«Abajo la dictadura» gritan los cubanos mientras el país sigue hundiéndose bajo el régimen liderado por Miguel Díaz-Canel. La tensión se va elevando por momentos en la isla y en algunos municipios, como Morón y Ciego de Ávila, se han tomado las sedes del Partido Comunista, según informan numerosos usuarios en redes sociales.
Ocho días sin electricidad
Tras ocho noches sin electricidad, los cubanos empiezan a echarse a las calles para protestar mientras Díaz-Canel intenta controlar la situación negociando con la Administración Trump. Pero la realidad es que en la isla las movilizaciones empiezan a ser ya generalizas. Ante esta situación, y según denuncian algunos medios, el régimen ha desplegado a los Boinas Negras.
El dictador ha explicado que el objetivo de las conversaciones con EE.UU. es «buscar soluciones por la vía del diálogo a las diferencias bilaterales» existentes entre ambos países. «Hay factores internacionales que han facilitado estos intercambios», ha dicho Díaz-Canel y ha añadido que el objetivo es «identificar» los «problemas bilaterales». También ha señalado que el régimen está haciendo lo posible para solventar la situación energética de la isla.
Colapso de los servicios básicos
El Gobierno de Miguel Díaz-Canel ha decretado el cierre de escuelas y la suspensión de toda actividad laboral no esencial debido a un déficit energético que supera los 1.900 MW. La falta de combustible no solo ha dejado a oscuras a millones de cubanos, sino que ha provocado el colapso de servicios básicos como la recogida de basura y el suministro de agua, exacerbando un malestar social que ha terminado por desbordar la capacidad de control de las autoridades locales.
En este contexto de máxima presión interna, el Ejecutivo cubano confirmó este viernes el inicio de contactos diplomáticos directos con la administración estadounidense. Según declaraciones oficiales, La Habana busca desesperadamente un alivio al bloqueo de petroleros impuesto por Washington, que en las últimas semanas ha impedido la llegada de crudo desde México y Venezuela. Como gesto de distensión para facilitar estas conversaciones, el régimen ha comenzado la liberación de 51 presos políticos, una medida que el exilio y las organizaciones de derechos humanos califican de «insuficiente» ante la magnitud de la represión en las calles.
Punto crítico
La situación económica se proyecta como un callejón sin salida a corto plazo. Informes de consultoría internacional sitúan la posible contracción del PIB cubano en un 7,2% para este 2026, una cifra que refleja el agotamiento del modelo productivo y la caída en picado del sector turístico. La desconfianza de los inversores extranjeros ha llegado a un punto crítico; más de 150 empresas españolas han solicitado ya fondos de emergencia ante el impago de deudas millonarias por parte del Estado cubano, muchas de las cuales se encuentran ya en proceso de quiebra técnica.
Mientras la conectividad a internet sufre cortes intermitentes en las zonas de conflicto para impedir la difusión de las revueltas, la incertidumbre se traslada también al ámbito migratorio. El reciente incidente en las costas cubanas, que se saldó con cinco fallecidos tras la interceptación de una lancha rápida, ha encendido las alarmas sobre una nueva crisis de balseros masiva. Con el país al borde del colapso logístico y el sistema eléctrico en estado de «apagón técnico» persistente, la resolución de las protestas actuales marcará el futuro inmediato de una Cuba que parece haber llegado a su límite de resistencia.



