecencia como si fuera algo normal, no podemos normalizar la corrupción en nuestras vidas y en nuestras instituciones… la decencia debe ser algo esencial, no accesorio”. Todo un ejemplo de humanidad. Y estas otras pronunciadas por el ejemplo vivo de decencia del PSOE de Sánchez tras el juicio en el que el Tribunal Supremo lo condenó a 24 años de cárcel: pediré “la nulidad” de la sentencia, porque el tribunal ha incurrido en “la vulneración de derechos fundamentales” durante la fase de investigación y ha acabado en “una condena que estaba predeterminada”.

Cintora debería le explicado a Sánchez que hay alguna diferencia entre su actitud y la de González durante las legislaturas en que ejercieron de presidente del Gobierno. González sí respetó la división de poderes y respetó las instrucciones y sentencias judiciales que afectaban a sus gobiernos y varios ministros dimitieron sin haber sido censurados; gobernó sin dar la espalda a Las Cortes, presentó y aprobó diez Presupuestos Generales del Estado y el año en que no pudo hacerlo, 1990, convocó elecciones; aguantó con firmeza los duros zarpazos de la banda terrorista ETA y no se avino a blanquear a sus organizaciones políticas; hizo frente cuando fue necesario a unos sindicatos de clase trasnochados en lugar de regarlos con subvenciones; convirtió a España en miembro de la UE y fue ampliamente respetado por los principales líderes mundiales; llevó a cabo importantes reformas sociales sin necesidad de dividir a la sociedad en bloques antagónicos; y, en fin, respetó el veredicto de la urnas y abandonó el cargo tras perder las elecciones en mazo de 1996.

No me extraña que Sánchez ningunee a su antecesor porque comparar sus mediocres ‘logros’ durante estos ocho años con los de González debería avergonzar a cualquier socialdemócrata. Para no extenderme, me referiré a dos ejemplos muy significativos. Primero, Isabel Perelló, presidenta del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), se vio obligada a subrayar en su intervención en la el acto de apertura del año judicial que siempre ha trabajado para que “nuestras decisiones estén al servicio de la justicia y del interés general”, y “eso pasa… por defender con firmeza una justicia independiente… [para] defender los derechos de los ciudadanos… porque nuestra independencia es la mejor garantía que podemos ofrecerles… de que a la hora de tomar la decisión lo haremos sin ceder a influencias, presiones ni injerencias políticas de ningún tipo”. Y concluyó con una enmienda a la totalidad de los ataques a los jueces desde el Ejecutivo: “no es admisible -dijo- que la descalificación pública de los jueces se convierta en un instrumento de presión sobre el ejercicio de la jurisdicción. El respeto y la lealtad institucional exigen tener presente siempre esta responsabilidad”. No sería ninguna novedad que el notario menor del Reino, en cuerpo presente, estuviera maquinando como contraatacar a la presidenta del CGPJ.

Segundo, el día anterior a la apertura del año judicial se informaba de que el gobierno vasco había concedido el tercer grado penitenciario a otro brutal asesino de la banda ETA. No es tampoco ninguna novedad que la consejera socialista del gobierno vasco, María Jesús San José, cumpla la exigencia de EH Bildu de ir sacando a todos los presos de la banda terrorista de la cárcel a cambio de mantener a Sánchez en La Moncloa. Tienen el apoyo incondicional de Otegui mientras cumplan el objetivo de los bildudetarras: sacar a los suyos de la cárcel para que vivan, como el mismo Otegui, de la política. El asesino sanguinario Henri Parot ya gozaba de semilibertad desde el año pasado y podía “salir de la prisión de lunes a viernes para tareas de voluntariado con la obligación de volver a dormir en la cárcel”. Desconozco si entre las tareas de voluntariado encomendadas a Parot, condenado a 4.800 años de cárcel por asesinar a decenas de ciudadanos inocentes, figuraría instruir a los cachorros en ese arte, como desconozco también los designios divinos, aunque me atrevería a decir que a María, a Jesús y a San José no les habrá confortado la decisión de la consejera socialista de tan pío nombre.

Emiliano El Marginado

Y qué decir de Emiliano, otro ser marginal sin respaldo dentro de la organización del partido, como apuntó Sánchez en la entrevista con Cintora y Adela. Repasemos un momento la trayectoria política de ambos. García-Page alcanzó la presidencia de Castilla La Mancha en 2015, formó un gobierno monocolor si bien se vio obligado a incorporar a dos consejeros de Podemos para aprobar los presupuestos en 2017. En las elecciones autonómicas de 2019 y 2023, García-Page obtuvo sendas mayorías absolutas. Sánchez llegó a la Moncloa con tan sólo 85 diputados (75 del PSOE, 7 del PSC y 3 de PSOE-Nova Canarias) de 350 el 1 de junio de 2018 y se quedó muy lejos de la mayoría absoluta en las tres elecciones generales, por dos veces en 2019 y la última el 23 de julio de 2023, no siendo siquiera en esta ocasión el partido más votado. Sánchez, haciendo caso omiso de sus promesas electorales, convirtió a Pablo Iglesias (Podemos) en vicepresidente tras las elecciones generales de noviembre de 2019 y a Yolanda Díaz (Sumar-PCE) en 2023.

Con gobiernos débiles y divididos, al albur de formaciones republicanas, secesionistas o independentistas, ERC y Junts en Cataluña y PNV y EH Bildu en el País Vasco, Sánchez se ha visto obligado a comprar su respaldo en el Congreso con indultos, amnistías, condonaciones de deuda, transferencias de competencias y la concesión de tercer grado a asesinos sanguinarios. Y, todavía el Gran Pinocho de la democracia española se jacta de que el titular sería que González y García-Page le respaldarán. No, no pueden respaldarle porque sienten, como tantos votantes del PSOE, vergüenza ajena, y porque temen que el partido tras su derrota en las próximas elecciones generales se convierta en una organización marginal.

En anteriores artículos ya me he ocupado de la amenaza que supone para la democracia española la regularización masiva y sin garantías de cientos de miles de inmigrantes irregulares y la ley de nietos con la que el gobierno Sánchez intenta dar voz y voto a cientos de miles de descendientes de personas, exiliadas o no, que ni siquiera han pisado España ni contribuido a mantener nuestra Hacienda. De momento, el Tribunal Supremo ha parado cautelarmente el golpe electoral por falta de garantías en la nacionalización exprés impulsada por el Gobierno Sánchez y los ministros Bolaños y Puente no han tardado en denunciar la decisión del Alto Tribunal porque afecta al derechos más sagrado, al derecho al voto, que ellos precisamente otorgan con tanta liberalidad y falta de garantías. Y he dedicado también alguna columna a la mala gestión de la crisis que se está viviendo en Ceuta tras la invasión sufrida el 30 de julio desde Marruecos mientras el señorito pasaba tres semanas de vacaciones en La Mareta sin hacer nada para resolverla. No sé a ustedes, pero a mí, con la amnistía a los golpistas catalanes, los ataques continuados a los jueces y fiscales, la liberación de los presos etarras y las cloacas del PSOE de Sánchez me sobra y basta para no votar nunca jamás a Pedro ni al PSOE mientras este personaje siga siendo su secretario general.

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