La crisis de la industria automovilística alemana, laminada por los vehículos chinos, explica en buena parte el repentino afán de reame de Europa utilizando la » amenaza rusa » como coartada, mitad real, mitad inflada, para justificar el giro estratégico por razones económicas y de empleo. Hay que reindustrializar Europa, y como lo de la industria verde ya no da más de sí, había que volver a un clásico: la industria militar. Ello explicaría porque la pacifista Europa ha tenido un escaso entusiasmo en acabar con la guerra en Ucrania. El lobo tiene que continuar actuando para vender a los crédulos ciudadanos el giro estratégico sin coste electoral.
Hoy se ha hecho público que Volkswagen está en negociaciones avanzadas con Rafael Advanced Defence Systems (empresa estatal israelí) para convertir la planta en una instalación de producción de componentes para el sistema de defensa antimisiles Iron Dome. Tiene su karma que Volkswagen , fundada por nazis, acabe siendo salvada por judíos. O que el muy criticado Israel por sus campañas militares contra Irán, Hamas o Hezbollah, acabe siendo el que de trabajo a las fábricas europeas de armamento.
La fábrica fabrica el T-Roc Cabriolet (un SUV descapotable). La producción de este modelo (y de otros Porsche que se ensamblaban allí) termina en 2027. Emplea a unas 2.300 personas.
Si se concreta el acuerdo, apoyado firmemente por el Gobierno alemán, se fabricarían: camiones pesados para transportar misiles, lanzadores y generadores eléctricos.
No es el único caso de la transformación de industria civil en militar en Alemania. Es una tendencia clara y creciente. La industria alemana del automóvil (VW, BMW, Mercedes, proveedores) está en crisis profunda por:
- Competencia china en vehículos eléctricos (precios 30 % más bajos, tecnología más rápida).
- Caída de exportaciones a China (bajaron dos tercios desde 2022).
- Recortes masivos: VW planea eliminar 35.000 empleos en Alemania y reducir capacidad en 734.000 vehículos/año.
- Cierres/reducciones de plantas (Osnabrück, Dresde, etc.).
Ante esto, muchas empresas se están diversificando hacia defensa y militar. La industria automotriz alemana perdió más de 51.000 empleos en el último año (7 % de la plantilla). Muchos proveedores están pasando del 0 % al 80 % de facturación en defensa. El Gobierno alemán y la UE fomentan esta reconversión para mantener capacidad industrial y de empleo.
Esta apuesta por la industria militar, apoyada con ingentes cantidades de dinero público, también esta en marcha en España. Explica , por ejemplo, la despiadada lucha por el poder en el seno de Indra y la creación de fondos de inversión en Defensa como el liderado por Pablo Casado o consultorías especializados en materia de Seguridad y Defensa como The Grey.



