El grupo metropolitano de VOX en el Área Metropolitana de Barcelona (AMB) ha denunciado formalmente la política de subvenciones internacionales del ente supramunicipal. La formación critica que, bajo el concepto de proyectos de cooperación, se estén destinando de forma recurrente fondos públicos a regiones como el Kurdistán, Siria o Mozambique, mientras los ciudadanos de los 36 municipios de la provincia soportan una carga fiscal que califican de asfixiante.
El portavoz de la formación en el AMB, Gonzalo de Oro, ha sido contundente al calificar de «insulto al contribuyente» el uso del dinero de los vecinos para financiar causas ideológicas a miles de kilómetros. Según el portavoz, es inadmisible que el gobierno metropolitano se dedique a la geopolítica mientras los residentes sufren para llegar a fin de mes y se enfrentan a tasas metropolitanas elevadas y graves carencias en servicios básicos.
De Oro ha puesto como ejemplo la falta de presupuesto para necesidades elementales en la propia provincia. El portavoz asegura que existen urbanizaciones que carecen de una partida de 40.000 euros para instalar una línea de autobús que dé servicio a sus vecinos, mientras que simultáneamente se reparten cientos de miles de euros por medio mundo. Desde VOX subrayan la hipocresía de una administración que aumenta la burocracia y la presión fiscal pero despilfarra recursos en agendas ajenas a los intereses de Cataluña.
La complicidad del resto de partidos
La formación se posiciona como el único partido que mantiene un rechazo total ante estas partidas presupuestarias que se aprueban mensualmente en el AMB. Denuncian que el resto de las fuerzas políticas presentes en el ente son cómplices de un sistema que prioriza la solidaridad de escaparate sobre el bienestar real de los ciudadanos locales.
Para el grupo metropolitano, el dinero público debe emplearse con absoluta prioridad en beneficio de los habitantes de los municipios que pagan los impuestos. Por ello, VOX reclama una revisión profunda de los presupuestos del AMB para eliminar cualquier subvención que no tenga un impacto directo en la mejora de la vida de los residentes. Gonzalo de Oro ha sentenciado que su formación seguirá dando la batalla institucional para que la administración deje de funcionar como un cajero automático para el activismo internacional y empiece a invertir en seguridad, transporte e infraestructuras en los barrios barceloneses.




