María Corina Machado regresó ayer, domingo 25 de octubre, a Venezuela, después de casi diez meses fuera del país. Su vuelta provocó una recepción multitudinaria y devuelve al centro de la política venezolana a una dirigente que había quedado al margen de las negociaciones auspiciadas por Washington.
Su primera aparición pública tuvo lugar en el santuario de la Divina Pastora, en Santa Rosa, estado de Lara, donde asistió a una misa y recibió los abrazos de los presentes. El anuncio de su regreso se resumió en un mensaje: «Estoy aquí, con ustedes». No se han hecho públicos todos los detalles de la ruta y las condiciones de su entrada al país.
Desde allí emprendió un recorrido por carretera hacia Caracas. La noticia movilizó a miles de simpatizantes y convirtió el trayecto en una larga caravana de recibimiento, con banderas, concentraciones y muestras de emoción. A su llegada a la capital volvió a congregarse una multitud. La jornada transcurrió sin la represión que había acompañado anteriores movilizaciones opositoras.
Las principales reacciones han sido:
- La oposición venezolana: Juan Pablo Guanipa presentó el regreso como una oportunidad para recuperar la libertad; Delsa Solórzano celebró su vuelta y reclamó un país donde todos puedan reencontrarse sin miedo. César Pérez Vivas lo describió como una recuperación de la esperanza.
- Edmundo González: confirmó el retorno y lo interpretó como un acontecimiento decisivo para reorientar el proceso político. También manifestó su intención de regresar próximamente.
- Donald Trump: aseguró que desconocía el regreso y expresó su deseo de que Machado estuviera a salvo. Su respuesta fue cordial, pero no incluyó un respaldo explícito a que ella encabece la transición.
- Marco Rubio: atribuyó las condiciones de seguridad del retorno a las conversaciones promovidas por Estados Unidos. Reclamó respeto a las libertades políticas y pidió a todos los actores que apoyen ese diálogo, en el que Machado no ha participado.
- El Gobierno de Delcy Rodríguez: según las primeras crónicas de esta mañana, mantuvo silencio sobre su llegada. Esa ausencia de reacción pública, junto con la tolerancia de las concentraciones, es uno de los aspectos más significativos de la jornada, aunque todavía no permite saber qué garantías tendrá Machado para actuar políticamente.
La lectura política es que Machado recupera presencia y capacidad de presión dentro del país. Su regreso puede dificultar una transición que se prolongue sin elecciones: Washington ha privilegiado la cooperación con Delcy Rodríguez y las reformas graduales, mientras Machado exige avanzar hacia unas presidenciales libres. La incógnita es si la movilización que ha despertado conseguirá traducirse en garantías y un calendario electoral, todavía inexistente.



