El cáncer colorrectal será el tumor más frecuente en España en 2026. Se esperan más de 44.000 nuevos casos, según expertos. La cifra incluye unos 30.000 casos de cáncer de colon y 14.000 de cáncer de recto. La alerta llega con motivo del Día Mundial del Cáncer de Colon, que se celebra el 31 de marzo.
Un aumento preocupante
Los especialistas alertan de que los diagnósticos en personas menores de 50 años se han incrementado un 40% en los últimos años. «La detección temprana puede salvar vidas: la supervivencia alcanza hasta el 90% cuando se identifica a tiempo», señala la Fundación Española del Aparato Digestivo (FEAD).
El cáncer colorrectal no solo es frecuente, sino que también provoca un número elevado de muertes. En 2024, fallecieron 10.424 personas en España debido a esta enfermedad. En hombres fue el segundo tumor más mortal, tras el cáncer de pulmón, y en mujeres ocupó el tercer lugar, detrás del cáncer de mama y el de pulmón.
Factores de riesgo y prevención
La edad es un factor clave, y la incidencia del cáncer colorrectal aumenta a partir de los 50 años. Pero existen otros riesgos importantes: antecedentes familiares, enfermedades inflamatorias intestinales crónicas como colitis ulcerosa o enfermedad de Crohn, y síndromes hereditarios como el de Lynch.
El cribado mediante test de sangre oculta en heces, dirigido a personas de 50 a 70 años, permite detectar la enfermedad en fases iniciales. Un resultado positivo conduce a una colonoscopia, que no solo diagnostica, sino que previene al extirpar pólipos que podrían derivar en cáncer. Según el doctor José Díaz-Tasende, especialista de la FEAD, este procedimiento se realiza con sedación profunda y apenas genera molestias.
Cribado más temprano
Debido al aumento de casos en población joven, algunos centros, como el Instituto Oncológico Rosell (IOR-Pangaea Oncology), proponen iniciar el cribado a los 40 años. La International Agency for Research on Cancer (IARC) advierte que la incidencia de cáncer colorrectal antes de los 50 años crece un 4-6% anual en países desarrollados, lo que podría duplicar los casos en quince años.
El doctor Lluís Cirera, jefe de Oncología Médica del IOR, señala que la incorporación de la biopsia líquida en etapas iniciales mejoraría el seguimiento de la enfermedad mínima residual y permitiría decisiones terapéuticas más personalizadas, incluyendo la necesidad de quimioterapia tras la cirugía.



