El grupo municipal de VOX en el Ayuntamiento de Barcelona prepara una proposición para paralizar lo que considera un «despilfarro ideológico» en materia de cooperación internacional. La formación denuncia que, bajo el paraguas de la ayuda al desarrollo, el Consistorio financia estructuras con fuerte contenido ideológico e, incluso, entidades con posibles vínculos con el terrorismo islamista, mientras muchas familias de la ciudad se ven afectadas por la emergencia social.
Según la iniciativa de VOX, el Ayuntamiento de Barcelona concede subvenciones directas en cooperación y ayuda por un total de 2.338.067,11 euros, una cifra que la formación considera desproporcionada y duplicada con competencias de organismos estatales y autonómicos. Además, el grupo municipal exige la eliminación inmediata de cualquier colaboración con la agencia UNRWA, aludiendo a informes que vinculan a la organización con el terrorismo de Hamás, así como el cese de la financiación a entidades como Proactiva Open Arms, acusadas de facilitar, directa o indirectamente, redes de tráfico de personas.
En paralelo, el gobierno de Jaume Collboni ha anunciado una propuesta para otorgar 160.000 euros de forma directa a UNRWA, lo que alimenta aún más la crítica de VOX al gasto municipal en cooperación exterior.
«Ni un euro más para chiringuitos internacionales»
Gonzalo de Oro, presidente del grupo municipal de VOX en el Ayuntamiento de Barcelona, ha criticado que se destinen más de dos millones de euros a estos fines mientras la ciudad atraviesa una situación de emergencia social. «Es inadmisible que el Ayuntamiento siga regando con millones de euros a organizaciones sospechosas de colaborar con grupos terroristas«, ha argumentado.
De Oro sostiene que toca priorizar la ayuda a los propios barceloneses y ha subrayado: «No podemos pretender ayudar a construir un hogar en el exterior cuando nuestro propio hogar está en riesgo por la falta de recursos y de control«. El líder municipal añade que la cooperación internacional vigente padece un «evidente sesgo ideológico» ligado al fanatismo climático, a la ideología de género y a la financiación de entidades vinculadas al islamismo radical, y defiende que el dinero público debe emplearse primero en las necesidades más urgentes de los vecinos.
Más control externo
La proposición de VOX también reclama la implantación de un sistema de control externo e independiente para evaluar el impacto real de estas ayudas. La formación insiste en que el gasto público debe guiarse por criterios de transparencia y eficiencia, asegurando que el dinero de los contribuyentes se invierta en servicios públicos esenciales y en la seguridad de los barrios, y no en proyectos que favorezcan la inmigración masiva e ilegal o la inestabilidad social.



